El ocaso de las dictaduras

Es hora que los Ortega-Murillo se bajen de esa nube que no los deja ver la realidad. Solo así alcanzaremos la paz en beneficio de todos los nicaragüenses

El comportamiento de la dictadura bicéfala hasta el pasado 3 de abril en el Diálogo Nacional con la Alianza Cívica demuestra una vez más que, como todas las dictaduras que en la historia han sido, adolecen del mal de estar fuera de la realidad y que lo único que provocan con ese proceder es el aceleramiento de su inevitable caída.

Frente a este espejismo sucumbieron en el siglo pasado Adolfo Hitler y Benito Mussolini en Europa y los Trujillo y los Somoza en América Latina. Confundiendo sus deseos con la realidad, no se percataron a tiempo de que el mundo se les venía encima y que, ante la terquedad de los hechos, había que cambiar de comportamiento para evitar mayores daños que los que ya habían producido. Todos sabemos el trágico final de esos dictadores y el de sus principales acólitos que prefirieron hundirse con ellos.

Es evidente que en nuestro continente americano soplan vientos de libertad y democracia con el ocaso de las dictaduras del Socialismo del Siglo XXI. Y Nicaragua, nuestra amada Nicaragüita, no puede estar ausente de esta corriente renovadora, aunque todo parece indicar que el binomio Ortega-Murillo no se ha dado cuenta de que la Nicaragua actual desde el 18 de abril del 2018 es otra y que no dará marcha atrás en su ya demostrado propósito inquebrantable de alcanzar el Estado de derecho a muy corto plazo y de recuperar así todas las libertades y derechos que le han sido conculcados.

Decimos lo anterior, porque la contrapropuesta que hicieron, a principios de este mes de abril los representantes de la dictadura en la Mesa del Diálogo, no solo está fuera de la realidad, sino que constituye una burla sangrienta para el pueblo nicaragüense que está ansioso de superar la crisis y para la comunidad internacional, que ha respaldado ampliamente sus demandas.

Es estar fuera de la realidad pretender que los victimarios sean quienes investiguen los crímenes de lesa humanidad cometidos en contra de sus víctimas; es estar fuera de la realidad pretender que sigan al frente del gobierno hasta el 2021 quienes tienen un mandato espurio producto de escandalosos fraudes electorales; es estar fuera de la realidad, en fin, que pretendan seguir gobernando cuando han llevado a Nicaragua al casi total aislamiento internacional, por sus gravísimas violaciones a los derechos humanos, estando inhabilitados para atraer las inversiones necesarias en aras de levantar nuestra economía nacional.

Es hora que los Ortega-Murillo se bajen de esa nube que no los deja ver la realidad. Solo así alcanzaremos la paz en beneficio de todos los nicaragüenses.

El autor es periodista y secretario general de la Asociación de Nicaragüenses en el Extranjero (ANE).

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