Ultrajes a presos políticos LGTBIQ

En la cárcel, los presos políticos identificados con esta comunidad, hemos sufrido aun más la discriminación y maltratos efectuados por los oficiales del penal La Modelo

presos políticos, Daniel Ortega

Desde el año 2009 cuando se nombró en Nicaragua a la Procuradora Especial de Derechos Humanos para Asuntos LGTBIQ (lesbianas, gais, transgéneros, bisexuales, intersexuales y queer), Samira Montiel, la diversidad sexual ha tenido mayor visibilidad ante las múltiples demandas que hemos planteado al Estado. Esto fue un “gran” avance en materia de derechos humanos.

Sin embargo, por razones políticas partidarias las organizaciones que trabajan en materia de derechos humanos LGTBIQ se han visto limitadas en tener respuestas a sus demandas y necesidades de parte del gobierno dictatorial Ortega Murillo.

En la revolución efectuada desde abril de 2018 la comunidad LGTBIQ ha levantado la bandera azul, junto con la del propio sector, exigiendo libertad, justicia y democracia. En la cárcel, los presos políticos identificados con esta comunidad, hemos sufrido aun más la discriminación y maltratos efectuados por los oficiales del penal La Modelo. Estos maltratos van desde limitarnos el acceso a nuestros utensilios personales femeninos —especialmente a las mujeres transgénero—, amenazarnos con enviarnos a celdas comunes donde los peligros son mayores, cortarnos el pelo y hasta obligarnos a desnudarnos en público y hacer sentadillas. De esa manera los oficiales nos someten frente a los demás compañeros presos políticos y los funcionarios del penal, irrespetando y denigrando a los miembros de la comunidad LGTBIQ.

Está claro que la Procuradora de Derechos Humanos para Asuntos LGTBIQ, no ha podido efectuar la debida incidencia en su trabajo, que va desde el reconocimiento a la identidad de género dentro de las instituciones gubernamentales, hasta el debido trato a las personas no identificadas en el sistema binario y machista nicaragüense.

Cabe señalar que en el pensum formativo de agentes oficiales, tanto militar como policial y de seguridad del Estado, la temática sobre derechos humanos de la comunidad LGTBIQ debe ser de prioritaria atención, aunque al parecer esto no ha sido posible hacerlo realidad por parte del gobierno de Ortega, mucho menos por la Procuraduría Especial dirigida por Montiel.

Me es imposible dejar de agradecer a la Plataforma-Mesa Nacional LGTBIQ, parte de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, dirigida por Juan Carlos Martínez y José Ignacio López. Ellos, bajo el liderazgo de coordinadores de organizaciones y movimientos LGTBIQ de todo el país, han y hemos impulsado y visibilizado nuestra lucha por la democracia de nuestra nación, justicia y libertad para Nicaragua; y dentro de estas libertades la solución a las múltiples demandas de nuestro sector de la diversidad sexual.

¡Viva Nicaragua Libre!
¡Fuera Ortega Murillo!
¡Patria libre y vivir!
¡La revolución será transfeminista o no será!

La autora es activista social transgénero, presa política en lucha por la libertad, la democracia y la justicia.