Los incendios forestales

En Nicaragua no existe un Sistema de Alerta Temprana (SAT) que permita prever la ocurrencia de los incendios forestales, así como mitigar la magnitud de los daños

Cada año la historia es la misma, el círculo vicioso en el drama que viven nuestros recursos naturales repite su ciclo. Según datos del Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales (Marena), la pérdida de bosques en Nicaragua en el período del año 2005 a 2015 se ha movido a un ritmo superior a las 60 mil hectáreas anuales, no es poco. De acuerdo con Marena los incendios forestales son una causa subyacente de la degradación forestal, no obstante observaciones en campo sugieren que este fenómeno no solo degrada el bosque sino que también lo desaparece, afectando así todos los componentes del ecosistema forestal y los servicios que este genera, como es la recarga de acuíferos, producción de alimentos y oxígeno, fijación de carbono, belleza paisajística y otros no menos importantes. No debe perderse de vista que la principal causa de deforestación son los cambios de usos del suelo, pero aquí hay mucha tela que cortar que será tema de reflexión para otro momento.

En Nicaragua no existe un Sistema de Alerta Temprana (SAT) que permita prever la ocurrencia de los incendios forestales, así como mitigar la magnitud de los daños ocasionados por estos. La dimensión de los estragos causados por los incendios forestales y sus altos costes no solo ambientales sino sociales y económicos, deberían obligarnos como país a diseñar sistemas que afronten los problemas bajo un enfoque preventivo antes que reactivo. La magnitud de los costes y sus implicaciones en el contexto del cambio climático y sus consecuencias deberían orientar a que los diseñadores de políticas públicas o estrategas nacionales consideren elementos concluyentes como los contenidos en el conocido Informe Stern.

Un enfoque preventivo para afrontar los incendios forestales y sus efectos debe constituir un SAT mediante el cual se generen modelos de predicción que ayuden a conocer dónde y cuándo es probable que se presente el próximo incendio, el que a su vez integre las variables que inciden en la ocurrencia de estos eventos, tales como material combustible, poder calórico de los materiales, uso del suelo, densidad de hojarasca, cantidad de biomasa, y otras; así como las variables condicionantes que propician los incendios, como la temperatura, humedad relativa, dirección y velocidad de vientos. El conocimiento de estas condiciones requiere de un sistema de predicción meteorológica, con modelos de alta precisión que permitan pronosticar las condiciones climáticas con suficiente tiempo de anticipación.

Con la información necesaria se puede fácilmente generar mapas de viento, temperatura, humedad relativa, topografía y todos aquellos factores posibles que intervienen en el problema.

El autor es consultor en temas ambientales.