Ante otra transición difícil

Las dictaduras de derecha del pasado y las que se dicen de izquierda en el presente apuestan a destruir el pluralismo y los partidos políticos que no son sus aliados

Pero transición al fin, lo que indica que esta situación no es sostenible. Nos ha tocado vivir ya varias transiciones: del somocismo al sandinismo, del sandinismo al orteguismomurillismo, de la dictadura a un paréntesis democrático con el gobierno de doña Violeta; de la guerra a una paz frágil en la democracia recién nacida, a las asonadas y el “gobernar desde abajo” impuesto por el leninismo como recurso para tomar el poder desde la base hasta el vértice. Y el pueblo nicaragüense no ha visto “la paz firme y duradera” proclamada y firmada desde 1987.

Estas transiciones a la transición de la transición para la transición de dictadura a democracia requieren de la existencia de fuerzas sociales beligerantes en movilización y capacidad de enfrentar cívicamente a la dictadura lo cual no es fácil. Se necesitan convicciones, valentía y un liderazgo dispuesto a enfrentar la represión, la cárcel, el exilio y, en nuestro caso, hasta la muerte.

Conociendo la naturaleza del régimen debemos reflexionar sobre cómo enfrentar este poder policiaco y militar sustentado en el modelo Estado-Mara, que usa delincuentes comunes y asesinos para atacar a quienes se le oponen, lo que hace imperativo diseñar una “justicia transicional” que persiga a los responsables de las matanzas y los crímenes de lesa humanidad.

No habrá paz ni firme ni duradera sin justicia previa. La amnistía como mecanismo de encubrimiento debe proscribirse para no volver a repetir los errores del pasado que dejaron en la impunidad a criminales, asesinos y ladrones que han saqueado reiteradamente desde las arcas públicas hasta propiedades privadas, en un botín interminable que da lugar a otro botín y continuará repitiéndose si no somos capaces de extirparlo de una vez y para siempre. Los ladrones y asesinos deben ir a la cárcel. Es elemental.

Pero si no creamos capacidades para el entendimiento y el diálogo entre los propios demócratas y libertarios, seguiremos viendo más de lo mismo. La desconfianza es uno de los obstáculos más graves para el entendimiento entre quienes nos consideramos patriotas y demócratas. Las acusaciones, ridículas las más de las veces, entre los que están “en la misma acera” bloquea la posibilidad de avanzar en la construcción de una sola unidad que nazca de la nación misma. Sin imposiciones ni artificios.

Las dictaduras de derecha del pasado y las que se dicen de izquierda en el presente apuestan a destruir el pluralismo y los partidos políticos que no son sus aliados. En la transición de dictadura a democracia el instrumento único para enfrentarla cívicamente es el partido político. No hay democracia sin partidos políticos de verdad, independientes, con autonomía, con fortaleza, con estructuras territoriales, con representatividad y con ciudadanos llenos de un espíritu libertario.

El autor es presidente de la Comisión de Relaciones Internacionales del Partido Ciudadanos por la Libertad.

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