Recuerdan a los asesinados por la represión orteguista en peregrinación en Matagalpa

"No podemos celebrar la misa sin pensar en tantos jóvenes, en tantos héroes y mártires de nuestra tierra que han dado su vida por la libertad de Nicaragua”, dijo monseñor Edgard Sacasa, vicario pastoral de la Diócesis de Matagalpa

Matagalpa.

Peregrinación por la Divina Misericordia en Sébaco, Matagalpa. Foto: LAPRENSA/Cortesía Diócesis de Matagalpa.

Durante una multitudinaria peregrinación con la imagen de Jesús de la Divina Misericordia, a la que asistió el Nuncio Apostólico en Nicaragua, monseñor Waldemar Stanislaw Sommertag, miles de católicos recordaron este domingo 28 de abril en Sébaco, Matagalpa, a las personas asesinadas y a quienes están presos “injustamente”, así como a quienes están en el exilio forzado, consecuencia de la crisis sociopolítica que atraviesa el país desde hace un año.

El Nuncio, quien es testigo y garante de las negociaciones entre el régimen de Daniel Ortega y la Alianza Cívica por la Justicia y Democracia, presidió la misa campal, concelebrada por el obispo de la Diócesis de Matagalpa, monseñor Rolando José Álvarez Lagos, y parte del clero diocesano.

Antes, el obispo Álvarez presidió el rezo de la “Coronilla a la Divina Misericordia en la parroquia San Juan Pablo II, en la villa Chagüitillo, de donde miles de católicos peregrinaron hacia un terreno en el que ondearon las banderas de Nicaragua y de la iglesia, en la parroquia Divina Misericordia, en el barrio Colinas del Mitch, en Sébaco.

Al iniciar la misa, mientras el vicario pastoral de la Diócesis de Matagalpa, monseñor Edgard Sacasa, saludaba a los asistentes, estos ovacionaron a monseñor Álvarez con aplausos y gritándole: “Rolando amigo, el pueblo está contigo”.

“Queremos tener en cuenta en nuestras intenciones a todos los jóvenes que han muerto a lo largo de este año, crucificados como Jesús, en esta Nicaragua mariana y cristiana, en la lucha por la justicia y la paz. No podemos celebrar la misa sin pensar en tantos jóvenes, en tantos héroes y mártires de nuestra tierra que han dado su vida por la libertad de Nicaragua”, dijo monseñor Sacasa.

Agregó que “también nos unimos a los muchachos que están injustamente presos, aquellos que han sufrido en las cárceles, a los que se han ido al exilio, con las madres de los que han muerto, con este pueblo de amor que peregrina en Nicaragua, que ama a la iglesia, que ama a María, que ama Jesús y que cree en la misericordia del Señor”.

Asimismo, dirigiéndose al Nuncio, monseñor Sacasa le pidió: “cuando hable con el Papa (Francisco) dígale otra vez que lo amamos, que lo esperamos en Nicaragua un día y, de paso, cuando vaya a Roma, salúdenos a monseñor (Silvio) Báez, que lo llevamos en el corazón”.

Por su parte, en la homilía que dirigió a la multitud, el Nuncio refirió que “es en la misericordia que Dios dirime los conflictos y las divisiones”, agregando después que “estamos soñando todos la paz y justicia, pero no tenemos que solamente soñar, (sino) que tenemos que buscar esa paz y justicia primero en nuestros corazones”.