Jaime Aparicio, exrepresentante del Centro Carter en Nicaragua: Daniel Ortega «erigió un estado delincuencial»

Aparicio destacó en entrevista con LA PRENSA que la sociedad de Daniel Ortega y el entonces presidente del CSE, Roberto Rivas, fue útil para edificar su esquema autoritario

estado delincuencial

Jaime Aparicio Otero. LA PRENSA/CORTESÍA

Jaime Aparicio Otero, exjefe de la misión del Centro Carter para las elecciones de 2006 en Nicaragua, describió paso a paso cómo Daniel Ortega erigió un “Estado delincuencial”, valiéndose del control que ejercía en el poder electoral y el judicial.

Aparicio destacó en entrevista el fin de semana reciente con LA PRENSA que la sociedad de Daniel Ortega y el entonces presidente del Consejo Supremo Electoral (CSE), Roberto Rivas, fue útil para edificar su esquema autoritario.

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El jurista fue uno de los tres expertos que habló sobre la crisis en Nicaragua durante la sesión extraordinaria que el Consejo Permanente de la OEA celebró el último viernes para conocer sobre el estado de la democracia en el país.

Es de origen boliviano y lleva más de diez años siguiendo la realidad nicaragüense. Desde su trabajo al frente de la misión electoral en el país, que le llevó más de un año, él recuerda que ya habían planteado una reforma al sistema electoral.

¿Cómo destruyó Ortega las instituciones democráticas?

Tiene que ver con una tendencia que no solo está pasando en Nicaragua. Llegan legítimamente elegidos en momento que son populares y una vez en el gobierno desmontan las instituciones de la democracia, rompen con la independencia de poderes, con la libertad de expresión y lentamente van controlando todo el poder institucional, con el objetivo de perpetuarse en el poder.

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El caso de Nicaragua es muy claro.

Se tomó control de la Asamblea legislativa, tomó control absoluto de la Corte Suprema de Justicia, y ni que decir de la corte electoral (CSE). El señor (Roberto) Rivas fue un socio del presidente para ayudarle a construir todo este esquema autoritario y darle una apariencia de legalidad.

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El propio magistrado (judicial Rafael) Solís lo ha denunciado públicamente. Todo mundo sabe quién es el señor Rivas y cómo esos poderes han sido el instrumento para que se construya esto que ya es una dictadura.

¿Por qué necesita una reforma electoral el país?

Porque la primera regla de una verdadera democracia es un poder electoral independiente, en el que la población tenga confianza y que aunque se cometan errores la gente sepa que son errores de buena fe, porque saben que quienes componen ese tribunal no son militantes de partidos políticos.

¿Qué papel juegan los otros poderes del Estado en una democracia?

Todos los poderes son importantes y, por su puesto, la justicia es esencial para garantizar el funcionamiento de una democracia. En Nicaragua, si hubiese habido al menos una Corte Suprema de Justicia (CSJ) independiente, la situación hubiera sido muy distinta.

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Lo lamentable es que el gobierno, Ortega y su esposa han logrado cooptar y controlar no solo la Sala Constitucional de la CSJ, sino el CSE, y cuando ya esos dos poderes están bajo su control, se puede hacer cualquier cosa como lo que ha sucedido: modificar la Constitución sin tener competencia y volverse a presentar como candidato, poner a su esposa como candidata. Es decir, todas estas violaciones han sido posible gracias a que estos poderes no son independientes.

¿Qué debe ser clave en una reforma electoral?

En una reforma electoral, siempre cuenta la independencia y la calidad de las personas que dirigen el poder electoral.

En los países donde han habido verdaderas reformas, la primera medida que se ha tomado es transparentar las reglas de las cortes electorales y poner a cargo de ello a gente del mayor prestigio en el país y luego modificar la forma de elección.

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La OEA en sus informes electorales ha dado una lista muy precisa de los cambios que se tienen que hacer a la ley electoral, pero eso comienza por tener a la gente adecuada, que no sean militantes de partidos políticos, sino que sea por méritos y prestigio personal, para que la gente tenga confianza en una corte electoral, todo lo demás, por muy buenas que sean las reglas, no funciona. Las recomendaciones están desde el año 2006.

¿Por qué es importante que el presidente no se reelija?

Esta es una pelea que han dado para proteger las democracias en América Latina. Desde el año 1959 los países de la OEA se reunieron en Santiago de Chile para decir que uno de los elementos esenciales de la democracia es la alternabilidad en el poder y, a partir de eso, en las Constituciones de casi todos los países de América Latina, se ha ido limitando la reelección.

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Hay países que aceptan un solo período, como México y Colombia, y después no se pueden reelegir nunca más.

En otros países se aceptan dos períodos seguidos y luego ya no hay reelección. Y en otros países, se tiene que esperar un período para poder ser reelegido. Estas limitaciones son absolutamente normales porque América Latina ha vivido a (Anastasio) Somoza (en Nicaragua), (Alfredo) Stroessner en Paraguay y muchos otros, que se reelegían permanentemente y para evitar eso se han puesto esas limitaciones que son absolutamente razonables.

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¿Qué han hecho entonces presidentes como Ortega? Han alegado que esta limitación a la reelección es violar los derechos humanos de los candidatos, lo cual no tiene ningún fundamento legal. Limitar la elección es más bien una protección de la democracia.

¿Qué piensa sobre la trayectoria de Ortega?

Él fue parte de un movimiento que concitó todo el apoyo y el interés de la juventud latinoamericana.

La Revolución sandinista tuvo en sus inicios un gran prestigio. Yo recuerdo que era universitario y teníamos una gran esperanza en lo que significa el fin de la dictadura de Somoza, y creo que sucedió en toda Latinoamérica.

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El movimiento sandinista lamentablemente se dividió, porque Ortega se corrompió. La visión es de que el poder, el dinero, la ideología lo acabaron por corromper y por eso la mejor gente que tenía el sandinismo se separó de él: Sergio Ramírez y toda esa juventud que había tenido ideales de cambiar Nicaragua, de crear una democracia se separó y se retiró. Luego se dio cuenta que podía ganar una elección si se aliaba con (Arnoldo) Alemán y lo hizo con una persona que estaba presa por corrupción, pero ese es el momento en que Ortega demuestra que ya no tiene ideología, sino interés por llegar al poder.

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Lo que lo mueve es el poder y el dinero y eso hace que vaya lentamente convirtiendo a Nicaragua en un Estado delincuencial y de ahí viene toda la ayuda de (Hugo) Chávez, de Cuba y de Venezuela, que le dan una década de prosperidad aparente a Nicaragua, porque entran recursos, subvenciones, pero en el fondo lo que se estaba construyendo es un Estado delincuencial.

Trayectoria profesional

Jaime Aparicio es miembro del bufete Aparicio Arp & Associates, basado en Washington DC. Entre 2006 y 2010 fue miembro electo del Comité Jurídico Interamericano y el año 2008 fue su presidente. Entre 2002 y 2006 fue embajador de Bolivia en Estados Unidos, entre otros cargos diplomáticos en Bolivia.

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