Cartera de crédito en Nicaragua se contrae un 19.9 por ciento

Hasta el primer trimestre del año se han dejado de entregar 304 millones de dólares en crédito, revela análisis de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), basado en estadísticas oficiales.

La restricción del crédito fue una de las medidas más duras que comenzó aplicar la banca nacional, desde el año pasado. LAPRENSA/ARCHIVO

Mientras el régimen de Daniel Ortega se aferra al poder, la miseria sigue ganando terreno con desempleo, pobreza y también contracción del crédito, que es necesario para darle dinamismo a las actividades económicas.

Hasta el primer trimestre del año se han dejado de entregar 304 millones de dólares en crédito, revela análisis de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), basado en estadísticas oficiales.

A un año de haber iniciado la crisis sociopolítica en Nicaragua, cifras de la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras (Siboif) revelan que a final de marzo de 2019, la cartera de crédito bruta del sistema bancario se había contraído en 19.9 por ciento en comparación con el mismo mes del año anterior.

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El saldo de crédito bruto registró hasta marzo el undécimo mes de caída consecutiva, pasando al nivel equivalente de 4,105 millones de dólares, cuando en marzo del 2018 era de 5,172 millones de dólares, es decir que se ha dejado de entregar 1,067 millones de dólares en crédito, tanto en córdobas como dólares.

La reducción en la cartera de crédito del sistema financiero nacional (SFN) se debe a las fuertes medidas restrictivas en la colocación de préstamos e inversiones para poder hacer frente a la salida masiva de depósitos.

Desde el 31 de marzo del 2018 hasta el 31 de marzo de 2019, los depósitos del sistema bancario disminuyeron un equivalente de 1,724 millones de dólares, lo que representa una reducción de 31 por ciento.

La crisis continúa teniendo también un efecto negativo en la calidad de la cartera de crédito, ya que el indicador de cartera en riesgo, que se había mantenido estable alrededor de 2.7 por ciento para el período enero 2017-abril 2018, aumentó a un valor de 9.5 por ciento en marzo de 2019, detalla Funides.

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Además el índice de morosidad de la cartera de crédito bruta se ubica en 3.2 por ciento, cuando antes de la crisis era de 1 por ciento.
Con esto Nicaragua supera por primera vez en varios años la media a nivel de Centroamérica (2.4 por ciento) en la tasa de morosidad en el SFN.

¿Qué actividades han recibido menos crédito?

Funides agregó que la información oficial disponible en la Siboif para 2019 no permite desagregar el crédito por destino, de tal manera que se desconoce el grado de afectación por actividad económica.

Los datos al cierre del año reflejaban que todos los tipos de crédito disminuían a diciembre de 2018, en comparación con el mismo mes del año anterior.

“La información también indica que la cartera en riesgo en las actividades de ganadería, agricultura y personales son las que más se han incrementado durante la crisis” advierte Funides.

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Banca cautelosa

La organización considera que la banca “responsablemente” se mantiene cautelosa y no ha retomado la colocación habitual del crédito.
“No obstante, el sector bancario es clave en el resto de los sectores de la economía nacional. Parte de la reducción en el dinamismo de la economía se debe a la caída en el crédito y esto se observa por ejemplo en la disminución de las ventas de automóviles, viviendas y en el sector construcción”, indica Funides.

El centro de pensamiento agregó que, en este contexto, el sistema bancario continúa incrementando su liquidez para reducir los riesgos producto de la crisis de confianza que envuelve al país. “Para poder aumentar la liquidez, la banca ha tenido que hacer uso de las recuperaciones de crédito para satisfacer los retiros de depósitos”.

Urge un acuerdo

El economista y docente Luis Murillo señaló que urge que haya un acuerdo político porque, de lo contrario, la incertidumbre seguirá provocando la fuga de depósitos y en consecuencia el crédito seguirá restringido, hasta llegar a un punto de conflicto para la banca. “Veo dos cosas bien preocupantes: uno, el impacto que va a tener en el nivel de producción del país, porque recordemos que el crédito es necesario para agilizar la economía, y, dos, que al bajar la productividad del país, esto resta poder a la moneda nacional y nos aproximamos a una devaluación”, advirtió.

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