Sergio Lacayo: «el control de mis lanzamientos fue la clave de mi éxito»

Lacayo es dueño de la mejor efectividad de todos los tiempos con 1.77, con el mejor balance de ganados y perdidos (120-40)

Sergio Lacayo

Sergio Lacayo fue un lanzador estelar de nuestro beisbol en los años setenta. LA PRENSA/ARCHIVO

Sergio Lacayo fue un monstruo entre los monstruos en la época del oro del picheo, o sea los años setenta. Dueño de la mejor efectividad de todos los tiempos con 1.77, con el mejor balance de ganados y perdidos (120-40) y en 1977 compartió con Julio Espinoza la distinción de ser los primeros ganadores de 20 juegos en una temporada y además de inaugurar juntos el club de lao 100 triunfos.

“El control fue la clave de mi éxito. Sabía colocar mis lanzamientos y a base de control de gane mis juegos. No siempre me salían bien las cosas, pero estoy satisfecho con todo lo que logré. De joven tiraba más duro, pero era rigioso, me gustaba el exhibicionismo y me lesioné el brazo, así que tuve que aprender a lanzar”, recuerda Lacayo, quien vive en los Estados Unidos desde hace 33 años, pero espera volver a Nicaragua para quedarse definitivamente.

La carrera de pelotero de Lacayo por poco no existe. Nació en Chinandega y sus padres veían el deporte como una vagancia, así que a escondidas Sergio salía a jugar, luego de trabajar en el campo de cinco de la mañana a 12 del mediodía. Cuando cumplió la mayoría de edad, se dedicó por completo al juego y se convirtió en uno de los mejores lanzadores en la historia de nuestra pelota.

“Me lesioné como a las 22 años de edad, entonces aprendí a tirar de todo, cambio, sinker, slider, y curva. Me convertí en un mejor lanzador porque cuando uno tiene variedad de lanzamientos es más fácil dominar”, revela su secreto Lacayo, quien atesora en su memoria dos fechas importantes de dos auténticas joyas de picheo.

“El 15 de abril de 1970 lancé un no hit no run con 20 ponches al Managua. Yo jugaba para el Flor de Caña. Y el 23 de mayo de 1971 tiré un juego sin hit ni carrera contra Colombia con 15 ponches. También recuerdo un partido sin hit en los Juegos Centroamericanos de 1969 contra El Salvador”, revive Lacayo, quien goza de una gran memoria.

Aunque solamente tenía 34 años de edad en 1978 y ganó 18 juegos ese año, ya no pudo seguir en los diamantes porque su brazo no tenía para más. “Gané 18 juegos con mucho esfuerzo y sufrimiento. Mi brazo se lesionó en 1976, cuando lancé un partido de 13 innings contra Estelí y dos días después estaba con la Selección en una serie amistosa en Panamá, y el mánager Tony Castaño me puso a abrir porque enfrentábamos a Cuba. Como era un torneo de dos vueltas, le dije que mejor le tiraba a Cuba en la segunda ronda para descansar, pero no quiso y en el quinto inning el brazo se me cayó. Me recuperé un poco, pero ya estaba mal y recaí”, explica el derecho chinandegano sus últimos momentos en el juego.

Lacayo se retiró del beisbol y se dedicó a trabajar en la compañía licorera hasta 1986, cuando decidió marcharse a los Estados Unidos.

“Estuve como entrenador de los Dantos, pero ganábamos muy poco, como un dólar diario, y entonces me salía mejor trabajar en la licorera”, recuerda.

Lacayo siente un gran orgullo por su carrera, pero también  se percibe que no está satisfecho con el trato que se le dio.

“Si no me equivoco soy el lanzador nicaragüense más ganador en series internacionales, pero siempre fui maltratado por Carlos García. Nunca me dieron mi lugar. En esa época no nos daban viáticos, pero como era de los mejores, una vez pedí viáticos a Carlos García y me dijo que me daría 100 dólares por cada juego ganado. Como gané a China y perdí ante Colombia no me dio nada. Cuando jugué con Granada fue cuando mejor me pagaron”, cuenta.

“Nunca se me dio el valor que merezco en el beisbol y hasta en el seguro social  estoy aburrido de solicitar la pensión de mi retiro porque trabajé 14 años y no me han dado respuesta”, agrega Lacayo, quien trabaja en una fábrica de plástico en Houston.

Carrera

Sergio Lacayo debutó en la temporada de 1969 con el equipo Nicaragua Sugar State y lanzó para 0.14 en 63 innings, un récord que luego igualó Julio Moya.

Lacayo tuvo  balance de 120 triunfos por 40 derrotas, con 1.77 en efectividad, la mejor de la historia empatado con Porfirio Altamirano.

En siete temporadas lanzó por debajo de 2.00 y siete veces ganó 10 o más partidos, incluyendo 22 en 1977. Nunca perdió más de seis juegos en una campaña.

Tenía un gran control, al extremo que solo regaló 202 bases por bolas en 1242 innings, a razón de 1.5 boletos cada nueve entradas.

Ponchó a 856 bateadores, para una proporción de cuatro abanicados por cada base por bolas, lo que es fabuloso. Y le batearon apenas para .210. En los primeros 860 innings de su carrera, solo le dieron cuatro jonrones. El whip de su carrera fue un reluciente 0.94.

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