Conferencia Episcopal de Nicaragua: «La libertad de la persona no admite plazos, ni condiciones»

En una carta pastoral, los ocho obispos y el cardenal Leopoldo Brenes señalaron que solo una reforma institucional integral permitirá que en Nicaragua hayan elecciones libres, justas y transparentes, con supervisión internacional y nacional

Conferencia Episcopal de Nicaragua

La Conferencia Episcopal de Nicaragua es presidida por el cardenal Leopoldo Brenes. LA PRENSA/ ARCHIVO

La Conferencia Episcopal demandó en Nicaragua profundos cambios institucionales y el restablecimiento de las libertades civiles y de expresión, al recordar que “la libertad de la persona no admite plazos, ni condiciones, ni excusas burocráticas”.

En una carta pastoral, los ocho obispos y el cardenal Leopoldo Brenes señalaron que solo una reforma institucional integral permitirá que en Nicaragua hayan elecciones libres, justas y transparentes, con supervisión internacional y nacional.

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En el mensaje pastoral afirman que “no es evangélico” promover los sentimientos de odio entre los nicaragüenses como justificación para mantenerse en el poder. “De ahí que constatamos con dolor, como continúa el sufrimiento de la familia nicaragüense”, dijo la Conferencia Episcopal de Nicaragua.

Los religiosos recordaron que es obligación del Estado “tutelar, respetar, promover y defender” el ejercicio de la libertad y la dignidad del ser humano. Es por ello que “es imperativo que en una sociedad no existan acciones de represión y persecución, propiciando, antes bien, un clima de irrestricta libertad y confianza”.

Actualmente en Nicaragua, familiares de los presos políticos exigen al régimen de Daniel Ortega la liberación inmediata de más de setecientos rehenes políticos, un compromiso que asumió el mismo Ortega en la mesa de negociaciones desde el 29 de marzo y que hasta la fecha no ha cumplido. Estos fueron apresados por ejercer el derecho constitucional de manifestarse cívicamente y exigieron la salida del poder de la pareja presidencial.

La CEN ha recordado que la dignidad del ser humano es lo primero a respetarse y está por encima de los intereses políticos, además han elevado su voz por la libertad de los presos políticos sin condiciones.

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El país está sumido desde hace más de un año en una profunda crisis sociopolítica, provocada por la represión del régimen Ortega-Murillo a través de grupos de choque coordinados con la Policía Orteguista (PO) en contra de la población que, desde el 18 de abril del 2018, se levantó en protestas contra la dictadura.

Más de trescientos nicaragüenses fueron asesinados, miles heridos y exiliados, hay 779 presos políticos como consecuencia de la represión gubernamental en contra de la población, según han documentado organismos de derechos humanos nacionales e internacionales. Se mantiene un Estado policial al prohibir las manifestaciones, el asedio, hostigamiento y detenciones ilegales a las personas que protestan.

En su pronunciamiento los altos jerarcas de la Iglesia católica afirmaron que la existencia de “los presos políticos, la falta de respeto a los derechos constitucionales, los exiliados, los refugiados, los asilados, la pobreza, el desempleo, la inseguridad, el conflicto por tierras y sus correspondientes consecuencias por el desplazamiento de familias del occidente a la Costa Caribe del país invadiendo las tierras fértiles que han poseído históricamente los pueblos indígenas y aquellas reservas nacionales como Indio Maíz y Bosawas, evidencian que sin la presencia del Dios que ha puesto su tienda entre nosotros, no tenemos futuro”.

Urge reforma electoral y justicia

En materia electoral, la CEN recordó que se requiere una  Nicaragua donde se respeten y fortalezcan la democracia y su institucionalidad.

“En el caso del Poder Electoral es necesario que de acuerdo a las normas establecidas, se renueve de tal manera, que sea confiable e independiente, de tal modo que se dé un proceso electoral neutral, imparcial y observado, nacional e internacionalmente. De lo contrario, no se darán elecciones libres. El pueblo es el verdadero soberano”, afirmó.

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Los religiosos han elevado su voz de condena por las violaciones a los derechos humanos contra los nicaragüenses y el deterioro de la institucionalidad durante los 12 años que lleva Ortega en el poder, y se han posicionado en contra de la represión que se ha recrudecido desde abril del 2018.

Asimismo, la CEN demandó la independencia de los poderes del Estado para lograr un acuerdo democrático duradero. “Por ninguna razón un solo poder del Estado puede prevalecer sobre los demás”.

“En el caso de la administración de justicia, debe ser absolutamente independiente, imparcial, profesional y éticamente impartida, al margen de los designios políticos, partidarios e ideológicos. Sin una justicia independiente no hay libertad”, insistieron los religiosos en su mensaje de Pascua.

Respalda un diálogo verdadero

En su mensaje la CEN expresó también su respaldo al diálogo “con buena voluntad” y que se respeten los acuerdos. Pero se pidió que los compromisos que se firmen no sean para ofrecer impunidad, sino que sean para “revelar la historia de la tragedia y el dolor de las víctimas” de la represión.

“No hemos de olvidar que la verdad y la justicia se besan. Esta es la certeza que debe guiar nuestras búsquedas para nuevos horizontes en Nicaragua, lo cual exige contemplar la verdad sobre los hechos, la no impunidad de los culpables, la reparación y reinserción de las víctimas y sus familiares, así como garantías de no repetición. Es lo único que puede darles verdadera seguridad a los ciudadanos. Solo así puede construirse moralmente un país”, afirmaron.

Actualmente el régimen incumple los compromisos alcanzados de la mesa de negociación con la Alianza Cívica por la Justicia al negarse a liberar a los presos políticos y garantizar las libertades fundamentales, como el de la manifestación.

Demandan libertad de expresión

La Conferencia Episcopal también demandó libertad de expresión y de prensa, al recordar que “sin libertad de expresión todas las demás libertades se marchitan y terminan por fenecer”.

A criterio de los obispos, la libertad de expresión “encarna el poder del pueblo de pronunciarse, denunciar, acceder a la información y nutrirse del infinito intercambio de ideas, opiniones y posiciones”.

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