Obispo con olor de multitud

Monseñor Báez, por su actitud patriótica y cristiana se puso las sandalias del peregrino y se marchó con olor de multitud, porque por donde pasó fue despedido por multitudes

Habría que recurrir a las páginas de los santos evangelios para describir en apretada síntesis la actitud generosa y profundamente cristiana de monseñor Silvio Báez, quien después de 1 año de ardua lucha en defensa de los derechos humanos de los nicaragüenses tuvo que partir hacia Roma con el corazón hecho pedazos, como él dijo, por tener que abandonar a su patria querida en circunstancias aciagas para sus pobladores.

Porque hay que decirlo sin ambages: cuando en Nicaragua, antes del 18 de abril del 2018, se hablaba de crisis de liderazgo para defender la democracia, por la corrupción de los partidos políticos que estaban ahítos de podredumbre y cuando la heroica juventud universitaria llamó a rebato, porque la dictadura de los Ortega-Murillo estaba ensañándose en unos humildes ancianos que clamaban por sus escuálidas pensiones: que no se les maltratara, entonces, fue que surgió la voz de trueno, como venida del cielo de monseñor Silvio Báez, para hacer un público reconocimiento a esa valiente juventud diciéndoles: “Vosotros sois la reserva moral de la nación”.

Ante tal circunstancia, monseñor Báez, esgrimiendo su báculo de pastor, levantó su bandera azul y blanco y émulo del emperador Constantino, procedió a proclamar a los cuatro vientos, señalando la cruz: “Con ese signo vencerás”. Seguidamente se dedicó a señalar con marcado acento, mediante sus tuits toda la tragedia que estaba ocurriendo en Nicaragua.

Las turbas no se contentaron con increparlo de palabra sino que lo agredieron, por orden de los Ortega-Murillo, como todos recordarán, el 9 de julio del 2018 en la Basílica de San Sebastián, Diriamba. Pero él siempre se mostró sereno y confiado. Y al ver en su entorno tanto sufrimiento antes de partir, hizo una alegoría entre el dolor de nuestro pueblo y los que padeció el Crucificado.

Monseñor Báez, por su actitud patriótica y cristiana se puso las sandalias del peregrino y se marchó con olor de multitud, porque por donde pasó fue despedido por multitudes. Confiamos en que, esté donde esté, siempre será fuente de inspiración para nosotros y que siempre estará pensando en lo mejor para el pueblo de Nicaragua.

A los hermanos nicaragüenses los insto a seguir el ejemplo de monseñor Báez, recordando las palabras del profeta Isaías: “Los que esperan en el Señor renuevan las fuerzas, remontan el vuelo como las águilas, corren y no se fatigan, andan y no se cansan”.

Con diálogo o sin diálogo, no hay que desmayar nunca porque aunque el presente es terriblemente doloroso, el triunfo de nuestra causa, por justa y por digna, tiene asegurado un futuro mejor para todos los nicaragüenses.

El autor es periodista y secretario general de la Asociación de Nicaragüenses en el Extranjero (ANE).

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