¿Harto de tantas protestas?

La verdad es sencilla: Si el gobierno hubiese permitido a la oposición manifestarse libremente y con seguridad, esta crisis nunca se hubiese dado. La protesta es necesaria, la justicia también

Imaginate que un conocido te chocó el carro y él pierde el choque. Te dejó sin posibilidad de movilizarte y con gastos de taller que no podés pagar. Resulta que aún después de comunicarte con él varios días, ese conocido no te ha pagado nada. Le llamás y escribís y te bloquea, le vas a buscar y te ignora. Intentás con la policía y te dan largas.

Entonces decidís hacer algo que no querías pero que toca por necesidad: Te comunicás con sus amigos en común para ver si alguien puede insistirle. Al principio, ellos te comprenden y algunos hasta te apoyan porque saben que debe pagarte. Otros prefieren no meterse, tal vez porque no se sienten afectados por la situación.

Pasan semanas, el conocido sigue sin pagar y vos hacés otra cosa que no querías: Comenzás a hacer bulla. Llamás a la radio, la televisión, te ponés afuera de su casa con rótulos y te la pasás denunciándolo en redes sociales. Algunos amigos hasta retuitean y comparten, porque saben lo injusto de la situación. Los que no se querían meter comienzan a pensar que estás exagerando y que te estás poniendo muy intenso.

Vos nunca quisiste que llegara a esto. Sin embargo, después de un tiempo, tus amigos en común ya comienzan a hartarse de tus denuncias, llega al punto en que dicen: “ambos son el problema, resuélvanlo de una vez”. Aun sabiendo que vos no iniciaste el problema y no sos vos quien impide resolverlo.

Es fácil que en medio del cansancio de la vida cotidiana, se nos olvide adónde debemos realmente enfocar nuestra indignación. Por eso para algunos es más fácil enojarse con quienes insisten tanto en protestar, y no se enojan con los policías insistiendo con la represión, impidiendo protestar, irrespetando el derecho constitucional a decir que algo no te parece.

Al final, sería más fácil para algunos hartarse de tanta protesta, olvidar que todo esto pasó y enfocarse en vivir sus vidas. Suena tentador. Pero lo que ha impedido que como país superemos tanto trauma social y moral, es precisamente ese sentido que quieren tener algunos nicas de hacer el daño y después querer salirse con la suya. Y de quienes ignoran ese daño pudiendo denunciarlo. Como el caso del culpable del choque, creando el problema, impidiendo resolverlo y viendo cómo todos se indignan con la víctima.

Luego de tantos crímenes, mentiras y caos, es tentador creer que el problema está equilibrado en ambas partes. No es así. La verdad es sencilla: Si el gobierno hubiese permitido a la oposición manifestarse libremente y con seguridad, esta crisis nunca se hubiese dado. La protesta es necesaria, la justicia también.

El autor es cineasta y exiliado.

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: