José Adán Aguerri: “El gobierno juega contra su propio tiempo”

El presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), José Adán Aguerri, dice que el gobierno está presionado por las sanciones internacionales, la debacle económica y el descontento se sigue acumulando

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Para el presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada, José Adán Aguerri, el gobierno de Daniel Ortega está presionado por la caída de la economía, las sanciones y amenazas de más castigos y aislamiento internacional, sumado al descontento popular que se sigue acumulando.

La diferencia con el primer diálogo de 2018, según Aguerri, es que Ortega pudo imponerse barriendo los tranques y las protestas a punto de represión, mientras que actualmente la única salida que tiene es llegar a un acuerdo político.

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Aguerri asegura que el tiempo corre en contra del gobierno, y que la “única oxigenación” que ha tenido son las reformas tributarias y a la seguridad social, para poder sostener su nómina estatal y no perder su capital político. Sin embargo, el líder empresarial considera que estas medidas son contraproducentes porque más temprano que tarde las afectaciones llegarán al sector público.

En esta entrevista Aguerri habla sobre las amenazas de sanciones, el futuro de la negociación y de la Alianza Cívica; los arrepentimientos, lecciones y riesgos que han tomado los empresarios en estos meses que han cambiado al país.

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¿Qué tan afectada está la empresa privada?
(Suspira) Tratando de resumir los últimos 12 meses, es una conjugación que está teniendo repercusión en todos los estratos. Esto vino a quebrar en dos el esfuerzo de tantos años de crecimiento. No podés empezar a hablar de economía sin hablar lo que 2018 dejó: un tsunami que afectó a la mitad de la isla y tuvo un impacto interno que se reflejó en la caída del 3.8 por ciento (del Producto Interno Bruto), pero que en realidad íbamos a crecer un 4 por ciento. Entonces la caída fue de más de 8 por ciento. Y eso se tradujo en menos empresas, menos empleo formal, más migración, y eso sin meternos a la crisis por violaciones de derechos humanos. Esa realidad tiene un impacto en el pequeño empresario y luego va escalando. Se ha dejado de tener fondos por más de 120 millones de dólares en las microfinancieras que estaban llegando a más de 100 mil familias, cuyas cabezas son mujeres.

El gobierno ha argumentado que existe normalidad y ciertamente desde hace meses no se realizan marchas y no existen los tranques que hubo hace un año. ¿Hay signos de recuperación?
Hay algún signo de recuperación en el caso de algún producto que está vinculado al consumo interno. Sin embargo, en el mercado interno siguen afectados los sectores construcción, urbanístico y comercio. El mismo sector turístico está golpeado porque las alertas siguen presentes. El hecho de que vos veas “cierta normalidad” no significa que estamos en una situación normal. La crisis de confianza sigue existiendo. Mientras no haya una percepción distinta por los diferentes actores de la sociedad, seguirá afectando las expectativas. Por poner un dato, la crisis tributaria ha producido que 24 de 29 sectores han tenido un incremento en los costos de producción. Y una parte ha trasladado los costos al precio. Eso se traduce en una caída de consumo y la economía de la familia sigue afectada, y por supuesto en más desempleo. Entonces la “cierta normalidad” es algo que no está sucediendo.

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¿De qué forma se puede normalizar definitivamente?
Devolviendo confianza y certidumbre. Y eso solo se logra con un acuerdo político. Aquí hay tres situaciones que prevalecen. En el primer diálogo, lo que había era que las calles y carreteras de la ciudades estaban tomadas. Y lo que hizo el gobierno fue una operación limpieza donde reprimió y se dio una situación que todavía lamentamos. Hoy lo que tenemos son dos situaciones que están más allá de que el gobierno pueda hacer algo, sino es más que a través de un acuerdo. Por un lado, la comunidad internacional está demandando la garantía de derechos y eso va acompañado de las sanciones, que ya vimos esta semana como demandó que no sean aplicadas. Por otro lado, tampoco puede cambiar la falta de confianza de todos los actores económicos. No se tendrá recursos financieros en los bancos si no hay certeza de que esos recursos se van a pagar. Existe una economía que está en una situación complejísima, porque estamos en una sociedad sin crédito. Y la única manera de cambiar esta situación es por medio de un acuerdo político.

¿Cree que se pueda lograr este acuerdo político?
Creo que el gobierno está jugando contra su propio tiempo. Para tener oxígeno, lo que hizo el gobierno fueron las dos reformas que están ahogando a las empresas para sacarle plata y que no tenga que reducir en este momento su nómina estatal. Entonces, para no tener que pagar costos políticos en este momento nos aplicó el costo a las empresas, para pagarles a los trabajadores del Estado. El problema con esto es que existe un impacto a lo inmediato y al revés de lo que el gobierno pretende en la medida que los meses empiezan a avanzar. Entonces está matando a la gallina de los huevos de oro porque está matando la economía del país, pero al final tendrá que asumir ese costo, si no se logra el acuerdo. Entonces hay una responsabilidad en cuanto a los tiempos, porque cada vez queda menos tiempo para que siga aplicando este tipo de medidas sin dar una respuesta al fondo del problema. Se va a convertir en una situación en que ni van a detener la caída ni recuperar la confianza. Aquí estamos siendo afectados ciudadanos y empresarios por igual, ciudadanos sandinistas y antisandinistas. Aquí no se salva nadie.

Uno de los escenarios que más se teme aquí es el de Venezuela. ¿Cree que exista esa posibilidad?
Nosotros ya vivimos la situación de Venezuela en los años ochenta. Eso fue casualmente lo que provocó que se adelantaran las elecciones en 1989. Porque teníamos una economía similar a la venezolana. Nosotros no tenemos el tiempo ni la posibilidad que Venezuela ha tenido. Recordá que Venezuela tiene ingresos propios a través del petróleo. Nicaragua tiene dos ingresos: recursos tributarios que están en caída libre y los fondos internacionales que están prácticamente cerrados. Los organismos internacionales dejaron de dar plata y no se está autorizando ningún tipo de proyecto para Nicaragua. Lo que vos tenés es un gobierno que va viendo cada vez más cerrada las posibilidades de ingresos.

“Está matando a la gallina de los huevos de oro porque está matando la economía del país, pero al final tendrá que asumir ese costo si no se logra el acuerdo”.
José Adán Aguerri, presidente del Cosep

Después de 11 años del acuerdo entre los empresarios y el gobierno, ¿ustedes esperaban esta crisis?
No. Cuando nosotros tomamos la decisión el 17 de abril (de 2018) de romper el consenso, producto de la decisión que tomó unilateralmente el gobierno con relación a la reforma del Seguro Social y que no quiso escuchar nuestros planteamientos y que además el propio Fondo Monetario Internacional había hecho un estudio para dar una salida, no esperábamos que lo que habíamos logrado desde el punto de vista económico se tirara por la borda y cayera con la rapidez que está cayendo. Hay sectores que por cada mes de crisis han retrocedido un año. No esperábamos, ni la crisis de violación de derechos humanos que sucedió a partir del 18 de abril de 2018, ni esperábamos que a lo largo del tiempo se tomaran estas medidas que han venido cerrando las puertas al país.

La versión oficial ha argumentado que el consenso se rompió desde antes de abril, porque los empresarios temían que las sanciones los tocaran también…
En realidad, el 17 abril fue la gota que rebalsó el vaso con el tema del INSS. Si ustedes revisan, durante esos primeros meses tuvimos diferencias con el salario mínimo, internet y dos leyes que hoy siguen siendo importantes: ley de terrorismo y lavado de dinero. Y eso provocó que tuviéramos una situación en la que vimos que no había posibilidad de buscar consenso. Eso sucedió en cuatro meses. Por eso el 17 abril rompimos el consenso. Ahora el 18 abril cambia todo el escenario con la represión que desató el gobierno, y el 19 abril con los primeros asesinados. Para nosotros hizo un parteaguas. Primero decidimos no volver a sentarnos con el gobierno, y posteriormente nos retiramos de las juntas directivas del Estado. Y ya en mayo sacamos un comunicado donde se dice que Nicaragua necesita elecciones adelantadas.

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José Adán Aguerri. presidente de Cosep. LAPRENSA/O.Navarrete

¿Cuáles fueron los errores de los 11 años del consenso con el gobierno?
No haber trabajado con todos los sectores. En habernos concentrado en el tema fundamentalmente económico. Nos faltó estar más vinculados con los otros sectores de la sociedad, incluyendo a los propios partidos políticos. La lección es que ahora estamos sentados con todos los sectores. No hay un sector que para nosotros no amerite sentarse e impulsar una relación.

¿Hay alguna forma en la que puedan volver a entenderse con el gobierno?
Ahora estamos todos los sectores en la Alianza Cívica sentados con el gobierno, y le estamos diciendo que Nicaragua necesita una salida en que se ponga en primer lugar al país y para eso estamos diferentes sectores comprometidos, pero poniendo hoy cuatro grandes áreas: la justicia, la democracia, la seguridad y el progreso. Es decir, hemos aprendido que se tiene que conjugar estas cuatro áreas para darle sostenibilidad al crecimiento. Ya vimos que el crecimiento que logramos en años anteriores y que era elogiado por la región, era muy vulnerable. Porque por una decisión que tomó el gobierno de orden represivo, se cayó todo esto. Entonces, no solo necesitamos seguridad y progreso, sino también justicia y democracia. Lo que no podés es tener justicia y democracia sin seguridad y progreso.

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La Alianza Cívica ha sido criticada en este segundo diálogo porque la mayoría de sus integrantes son empresarios. ¿Qué responde sobre esto?
En esta mesa estamos sentados diferentes sectores bajo un mecanismo en donde no deciden los empresarios, sino que se decide en un plenario. Cuando nosotros estamos sentados en la mesa, no estamos como empresarios, sino como Alianza Cívica. Las seis personas que estamos ahí tenemos un compromiso. En esa mesa se han alcanzado, al menos en papel el acuerdo de garantías y derechos, y con resultados positivos en cuanto a la liberación de presos. Porque de la lista de 777 personas que le entregamos a la Cruz Roja, ya está excarcelado el 50 por ciento. Entonces aquí estamos hablando de liberación de presos y restitución de derechos, que son parte de las demandas de la población. Y tenemos dos temas más, que son justicia y democracia. Y entonces, si ves, no estamos hablando de economía. Y no es que no sea importante, sino que le queremos dar sostenibilidad a la economía.

Muchos dicen que los empresarios no arriesgan porque no convocan a paros o desobediencia fiscal u otro tipo de boicot. ¿Qué les respondería?
Pero los que están arriesgando somos los empresarios, porque hemos hecho un enorme esfuerzo para que el país no esté peor de lo que está. Hay que entender las diferencias de lo que significa el rol del empresario, del trabajador y los estudiantes. El empresario tiene una responsabilidad con miles de trabajadores y esa responsabilidad se traduce al núcleo familiar. Entonces eso se traduce en seguir arriesgando y sosteniendo estas empresas, en una situación en que todas las decisiones del gobierno están en contra del sector empresarial. Los empresarios han estado en la calle, marchando, pero también con sus empresas, evitando que se pierda más empleo. Hemos estado en cada trinchera asegurando que tengamos esperanzas en el país. Los escenarios varían. En su momento hubo paros. Ahora estamos esperando que la negociación funcione. Si no funciona, se abren escenarios distintos en donde el empresariado tomará otro tipo de decisiones.

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¿No se está oxigenando al gobierno con la negociación?
Si vos viste, en la semana del 18 de abril de este año se sancionó a una persona natural y una empresa jurídica vinculada al gobierno. Y eso ocurrió en medio de una negociación. Es decir, si no hay respuestas concretas, no se va a oxigenar.

¿Las sanciones internacionales que se han aplicado afectan al pueblo o solo al gobierno?
Lo que han habido son sanciones personales y a personas jurídicas vinculadas al gobierno. La Nica Act no se ha trasladado en sanciones de ningún tipo, ya que tiene una fecha en donde se hará una valoración para tomar decisiones de sanciones adicionales. Pero recordemos que el presidente Donald Trump ya ha sancionado a personas naturales y personas jurídicas vinculadas al gobierno. No ha habido una sanción en donde nosotros podamos interpretar que es en contra del pueblo. Es decir, no nos han retirado del acuerdo del libre comercio con Estados Unidos y tampoco del Acuerdo de asociación con la Unión Europea. Lo que ha habido es retiro de visas, cierres de cuentas y prohibición en el manejo de empresas con personeros del gobierno. Pero no son sanciones contra la población.

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Plano personal

José Adán Aguerri Chamorro es licenciado en Economía por la Universidad estatal de Luisiana.

Tiene 57 años de edad, casado y con tres hijos.

Tiene 10 períodos consecutivos al frente del Cosep. Este período finalizará en 2020.

Hijo de José Adán “Chanito” Aguerri (fundador de los cines Aguerri) y Hilda Chamorro Hurtado. A toda la familia le dicen los Chanitos.

Se considera el más serio de su familia. “Siempre he sido así, serio, muy pendiente de mis responsabilidades”, dijo en una entrevista a la revista Magazine. “Mi padre, mi hermano, son personas muy simpáticas, chileras, joviales. A mí me tocó la parte materna”.

A Domingo relató que le teme a los ratones, las culebras, las cucarachas y que es malo para bailar y contar chistes.

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