Familia del preso político Max Cruz es asediada por policías y paramilitares en Ometepe

El comportamiento ofensivo de la policía no solo a afectado a la familia de Max sino de quienes se acercan a ellos

El manifestante de Ometepe y reo político de la dictadura, Max Cruz, en los juzgados de Managua.

Eran las 10 de la noche del 19 de abril de este año, cuando cada autoconvocado celebraba en silencio, por temor a represalias, la fecha conmemorativa del día en que Nicaragua despertó y reclamó en las calles sus derechos, cuando el hijo mayor del preso político Max Cruz fue detenido en Altagracia por la Policía Orteguista en la Isla de Ometepe.

“Lo detuvieron sin razón, lo golpearon, lo requisaron, le quitaron su teléfono y le dijeron-me saludas a tu papá, le decís que lo tenemos muy pendiente-“, relató Max Cruz, autoconvocado de la Isla de Ometepe, quien pasó más de cinco meses en prisión por marchar en contra del régimen de Daniel Ortega, después de salir del complejo judicial de Managua.

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Esta detención y amenaza de parte de la PO es parte del asedio que vive Cruz junto a su familia, pues su esposa Marbi Salazar también es presa política y desde que los excarcelaron el 15 de marzo bajo la figura de convivencia familiar no para el hostigamiento de los simpatizantes del partido Frente Sandinsita de Liberación Nacional, del actual régimen.

El comportamiento ofensivo de la policía no solo a afectado a la familia de Max sino de quienes se acercan a ellos.

Por ejemplo, contó el reo político que uno de los compañeros de clase de su hijo de 12 años, fue detenido por agentes la salir una noche de su casa y lo pusieron contra la pared, le tomó foto a él y a la casa de Max y lo interrogó porqué visitaba tanto esa casa, le revisó el celular y le dijo que no anduviera llegando a esa propiedad.

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“Es como estar preso en tu casa. Me siento acosado, perseguido y que mis hijos están en peligro todo el tiempo cuando van a clases o cuándo me toca venir a Managua a firmar”, dijo Cruz.

Juicio en junio

El miércoles, el juicio contra él y su esposa Marbi Salazar, fue reprogramado para el próximo 6 de junio en el Juzgado Sexto Distrito Penal de Juicio de Managua ante la juez Aracely Rubí.

Esta judicial fue recién nombrada en el cargo, luego que nombraron magistrado de apelaciones, en febrero pasado, al juez orteguista Ernesto Rodríguez, quien condenó sin pruebas a los blufileños Brandon Lovo y Glen Slate por el asesinato del periodista Ángel Gahona ocurrido el 21 de abril de 2018, durante la cobertura a las protestas sociales contra el régimen de Daniel Ortega.

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Según Maynor Curtis, abogado de la pareja, la judicial argumentó exceso de agenda o trabajo en el juzgado.

Max Francisco Cruz Gutiérrez tiene dos juicios abiertos en los juzgados uno en este juzgado por homicidio en grado de frustración en perjuicio de antimotines y a su esposa Salazar se le imputa el delito de inductora de homicidio en grado de frustración, mientras el otro proceso se lleva en el Juzgado Primero Distrito Penal de Juicio de Managua, ante la juez Irma Laguna por terrorismo por la quema de la casa comunal del Frente en Ometepe.

Desempleo

Max logró presentarse a los juzgados con mucha dificultad porque tiene operada la pierna derecha después de recibir siete balazos de los antimotines el día de su captura (8 de octubre de 2018) en su casa de habitación mientras él se defendía con un palo de jugar billar.

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La pierna de Max fue casi amputada por la infección que agarró cuando estaba en la galería 16-1 en el Sistema Penitenciario Nacional Jorge Navarro, ubicada en Tipitapa, ya que no lo curaban, ni le daban medicamento ni lo llevaban a las citas hospitalarias.

“Estas reprogramaciones de audiencias y firmas ante los juzgados de Managua me causan más daños económicos, porque estoy en desempleo y tenemos que gastar 2000 córdoba en cada viaje en transporte y alimentación con mi esposa”, dijo Cruz.

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Antes de ser secuestrado por pensar diferente al gobierno en turno, Max se dedicaba a la fotografía. Tenía un módico estudio fotográfico en su casa, pero el día del allanamiento la policía antimotín le destruyó todas sus cosas y se le llevó sus instrumentos de trabajo, incluyendo su cámara fotográfica.

“Sobrevivimos por la misericordia de Dios que pone en el corazón de mis amistades ayudarme económicamente. Yo aún estoy muy mal de salud tengo que hacerme muchos análisis y placas en la pierna”, dijo el preso político.

Alteración en sus hijos

Marbi Salazar expresó que lo que más le afectó de esta detención ilegal es como alteró la vida de sus hijos de 12 y 15 años porque ya nada es normal. “Mis hijos no pueden ni salir a jugar a fuera ni hacer mandados por el peligro que corren. Sus nervios están alborotados, a veces se levantan en la madrugada preguntando nerviosos si la policía regresó. Pasaron una semana durmiendo con nosotros por miedo a que nos llegaran a traer de nuevo”, dijo la presa política.

La pareja coincide en que nunca pensaron llegar a este nivel que están solo por no estar de acuerdo con el gobierno.

“Al inicio solo cerraba mis puertas para no escuchar los insultos de los CPC y aún así me tiraban piedras a la casa hasta que en abril me metí de llenó a apoyar la lucha cívica de los jóvenes y no me arrepiento”, dijo Cruz.

Le mataron a la Nica

El preso político Max Cruz Gutiérrez expresó que el odio de los simpatizantes del partido Frente Sandinista es tan grande contra su familia que antes que lo metieran preso el 8 de octubre le mataron a su yegua llamada la Nica. “La envenenaron y tardó 22 días en morir. Lo anduvieron diciendo a los pobladores que me la habían matado, pero no hay adonde acudir, ellos actúan bajo la impunidad”, dijo Cruz.

El autoconvocado tiene otra yegua que se llama la Nina y se la pintaron con las iniciales del partido FSLN en ambos costados en octubre pasado y recientemente en abril la amenazaron de muerte.

“En el rastro pusieron unos letreros que dicen: “Muerte a la yegua vandálica”, así que está bajo amenaza mi otra yegua, dijo el autoconvocado y que le daría mucho pesar que la mataran.

“Es triste tanto odio hasta contra los animales, que no les hacen nada, pero no se puede hacer nada”, reiteró el afectado.

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