Un modelo agotado

Según la propaganda oficial, antes que sobrevinieran la rebelión de abril de 2018, los negocios y, por ende, el desarrollo de la economía estaban en su pleno apogeo

¿Sigue siendo el modelo desarrollista, la única opción posible de progreso para el pueblo nicaragüense?

Según la propaganda oficial, antes que sobrevinieran la rebelión de abril de 2018, los negocios y, por ende, el desarrollo de la economía estaban en su pleno apogeo. Los estrategas del régimen no solo pretenden alterar los acontecimientos históricos, por medio de la propaganda, sino que además insisten en proponer su proyecto político dinástico, basado en el modelo desarrollista.

Deliberadamente, ocultan el hecho que cuando se produce la rebelión popular de abril, ya la economía estaba entrando en crisis por la reducción de la ayuda venezolana, aunado al bajo precio en el mercado internacional, de los principales productos de exportación.

Por ello, se puede afirmar que la insurrección espontánea de abril no es más que la fusión de la crisis del modelo desarrollista, con la crisis de la dictadura. De modo que la crisis del modelo económico es inevitablemente la crisis del régimen político altamente dependiente de la ayuda venezolana, basado en la acumulación de riqueza en pocas manos.

Las propias organizaciones formales permanentes, se vieron rezagadas y sorprendidas por el estallido social, pues a lo largo de todos estos años, venían centrando la lucha por el poder en Nicaragua, en la búsqueda de la sustitución de la dictadura orteguista utilizando los métodos cívico-constitucionales, que han resultado infructuosos por ser objetos de fraudes. La insurrección estudiantil desencadenada en abril 2018, impulsada y apoyada en un creciente ascenso de movilización y participación del pueblo, no solo profundizó la crisis estructural del régimen orteguista sino que además cuestionó y puso en jaque el esquema de poder, creado mediante la implantación de un régimen dictatorial, que para sostenerse recurrió a la fuerza de las armas.

Lo grave de esa propaganda no solo es la promoción del odio y la impunidad en la conciencia de personas con escaso nivel político-cultural, sino que además alienta las intenciones continuistas en el poder. Sin embargo, la imaginación por más poderosa que sea, no puede eliminar los hechos históricos y alterar los momentos en que estos se produjeron, ni a sus verdaderos protagonistas. Por ello, la producción de videos manipulados, para trasladar la responsabilidad de asesinatos a los manifestantes antigubernamentales, después de un año de ocurridos los acontecimientos, no tienen credibilidad, y no resisten un riguroso análisis científico.

Lo único claro es que este modelo político, está agotado, carece de viabilidad. Económicamente es insostenible, excepto que no sea por la fuerza y la violencia. No se puede seguir sacrificando los derechos civiles y políticos, a cambio de obras de infraestructura.

El autor fue miembro de Comisión Política del Frente Sur, RN.

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: