Madre de adolescente asesinado, Ivania Dolmus: “Para qué poner denuncia si ellos lo mataron»

La madre del monaguillo adolescente asesinado de León, Ivania Dolmus, narra lo que desea sobre la mesa de negociación y las opciones para superar la crisis

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Hace casi un año que dos barricadas de adoquines se levantaban a escasos metros de distancia en esta esquina del barrio San Juan, de León, en el occidente del país. Los vecinos las habían colocado para evitar que las camionetas con policías pasaran disparando por las noches. Justo ese día, el 14 de junio de 2018, las habían terminado cuando unos paramilitares, de traje oscuro y armados, empezaron a disparar a los civiles. Todos corrieron ilesos, excepto Sandor Dolmus, un adolescente de 15 años de edad.

Ivania Dolmus, madre del adolescente, también escapó de las balas. A los pocos minutos miró que traían a su hijo con un disparo en el costado derecho de las costillas. Horas después moriría durante una operación en el hospital de la ciudad.

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En este día de inicios de mayo no hay rastros de aquellas barricadas. Los adoquines siguen aplacados con arenilla y cemento, apenas bañados con el sol de un mediodía que registra los 38 grados de temperatura. A diferencia de otros casos, a esta casa del adolescente no han llegado a acosar ni a reprimir. De hecho, fueron las únicas barricadas, las dos que se ubicaban frente a su casa, que los paraestatales no tumbaron durante la “Operación Limpieza” en esta ciudad. Un comerciante fue quien las quitó argumentando que no podían llegar sus clientes.

Ivania Dolmus, de 42 de años de edad, acaba de llegar después de visitar a Claudia María Peralta, madre de Mario Antonio Martínez Peralta, acribillado durante las protestas con 18 balazos. A un año de la muerte de su hijo, Claudia María Peralta se encuentra en agonía en el hospital.

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En la sala de su casa Ivania Dolmus señala que cada santo o virgen eran de su hijo Sandor, quien soñaba con ser sacerdote y admiraba al obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez.

A pocos días de que se conmemore el Día de las Madres y el día trágico de la muerte de su hijo, Ivania Dolmus nos habla sobre el año de duelo, de esos días y meses que han quedado congelados desde el asesinato. Pero también, en esta entrevista, narra lo que sienten y opinan las madres de los asesinados sobre la mesa de negociación y sus deseos para superar la crisis.

¿Cómo ha sido este año desde la muerte de Sandor?

Para mí ha sido lo mismo desde que murió. La muerte de mi hijo la siento como que fue ayer. Ya vamos a tener un año. Pasan los días y los meses y me parecen iguales.

¿Qué ocurrió ese día?

Toditos los vecinos de esta manzana queríamos levantar barricadas porque siempre los policías y paramilitares pasaban por las esquinas disparando. Nosotros teníamos miedo a eso. Entonces días después levantamos las barricadas. Pero entonces, ellos (paramilitares y policías) pasaban a cada rato por el parque San Juan, a 110 metros de nuestra casa. La cosa es que aquel 14 de junio, como a la 1:30 de la tarde vinieron dos personas vestidas de azul o negro desde la esquina. Estábamos todos los de esta casa y vecinos afuera y todos intentamos huir, correr, pero ya le habían disparado a Sandor.

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¿Fue una herida letal?

El disparo fue en la parte derecha de las costillas. Él entró caminando y cuando fuimos al hospital caminó como media cuadra y luego un muchacho nos llevó en su camioneta. Los médicos hicieron el papel de atenderlo rápido, pero creo que la asistencia médica fue lenta. Creo que si se hubieran demorado menos, lo hubieran salvado. Pero usted sabe que el gobierno le negaba la atención a los heridos en las protestas.

¿Qué explicación médica le dieron?

El disparo no le salió. Al inicio el médico me dijo que no le había tocado ningún órgano, que solo había sido un refilón. Entonces por eso yo acepté que lo operaran. Pero horas después me dijo que había fallecido, y ahí me cambió la versión diciendo que le había tocado el pulmón y el corazón. A mí me pareció extraño porque la bala entró del otro lado del cuerpo. A la hora de llegada sale con otra cosa. Para mí que ellos lo mataron, porque si no le tocó nada, ¿por qué no lo salvaron?

¿La Policía le ha dado alguna explicación sobre este caso?

No. Es que yo no puse denuncia en la Policía porque ¿para qué? Si ellos mismos fueron los que lo mataron.

Pero se supone que en este caso la Fiscalía debería investigar de oficio por tratarse de un asesinato…

Aquí no ha venido nadie. Ni para investigar, pero tampoco a amenazarnos, o con algún tipo de documento para firmar o algo. Nada.

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¿Hay detenidos por este crimen?

Ninguno. ¡Qué va haber! No sabemos que hayan detenido a alguien por esto.

¿Es posible identificar quién disparó?

Uno no puede acusar a nadie porque no tengo pruebas ni miré. Pero a mí todo mundo me han identificado a una persona. Yo lo conozco, pero no lo puedo acusar.

¿Usted lo perdonaría?

No, jamás. Porque imagine lo que hizo con mi hijo, no sabemos cuánto más ha hecho. Eso no tiene perdón de Dios.

¿Usted ha buscado justicia?

Es que la Policía no hará nada porque está con el gobierno. Entonces, ¿para qué poner una denuncia si no harán nada? Yo puse unas denuncias ante organismos internacionales, pero con organismos en Nicaragua no creemos que haya justicia.

¿Entonces usted cree que más adelante se haga justicia?

Solo si se va el presidente (Daniel Ortega). Pero tenga por seguro que la justicia va a venir. Tarde o temprano va a venir y ellos tienen que pagar lo que hicieron. Tenemos que esperar.

¿La han acosado después de la muerte de su hijo?

No. Los paramilitares y la Policía pasan, pero nunca me han amenazado o acosado en la cuadra. Ningún miembro del gobierno me ha llamado ni amenazado ni me han mandado papelitos con mensajes, como han hecho con otras madres.

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¿Tiene temor?

Aquí en León tenemos temor porque ahí caminan los policías con sus armas. Hay temor que a nuestros familiares les hagan algo. O que a uno le quemen la casa por hablar. Yo he visto madres que se han ido a Costa Rica. Pero a mí no me han hecho nada, por eso no me voy. Yo siempre le digo a la gente que yo no les he hecho nada, ellos sí me hicieron a mí. ¿Por qué les voy a tener miedo?

Ivania Dolmus, madre de adolescente asesinado. LAPRENSA/O.Navarrete

¿Qué es lo que más recuerda de Sandor?

De niño jugaba beisbol y después se convirtió en monaguillo. Cuando terminó de jugar beisbol comenzó a ser monaguillo, pero con más amor porque le gustaba más la Iglesia. Él quería ser sacerdote. Yo le decía que se esperara, que terminara su quinto año. Estaba en cuarto año, le faltaba uno. Tenía 15 años y en octubre iba a cumplir 16 años. Era alegre, siempre que venía del colegio venía buscando qué comer. Nunca fue una persona amargada. Les daba bromas a todos y levantaba el ánimo de la casa. Era muy alegre. Sus amigos viven diciendo y subiendo a Facebook que lo extrañan.

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¿Qué hablaron aquel último día?

De su deseo de ir a México para ir a ver a la Virgen de Guadalupe. Ya había quedado que le iban a regalar el pasaje para ir y tenía otras personas que le darían alojamiento. Primero se impuso conocer a la Virgen de El Viejo, Chinandega, y en esos días solo hablaba del viaje a México.

Usted pertenece a la Asociación Madres de Abril (AMA), ¿cómo ha sido llevar el duelo juntas?

Nos ha servido porque platicamos nuestros problemas, que vienen siendo los mismos: la búsqueda de justicia por la muerte de nuestros hijos. Además que recibimos terapia psicológica de una organización internacional.

En estos momentos se está llevando a cabo una mesa de negociación entre el Gobierno y la Alianza Cívica, ¿usted qué piensa de eso?

Lo primero es que este presidente no quiere aceptar nada. La gente le pone opciones y todo rechaza él. Así nunca vamos a llegar nada. Porque unos le piden que saquen a los presos y él (Ortega) dice que olvidemos a nuestros muertos. ¿Cómo vamos a olvidar eso?

Los familiares de los presos políticos piden la liberación de ellos, pero en el caso de ustedes, los familiares de los muertos, ¿qué piden?

A nosotros no nos va a recuperar a nuestros hijos. Nunca los vamos a recuperar.

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¿Qué les ayudaría a sobrellevar el duelo?

Usted sabe que ese duelo nunca se va quitar. Jamás se olvidará eso. Nunca se quitará. Pero lo que pedimos es justicia por nuestros muertos, porque no eran ningunos delincuentes, como ellos dicen. Ellos eran estudiantes, no andaban de vagos, mi hijo era estudiante. Pero también pedimos que se resuelvan los problemas del país. Porque el presidente nunca resuelve nada.

¿Cómo cree usted que se resolverían los problemas del país?

Yo digo que tiene que irse Daniel Ortega del poder. Tiene que irse y que pague por lo que mandó a hacer, porque ¿quién más va a mandar a matar a los niños y a toda la gente? ¿Quién mandó a meter tantos presos? El único fue él, y tiene que pagar su mal gobierno. Y doble le vendrá la justicia por tantos niños que mató y tantos presos que tiene. Lo va a pagar peor.

¿Usted cree que la Alianza Cívica la representa?

Sí, ellos nos consultan a través de la organización de las Madres de Abril. Y nosotros mostramos nuestras inconformidades.

“Yo digo que tiene que irse Daniel Ortega del poder. Tiene que irse y que pague por lo que mandó a hacer. Porque ¿quién más va a mandar a matar a los niños y a toda la gente? ¿Quién mandó a meter tantos presos? El único fue él. Y tiene que pagar su mal gobierno. Y doble le vendrá la justicia por tantos niños que mató y tantos presos que tiene. Lo va a pagar peor”.

Ivania Dolmus, madre de adolescente asesinado

Su hijo era admirador del obispo Silvio Báez, ¿qué piensa de que se haya ido del país?

Yo quería invitarlo para la misa del año de muerte de Sandor. Pero no se pudo. Me hubiera gustado tener comunicación con él, aunque sea por teléfono, porque nunca pudimos hablar. Pero como hizo un viaje tan rápido, no se pudo. Yo le quería decir que mi hijo era su admirador. Yo supe que dio unas palabras sobre Sandor, pero nunca lo pude escuchar en persona. No tuvimos oportunidad.

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Plano personal

Ivania del Socorro Dolmus vive en el barrio San Juan, de León, pero es originaria de Telica, del mismo departamento.

Es miembro de AMA, pero no le gusta hablar con los medios de comunicación porque teme represalias contra miembros de su familia.

Tiene 42 años de edad y Sandor Manuel Pineda Dolmus era su único hijo.

Actualmente trabaja en una escuela de inglés.

Su hermana menor, María Eugenia Rivera Dolmus, fue quien crió más a Sandor, ya que Ivania trabajó desde que su hijo estaba recién nacido.

Ivania dice que su hijo era buen alumno pero era hiperactivo y sus calificaciones en conducta eran bajas.

A Ivania no le gusta hablar del padre de Sandor. Dice que ella lo crió sola y que su hijo solo en ocasiones se comunicaba con él.

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