Los OrMu están arrechos

Los Ortega Murillo (OrMu) están sufriendo mucho; se les derrumbó el sueño de una dictadura dinástica, imperturbable, y hoy se ven enfrentados a una situación —compleja, dura y peligrosa— que jamás anticiparon

Presidentes

Están furiosos. Lo reflejan sus últimos discursos y comunicados, cuajados de insultos que destilan odio y veneno hacia la oposición. La pregunta ante ello es ¿por qué?, para plantearse después qué puede esperarse y qué debe hacerse.

Reacciones irascibles son típicas de quienes se encuentran frustrados, atrapados, y sin opciones claras. Los Ortega Murillo (OrMu) están sufriendo mucho; se les derrumbó el sueño de una dictadura dinástica, imperturbable, y hoy se ven enfrentados a una situación —compleja, dura y peligrosa— que jamás anticiparon y de la que no saben cómo salir. Bajo las presiones internacionales que amenazan su sostenibilidad, y ante la habilidad de la Alianza Cívica (AC), se vieron empujados a firmar ante testigos compromisos importantes; entre ellos, liberar los presos y restaurar los derechos civiles y políticos consignados en la Constitución. Pero al hacerlo quizás no advirtieron lo que significaba; o quizás lo sabían y decidieron no cumplirlos.

El caso es que, independiente de sus razones y posibles estrategias, los OrMu se encontraron en un callejón sin salida: si cumplían los acuerdos podían debilitarse ante sus bases y, peor, verse ante la pesadilla de ser desafiados por una oposición envalentonada, dueña de las calles. Si no los cumplían, se verían más expuestos que antes a las condenas y a las temidas sanciones de la comunidad internacional. Decidieron entonces sacarse de la manga una carta que estaba prevista, pero hasta el final del juego: exigir a la AC pedir el cese de las sanciones, antes de cumplir ellos los compromisos adquiridos.

Evidentemente, la AC no puede respaldar semejante pretensión. Porque, además de improcedente, haría aún más difícil que los OrMu cumplieran. Pues si con todo y amenazas de sanciones incumplen lo acordado, ¿cuánto más no lo harán en ausencia de ellas? Si algo es más claro que el agua es que sin las amenazas de sanciones no habría ni siquiera el más mínimo diálogo.

Estamos pues ante un impasse difícil. Los OrMu podrían optar por gestos de apertura, inteligentes y pragmáticos, como la liberación inmediata e incondicional de todos los reos y la liberación del papel retenido a los medios. Es cierto que esto les podría resultar incómodo, pero podría generar una mejor voluntad entre las partes y reavivar el diálogo. Pero también podrían optar, en caso de que incumplir lo acordado lleve a la aplicación de sanciones, por un endurecimiento de la represión a manera de venganza o respuesta. Esta última es una posibilidad real que podría desincentivarse alistando contra el gobierno un paquete de sanciones mucho más severas que la Nica Act. Ojalá no sea necesario. Los OrMu tienen la pelota en su cancha. Esperemos jueguen con la cabeza y no con el hígado.

El autor es sociólogo. Fue ministro de Educación.

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