“No pidan la paz, ¡háganla!”

Soñemos que Nicaragua fuera luz de América, alcanzando la paz y la justicia sin violencia. No sé cómo lograrlo, pero encontremos pronto respuesta que nos aleje a todos del séptimo círculo del infierno de Dante

Hemos centrado nuestra esperanza en el diálogo como solución a nuestra crisis, y es el camino señalado por todos los actores. Unos como método de superar crisis extendiéndolo, otros buscando repuestas enmarcadas en fechas concretas. Para unos la solución está en elecciones hasta el 2021. Para otros elecciones adelantadas para evitar el derrumbe total.

Por supuesto que en los países que aspiran por la democracia, las elecciones, aunque imperfectas son el mejor camino para resolver nuestras diferencias. En los ochenta, por resolver nuestras diferencias entre hermanos pagamos con las vidas de 50,000 nicaragüenses víctimas de armas y frías trincheras extranjeras. Hoy entre unos y otros se ha levantado un gigantesco muro de víctimas que dificulta cualquier clase de entendimiento, los políticos buscan la solución en las elecciones y están en lo correcto. Pero ese camino ya lo recorrimos antes en los noventa, para desembocar en el dos mil diecinueve sin haber podido resolver la paz con justicia para todos. La corrupción y la ambición ilimitada se interpusieron en nuestro camino.

La Virgen de Cuapa, tan nica, nos dice: “Si quieren la Paz, no solo la pidan al Señor, si ustedes no la hacen, no habrá Paz”. Pero qué significa hacer la paz, construir la paz. No es de fácil respuesta, pero es la pregunta más significativa que podemos hacernos todos.

¿Por qué tengo que ver al otro como enemigo, si somos del mismo barrio, de la misma familia, de la misma ciudad, del mismo pueblo? Todos hablamos igual, somos de nacatamal y gallopinto, todos somos azul y blanco. ¿Y por qué tanta violencia entre nosotros? ¿No tenemos capacidad de aprender de nuestros errores? ¿Es que acaso la paz es doblegar al otro? ¿Es que el odio de unos es alimento del odio de otros?

Hace 2,000 años Cristo nos dijo: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Hoy podríamos preguntarnos quién es mi “prójimo” como lo hizo el doctor de la ley. Pero todos sabemos que el prójimo es el otro, que piensa diferente, es el desconocido, es mi adversario, mi enemigo. Porque es muy fácil amar a los cercanos, familiares, amigos, ¿pero a los otros?

Dante encuentra en el Séptimo Círculo del Infierno a los “que se dejaron llevar por la violencia” solo los traidores y fraudulentos, están más profundos en su visión infernal. Gandhi con su santidad domó al fiero león inglés. Mandela, de guerrillero a pacificador, cautivó al mundo entero.

Soñemos que Nicaragua fuera luz de América, alcanzando la paz y la justicia sin violencia. No sé cómo lograrlo, pero encontremos pronto respuesta que nos aleje a todos del séptimo círculo del infierno de Dante.

El autor es arquitecto.

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