El caso de la masacre de reos en la cárcel sandinista Zona Franca

En junio de 1981 varios reos murieron rafagueados en la cárcel sandinista conocida como Zona Franca. Años después un testigo reveló que fue una ejecución.

El pasado jueves 16 de mayo un custodió mató al reo político Eddy Montes Praslin. La versión oficial afirma que se trató de un “forcejeo”. No es la primera vez que un preso es asesinado en una cárcel sandinista. LA PRENSA/ ARCHIVO

En junio de 1981 se conoció que 15 presos habían muerto en una rebelión carcelaria en Managua. En un comunicado oficial el Ministerio del Interior (MINT) aseguró que, durante el amotinamiento, en la cárcel de la Zona Franca se había producido un fuego cruzado entre reos y tropas especiales. Años más tarde un documento reveló que las víctimas fueron ocho y que murieron ejecutadas a sangre fría en la cárcel sandinista.

Se trata de un episodio que el reciente asesinato del reo político Eddy Montes Praslin ha traído a la memoria.
La rebelión se produjo al atardecer del sábado 27 de junio de 1981 y, de acuerdo con la versión oficial, duró tres horas. “Nutridos intercambios de disparos” entre el grupo de “sediciosos” y tropas de asalto habían dejado 15 muertos y 29 heridos, decía el comunicado. Lo raro es que todos eran reos. De parte de las tropas sandinistas solo se reportó un herido.

A pesar de todo, esta versión se mantuvo por años, hasta que el teniente Álvaro Baldizón Avilés desertó de las filas del MINT.

El desertor

Baldizón Avilés formó parte del MINT desde 1981 y en julio de 1985 escapó a través de Honduras, llevándose consigo toda la documentación original de los casos investigados por él y sus subalternos, en relación con torturas y ejecuciones cometidas por miembros de las fuerzas armadas.

Luego de ser capturado por la Contra, fue puesto bajo la custodia del Departamento de Estado de Estados Unidos y en febrero de 1986 la Secretaría de Estado de ese país publicó sus testimonios en un folleto de cincuenta páginas titulado: “Dentro del Régimen Sandinista: El punto de vista de un investigador especial”.

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“A mediados de 1981, ocho prisioneros de la penitenciaría de la Zona Franca desarmaron a tres guardias penales y provocaron una insurrección en uno de los edificios de la prisión. Después de varias horas de fuego cruzado entre los guardias y prisioneros, (Tomás) Borge convenció a estos últimos de que entregaran sus armas y se rindieran, prometiéndoles que sus vidas no peligrarían”, declaró el exteniente.

“En cuanto los prisioneros estuvieron de regreso en sus celdas, Borge ordenó la ejecución de los ocho que habían iniciado el motín. El teniente Raúl Castro González, de la DGSE (Dirección General de la Seguridad del Estado) condujo a los hombres a la parte trasera de uno de los bloques de la prisión y los ametralló en presencia de Borge y de Humberto Ortega Saavedra, ministro de Defensa. Posteriormente, el ministro del Interior publicó un comunicado oficial en que informaba que los prisioneros habían perdido la vida durante el motín”, concluyó el desertor.

El exteniente fue encontrado muerto el 19 de junio de 1988 en el cuarto que habitaba en Los Ángeles. El certificado de defunción señaló que la causa de su muerte fue un “derrame cerebral”, pero nunca se despejaron las sospechas de que fue envenenado.


Versión del gobierno sandinista

En el informe 1981-1982 de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el gobierno sandinista declaró que «las autoridades trataron en todo momento de persuadir a los alzados a que depusieran las armas”.

Después las autoridades “invitaron al resto de prisioneros a que salieran de sus celdas” para que no fueran heridos y esto «motivó a que los alzados los trataran de contener y, al no conseguirlo, abrieron fuego, ocasionándoles la muerte a los reos».

 

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