¡Basta Ya!

El asesinato de Eddy Montes es una campanada de alerta sobre los límites del diálogo. El diálogo no es un fin en sí mismo sino un medio para obtener resultados

Presidentes

Las tácticas dilatorias que la dictadura está utilizando para alargar el diálogo son tácticas asesinas. Asesinaron a Eddy Montes, están asesinando la paz y sosiego de los familiares de los presos, están asesinando el empleo de centenares de miles, están asesinando la economía, están asesinando a Nicaragua.

Ninguna sangre se hubiese derramado en la cárcel Modelo si el gobierno hubiese liberado sin dilaciones innecesarias a los presos cuyos nombres ya habían sido conciliados con las listas de la Alianza Cívica. Pero sin razón alguna, sin ninguna necesidad, la dictadura ha querido prolongar la agonía de presos y familiares, incumpliendo sus propios compromisos y mostrando, ante la nación y el mundo, su bajeza moral y su inhumanidad.

Cosas tan simples como soltar prisioneros, debidamente identificados y sin causas penales, o como soltar el papel retenido por las aduanas para asfixiar a los medios, siguen sin realizarse porque, supuestamente, hay que refinar los protocolos de ejecución, o llenar mil pretextos más. Pero la verdad es que no ocurren porque a los Ortega-Murillo no les da la gana. Y mientras tanto cada semana miles de familias más entran al purgatorio del desempleo y más empresarios y agricultores ven arruinarse sus fuentes de sustento.

Siguen mientras tanto también las reuniones tediosas en interminables en el Incae y sus letanías de comunicados, entrevistas, y declaraciones elocuentes antes las cámaras de TV. ¿Hasta cuándo?

¿Cuánto tiempo más habrá que tolerar esta jugarreta innecesariamente lenta e infructuosa? Paciencia se podría tener si hubiese razones fundadas para invertir meses en resolver temas complejos, y si no se añadiese cada día dolor y penuria a miles de ciudadanos. Pero cuando la única razón para la dilación es la terquedad y ceguera de los dictadores, y cuando el paso del tiempo cobra víctimas y aumenta el dolor, la paciencia, de ser virtud, puede convertirse en complicidad culposa.

El asesinato de Eddy Montes es una campanada de alerta sobre los límites del diálogo. El diálogo no es un fin en sí mismo sino un medio para obtener resultados. Si no los da deja de tener sentido.

El resultado que espera el gobierno es ganar tiempo, mostrar al mundo que dialoga y mantener la dictadura sin cambios sustanciales. El resultado que busca la oposición es restablecer los derechos y libertades conculcadas y democratizar el país a través de elecciones justas y adelantadas. ¿A quién le está dando mejores resultados?

El asesinato de Eddy es también un llamado a exigir seriedad y a rechazar toda farsa mediática; un llamado a toda la sociedad; empresarial, civil, religiosa y política, a decirle en forma inequívoca a la dictadura, ¡basta ya!, tomando resueltamente las acciones cívicas que demanda la patria.

El autor es sociólogo. Fue ministro de Educación.

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