Zayda Hernández sobre su secuestro: «Permanecí encapuchada todo el tiempo, la capucha estaba impregnada de alcohol»

La líder estudiantil Zayda Hernández apareció la tarde de este domingo en el portón oeste de la Catedral de Managua con las manos atadas

Visiblemente afectada por el secuestro de más de 48 horas, la líder estudiantil Zayda Hernández relató lo sufrido durante todo ese tiempo, en el que permaneció atada de pies y manos, con los ojos vendados y una capucha llena de alcohol, y que fue golpeada, amenazada e interrogada.

Hernández, quien desde abril de 2018 ha participado en las protestas contra el régimen de Daniel Ortega, el viernes pasado llegó a la Catedral de Managua para sumarse al plantón cívico por el asesinato del preso político Eddy Montes Praslin en el Sistema Penitenciario Nacional Jorge Navarro, pero al ser bloqueada y recibir ataque verbal de policías orteguistas que estaban en el zona, se marchó en un taxi y luego abordó un vehículo particular que minutos después fue interceptado en el sector de Bolonia por una camioneta blanca, donde a bordo iban al menos cuatro personas armadas. Sus raptores.

Ahí empezó su calvario porque inmediatamente fue bajada del vehículo y montada a la camioneta, que realizó un recorrido de entre media y una hora, hasta ser llevada a una casa particular, donde recibió patadas para que hablara y no pudiera dormir.

“Sé que la presión internacional y nacional fue un elemento de primera importancia para quienes me secuestraron, o sus autores intelectuales, decidieran desistir de los propósitos que tenían para con mi persona”, manifestó Hernández, mencionando como personas clave al secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro; el secretario y la comisionada de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Paulo Abrao y Antonia Urrejola, respectivamente; además de las oraciones del obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, Silvio Báez, y del nuncio apostólico Waldemar Sommertag.

“Mucho escándalo, mucho escándalo”

Hernández dijo que durante las horas de secuestro, como no podía ver por la venda en los ojos y la capucha, solo escuchaba varias voces que repetían: “Mucho escándalo, mucho escándalo”. Se referían a que demasiadas personas se habían pronunciado por la desaparición de ella y que el costo era alto de cargar con otro muerto.

También hubo tiempo de los golpes y de preguntarle ¿quién le financiaba y cuánto le pagaba ella a las personas que participaban en las protestas? ¿Y quiénes estaban involucrados para derrocar al régimen y detrás de las sanciones?

“En dicho proceso de interrogatorio, en medio de cada pregunta me decían que si no colaboraba con ellos la próxima afectada sería mi familia, que lo mejor era irme al exilio, que debería de hacer una declaración en donde me arrepentía de participar en las actividades de los autoconvocados”, indicó Hernández con voz pausada y vestida toda de negro.

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Estas declaraciones fueron brindadas en las instalaciones de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), adonde llegó a denunciar el secuestro y detallar a los medios de comunicación todo lo ocurrido en su secuestro.

El abogado de la CPDH, Pablo Cuevas, explicó que el caso de Hernández ya fue compartido con organismos internacionales de derechos humanos y recordó que pese a que Zayda Hernández y su familia decidieron no poner la denuncia en la Policía Orteguista, esta tiene el deber de iniciar las investigaciones.

Aún afectada por su rapto, Hernández al final dijo con contundencia que exige la liberación de todos los presos políticos y que de no ocurrir se compromete a demandar a nivel internacional sanciones individuales contra las personas involucradas.

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Situación de Irlanda

Daniel Esquivel, esposo de la reo política Irlanda Jerez, denunció ante los medios de comunicación que ella y otras privadas de libertad de la celda 5 fueron agredidas el 13 y 17 de mayo por funcionarios y otras presas comunes, esto por incitación de las autoridades del Sistema Penitenciario La Esperanza.

Esta no es la primera vez que los familiares de las presas políticas denuncian maltrato en la cárcel.

Además de Irlanda Jerez, fue golpeada Olesia Muñoz, Kenia Gutiérrez y Jeisy Lagos.

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