De la cárcel al cementerio

Eddy Montes Praslin no estaba supuesto a morir, pero fue asesinado a sangre fría y no en un “forcejeo” como dicen los voceros de la dictadura

cansancio, Nicaragua

Es una tragedia humana de proporciones internacionales: un hombre de bien, que no había cometido ningún delito y que a más tardar el 18 de junio estaba supuesto a ser liberado y pasar de la cárcel “Modelo” de Tipitapa a su casa en Matagalpa, ha sido asesinado por la espalda por un custodio y ha pasado de la cárcel al cementerio.

Eddy Montes Praslin no estaba supuesto a morir, pero fue asesinado a sangre fría y no en un “forcejeo” como dicen los voceros de la dictadura. A sus 57 años y su propia actitud en la “Modelo” lo proyectan como un hombre de bien: era un pastor, se dedicaba a predicar, jugaba ajedrez, apacible amigo, y cariñoso abuelo. Eddy Montes no era una amenaza para nadie.

El pasado domingo, en su marcha fúnebre hacia el cementerio, el pueblo de Matagalpa le tributó una multitudinaria despedida, testimonio vivo del cariño que le profesaba a este ejemplar ciudadano. Un testimonio también del grito azul y blanco para que resplandezca la justicia.

Concuerdo con mi hermano Carlos Fernando en un comentario editorial de su programa Esta Semana del domingo pasado al afirmar: “El asesinato del preso político Eddy Montes Praslin a manos de un custodio ocurrido el jueves pasado debería de ser el último crimen político de la dictadura Ortega-Murillo. Eddy Montes Praslin nunca debió haber sido detenido en Matagalpa porque no cometió delito alguno, era un reo de conciencia, un preso político al que se le atribuyeron delitos comunes por haber participado en la protesta cívica. El día en que lo asesinaron Eddy Montes debía haber estado libre porque ya había sido incluido en la lista de presos políticos confirmada por la Cruz Roja Internacional que Ortega se comprometió a liberar”.

Solo una investigación independiente con expertos internacionales podrá esclarecer la forma en que Montes fue asesinado y deslindar responsabilidades, tal como lo han demandado diversos sectores de la población y miembros de la Alianza Cívica.

Creíamos que ya lo habíamos visto todo, pero con el asesinato de Eddy Montes en una cárcel y la brutal golpiza recibida por sus compañeros de las galerías 16-1 y 16-2 de la cárcel “Modelo” el régimen ha cruzado varias líneas rojas a la vez: ha sido asesinado un dedicado pastor, un ciudadano nicaragüense de bien, pero también ciudadano norteamericano, veterano de la marina de ese país y un abuelo de la tercera edad.

Y por más increíble que parezca, su hija Eddy Jafet Montes, entrevistada por “Esta Semana” el domingo pasado, en lugar de pedir venganza, siguiendo el ejemplo de su padre, hizo una emotiva apelación humana a Daniel Ortega para que pare el sufrimiento del pueblo nicaragüense y de una vez use su poder para corregir el rumbo que lleva el país al despeñadero: “Por favor, usted tiene el poder de parar todo esto, ya muchos han muerto. Por favor ayúdenos, queremos paz, queremos nuestra libertad, queremos justicia”.

El autor es periodista, exministro y exdiputado.

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