¿Está copiando Daniel Ortega la «receta económica» de la dictadura de Somoza en 1979 para salvar de la ruina a las finanzas públicas?

La economía de Nicaragua vive actualmente una especie de deja vu, debido a que el régimen de Daniel Ortega está desempolvando las mismas medidas económicas que aplicó la dictadura de Somoza a finales de los años 70 para evitar la quiebra de las finanzas públicas sin resolver la crisis política

Daniel Ortega

Anastasio Somoza y Daniel Ortega. El régimen orteguista replica las medidas económicas de la dictadura somocista. LAPRENSA/ REPRODUCCIÓN.

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Cuando la dictadura somocista agonizaba entre enero y junio de 1979, Anastasio Somoza Debayle implementó una serie de medidas económicas que hundieron al país. A cuatro décadas de ese episodio, la historia parece un deja vu, cuando la dictadura de Daniel Ortega, con objetivo de oxigenar sus finanzas deterioradas por la caída en la economía y el efecto de las sanciones, recurre a las mismas medidas económicas somocistas.

La dictadura de Somoza, en los últimos meses antes de su fin, recurrió a reformas fiscales y de la Seguridad Social en un intento por salvar la quiebra de sus finanzas públicas tras varios meses de represión y presión internacional para que abandonara el poder.

El 18 de enero de 1979, la muerte de Pedro Joaquín Chamorro llevaba 373 días de impunidad, exactamente un año y diez días, cuando la  LA PRENSA tituló en su portada principal: “Reforma fiscal es un engendro”, la cual contenía violaciones de ley y fue impuesta al sector privado, que también se había sumado a la exigencia nacional de que Somoza Debayle abandonara el poder.

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“Buscando desesperadamente cómo llenar las vacías arcas fiscales, y con numerosas y sensibles violaciones a la Constitución el gobierno somocista hizo aprobar ayer en la Cámara de Diputados, monstruosas reformas a la legislación tributaria común, por las cuales no solo exige solvencia fiscal al ciudadano para cualquier actividad inimaginable, sino que llega al increíble extremo de intereses a los contribuyentes en mora”, según se lee en la primera publicación sobre la reforma fiscal tras su aprobación el 17 de enero.

Para entonces Somoza le urgía obtener unos 700 millones de córdobas para cubrir la amortización e intereses de una enorme deuda externa tras una caída de 7.8 por ciento del Producto Interno Bruto en 1978 y 26.5 por ciento en 1979, según registros históricos del Banco Central de Nicaragua.

 

Cuatro décadas después se repite el guion. Ortega busca con desesperación 10,100 millones de córdobas, para cubrir el déficit del Presupuesto General de la República 2019 tras no poder cubrir un hueco similar en el 2018, cuando la economía cayó cuatro por ciento.

En plena recesión económica y bajo fuerte presión internacional, Ortega el 27 de febrero de este año impuso una brutal reforma fiscal, que no solo elevó fuertemente la carga fiscal a las empresas sino que también aumentó los cobros de los servicios fiscales en el Estado.

Al igual que en la era de Somoza, Ortega impuso una reforma tributaria,  que contenía violaciones de leyes.  Por ejemplo, la dictadura orteguista pasó por encima del Código Tributaria para establecer a través de una declaratoria aprobada en la Asamblea Nacional que el ajuste del Pago Mínimo Definitivo entraba en vigencia a partir de este año. Esto pese a que, según especialistas tributarios, cuando se ajusta un tributo el cambio entra en vigencia en el siguiente calendario fiscal.

Ortega al igual que Somoza se valió de su control del Poder Legislativo para imponer sus reformas recaudatorias. Ambos también al mismo tiempo implantaron una brusca reforma a la Seguridad Social.

También reforma a la Seguridad Social

Según registros históricos, después de 18 días de haberse aprobado una reforma fiscal (15 de enero de 1979), el 3 de febrero el régimen somocista estaba impulsando una reforma al Seguro Social, que creaba una docena de programas no contributivos para grupos no cubiertos por el INSS, la mayoría de carácter político. Todo esto asumidos con dinero de los contribuyentes.

En la era orteguista la reforma al Seguro Social se impulsó antes que la tributaria. La reforma al Seguro que impulsó el régimen de Ortega redujo el salario de los cotizantes tras el aumento de 0.75 punto porcentual de su aporte, pasando 6.25 por ciento al 7 por ciento. Mientras que los empleadores pagarán hasta 3.5 puntos porcentuales más en su contribución este año, el que se incrementó sin gradualidad de 19 a 22.5 por ciento.

Parte de estos recursos se utiliza para cubrir programas de atención a desmovilizados de guerra, de la era del Frente Sandinista y otros. Lo más paradójico es que este tipo de pensión desde que Ortega llegó al poder en 2011 ha subido como la espuma, pese a que Nicaragua lleva más de cuarenta años del retorno de la paz.

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¿Qué vino después de las dos reformas?

En abril de 1979, a pocos meses de haberse aprobado la reforma Tributaria y al Seguro Social, el córdobas comenzó a debilitarse y la devaluación vino a ser otro detonante.

El 7 de abril de 1979, el titular “¡Devaluación!” encabezó la portada de LA PRENSA y no era para menos, ya que anuncio había estremecido al país.

“La dictadura había hecho cuestión de honor —si es que lo tiene — el mantenimiento del tipo de cambio. Incluso durante el desarrollo y culminación de la crisis nacional repetidamente los funcionarios gubernamentales alegaron que la devaluación no era necesaria ni conveniente”, detallaba la noticia de hace 40 años.

Al mismo tiempo que la economía se debilitaba con la devaluación de la moneda, los productos se encarecían, hasta las medicinas, siendo el momento más duro de la dictadura de Somoza.

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Economía de Somoza cayó “por actividades terroristas”

En LA PRENSA, de 25 de mayo de 1979, un titular a tres columnas abre la portada: “Somoza admite: La economía en ruinas”. En el mensaje anual Somoza admitió que debido a la crisis política su gobierno no se había logrado cumplir ni en un 50 por ciento con el plan de inversión en 1978.

Somoza se justificó ante el Congreso Nacional y dijo que “por las actividades terroristas desatadas en nuestro país” el programa de inversión pública se había reducido de 4,050 millones de córdobas a 2,055 millones, hace 40 años.

La frase “terrorismo” la ha retomado el régimen Daniel Ortega y su mujer, la primera dama Rosario Murillo. Sin embargo los calificativos de Ortega-Murillo van más allá, para la pareja dictatorial desde el abril del 2018, cualquier persona que se opone al sistema político adulterado por ellos, es: terroristas, golpista, vandálicos, vampiros chupa sangre, seres mediocres.

El régimen de Ortega, al igual que Somoza, culpó a «los terroristas»- calificativo que dio a los que exigen su salida del poder- por la caída del PIB en el 2018. El sector privado cree que dada la contracción económica, que amenaza con extenderse hasta el 2020 sin una salida política a la crisis, la reforma fiscal no dará los frutos esperados.

Sobre la devaluación, si bien existen fuertes presiones sobre las reservas internacionales, situación que amenaza la estabilidad del córdoba, el Banco Central asegura que aún no hay condiciones para empujar una devaluación, por lo que garantiza que por ahora no se recurrirá a esta dolorosa medida en una economía profundamente dolarizada.

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Pero modelo económico de Somoza fue superior al de Ortega

Aunque las medidas de ambos regímenes para atajar la crisis económica en plena convulsión política, son similares, historiados aseguran que existen algunas desemejanzas históricas en cuanto a modelo económico impulsados por las dos dictaduras antes de comenzar el proceso de sus declives.

El historiador y fotoperiodista Nicolás López Maltez, de 78 años, señala que el modelo de económico de Somoza no se compara al de Ortega, ya que la administración de Somoza fue reconocida como una de las mejores a nivel internacional.

“La devaluación que recuerdo fue una devaluación al final (de la dictadura) y ahí no más cayó, en cuanto al Seguro Social no hay comparación, porque el seguro de antes era muy bueno, ni parecido al actual”, sostuvo López.

Agregó que el modelo económico de Somoza no se puede comparar con el de Ortega, porque en 1978, Nicaragua era considerada el granero de Centroamérica y el crecimiento económico era notable a nivel internacional.

“No hay punto de comparación, en el 1978 Nicaragua era líder en las exportaciones, el crecimiento económico era palpable, eso nunca sucedió con Ortega, él quiere copiar a Somoza, pero no le llega”, dijo López.

Para el economista Alejandro Arauz ambos modelos económicos no tienen comparación. “El modelo de Somoza se mantenía bajo un régimen de economía cerrada o sea estaba en el momento del desarrollo hacia adentro, lo que valió mucho en esa época”, sostuvo Arauz.

En el caso de Ortega, “se casa con un modelo populista, influenciado por los venezolanos, basado en las teorías de sunkel, del desarrollo endógeno, cuando ellos hablan de desarrollo endógeno significa que el mercado interno es la prioridad y luego se vincula al mercado externo, que no es malo pero eso debe ser acompañado de otros elementos como la transparencia porque sino el modelo no funciona, en pocas palabras el modelo de Ortega fue de corrupción y concentración de capital a través de la ayuda venezolana, es un modelo que jamás iba a beneficiar a los sectores más débiles”.

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