Así va Nicaragua al cuarto paro nacional de 24 horas a un año de la crisis política. Esto es lo que debes saber

Desde el primer paro nacional de 24 horas casi nada ha cambiado para bien de los nicaragüenses y la crisis política se ha recrudecido. Esto dicen los economistas

Paro Nacional, Nicaragua, protestas

Managua 14 de Junio del 2018 calles del distrito IV y V se encontraban desiertas esta mañana debido al Paro Nacional en contra del gobierno de Ortega Murillo. LAPRENSA / Roberto Fonseca

A casi un año del primer histórico paro nacional contra el régimen de Daniel Ortega, Nicaragua se paraliza este 24 de mayo por cuarta vez, en un contexto económico y político muy distinto al de aquel 14 de junio del 2018 cuando los comercios y las calles lucieron vacíos en demanda para que la dictadura cesara su represión contra los nicaragüenses y en repudio por el asesinato de 150 ciudadanos hasta ese momento.

Estaciones de gasolineras, bancos y centros comerciales amanecieron cerrados a lo largo y ancho de Nicaragua, una situación sin precedente en ese momento desde que Ortega regresó al poder en 2007 y comenzó a gobernar con mano de hierro a los nicaragüenses, mediante la demolición de la institucionalidad, socavación de los pilares democráticos y el cercenamiento gradual de los derechos civiles y constitucionales de los ciudadanos.

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Desde el primer paro nacional de 24 horas, casi nada ha cambiado para bien de los nicaragüenses y la crisis política se ha recrudecido. Por el contrario, la represión orteguista se ha aumentado, provocando que el saldo fatal de víctimas se eleve de 150 en junio del 2018 a más de 325 hasta nuestros días, según el último conteo  de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Economía en crisis agravada

Además de llenar con más de 700 presos políticos las cárceles, el régimen ha endurecido el castigo al sector privado, imponiéndole dos paquetazos de reformas económicas (la tributaria y de la Seguridad Social), que han golpeado el poder adquisitivo de los hogares nicaragüenses, en medio de un galopante desempleo, que ha erosionado el consumo nacional y los salarios.

La economía cerró con una caída del 3.8 por ciento en 2018, al menos eso dicen las cifras oficiales, en medio de un secretismo en la actualización mensual de la información económica por parte del Banco Central. Este año se prevé que haya una caída de cinco por ciento.

Con tres paros nacionales en su historial y duros paquetes de sanciones internacionales, el régimen orteguista ha cerrado toda posibilidad de que hayan adelantos de elecciones, que permitiría su salida pacífica del poder, un clamor que no solo  se escucha a nivel nacional sino también en la comunidad internacional.

Este paro tiene un mensaje sobre todo político

En medio de eso, ¿qué esperar del paro nacional de 24 horas? ¿qué tanta fuerza de convocatoria puede tener el llamado realizado por la Alianza Cívica por la Democracia y la Justicia? ¿cómo puede la ciudadanía participar activamente en esta manifestación cívica?

Los economistas Alejandro Aráuz y Luis Murillo, señalan que realmente no se trata de un paro nacional en sí, sino de una semiparalización de algunos sectores económicos, principalmente relacionado con el comercio formal, lo que limita el choque de esta situación en las variables económicas.

En lo que sí coinciden es que esta paralización de un día de algunas actividades económicas tiene un mensaje sobre todo político contra la dictadura, lo que explicaría la desesperación mostrada hoy por el régimen de activar su maquinaria de producción de amenazas contra aquellos que se atrevan a sumarse al llamado.

«Creo que independientemente de lo que esté pasando, de falta de confianza, de falta de liderazgo, la población tiene que manifestarse y esta es una forma, incluso el sector privado, pese a las amenazas, debe salir y mostrar músculo, aunque después miremos cómo se resuelven las cosas en el camino», expresa el economista Aráuz.

Un paro prolongado requeriría de mayor fuerza

A criterio de Murillo para que un paro nacional tenga un verdadero impacto económico se requeriría de que sectores tan claves como transporte y sindicalista de salud y educación se unan a la causa, algo que hasta ahora no ha sido posible conseguir,  debido a que el régimen tiene a ambos grupos a su favor.

Para Murillo un verdadero paro nacional se vio en Nicaragua por última vez durante la era de los últimos días  de la dictadura de Somoza a finales de los años setenta, cuando durante casi un mes se paralizó el transporte, los servicios básicos, el sistema financiero, etcétera.

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En un paro prolongado, que no es el caso de lo que pasará mañana, Murillo explica que generalmente la ciudadanía suele almacenar alimentos y bebidas, así como prepararse para pagar con antelación sus compromisos financieros con vencimiento.

Aunque el caso actual no es comparable con los paros que se hicieron contra la dictadura de Somoza, Murillo cree que el régimen a reaccionado con amenazas ante el temor de que el llamado comience a calar entre los otros sectores y se le salga de control la situación.

Varios sectores sin pronunciarse

Hasta ahora solo un poco más de diez cámaras empresariales de las más de 20 que tiene el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) han dicho presente en el paro nacional. Hasta ahora sectores tan importantes como los bancos, los distribuidores de automóviles, textil y confección y urbanizadores no han manifestado si van a sumarse o no al paro.

«Aquí no se está respaldando al sector privado, a las cámaras, sino nuestros derechos como ciudadanos, para que nuestra situación política  se resuelva, y poner a un lado los problemas de desconfianza, de negociaciones y mostrar la fuerza política en la población civil y no depender exclusivamente de la presión de los Estados Unidos. Mientras nosotros no nos manifestamos de una forma fuerte, solidaria, solida no habrá resultados positivos», precisa por su lado Aráuz.

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El economista Murillo señala que para que un paro tenga un efecto en la economía la población no debe caer en la histeria por comprar masivamente productos.  Además indica que una limitante para que el país se paralice totalmente también es que gran parte de las actividades están en la informalidad  y generalmente son pequeños negocios de sobrevivencia con baja capacidad de resistencia para una paralización prolongada.

«Si el paro se da una forma modesta o no modesta, esto es un paso de retomar, y generar confianza en la misma población entre sí,  creo que el paro tiene un sentido muy positivo implícito, que es la confianza entre nosotros mismos», dijo Aráuz.

Otros elementos a tomar en cuenta

En junio del año pasado, el economista Sergio Santamaría explicó que  en un paro de entrada la producción industrial, servicios y comercio se paralizaría y que en el caso de los pequeños negocios estos quedarían funcionando hasta agotar sus inventarios. “Normalmente este paro, dada la característica de nuestra economía, no podría durar más allá de una semana, porque aún las empresas grandes no tienen inventario para productos terminados más allá de dos semanas”, agrega.

A criterio de Santamaría el impacto de un paro nacional en la economía dependerá de cuánto desgaste se haya acumulado hasta el día que se tome la decisión de implementarlo.

Pero más allá del significado del paro de este 23 de mayo, Aráuz cree que se debe la población debe unir esfuerzos para unirse a la causa. «No podemos esperar que avance el tiempo, tenemos que hacer algo, sino nos va pasar como a Venezuela, y hasta que la situación se complica la población reacciona», señala.

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