Las calles llevarán sus nombres

Y habrá managuas que se mudarán a vivir a la calle “Álvaro Conrado”. Y habrá también canchas deportivas y colegios con su nombre

el niño del Baldío, asesinos

Cuando Managua se convierta en una ciudad de calles con nombres y deje ese encanto de indicar referencias de memoria (“De donde fue el arbolito…); cuando tengamos que elegir nombres de personas y lugares que merezcan recordarse, ellos serán los primeros.

Y habrá managuas que se mudarán a vivir a la calle “Álvaro Conrado”. Y habrá también canchas deportivas y colegios con su nombre. Y al decirlo sentiremos su voz en nuestra garganta, y nos acordaremos de cuando dolía respirar en Nicaragua.

Habrá cerca de la UNA otra calle con el nombre de Kevin Roberto Dávila, que estudiaba veterinaria y tenía 23 años, y tras su muerte toda su familia tuvo que exiliarse, llevándose con ellos su ausencia. Todos ellos volverán a vivir a esa calle.

Y en Masaya también habrá una calle, cerca del mercado de artesanías que se llamará José Abraham Amador, como el muchacho de 16 años que murió allí. Y en Bluefields, habrá una calle que se llamará Periodista Ángel Gahona. Y al pasar por ella, recordaremos aquel comunicador intrépido al que mataron por no dejar de hacer su oficio.

Y habrá calles con nombres de policías asesinados, como Hilton Manzanares o Faber Antonio López, porque no podemos olvidar que en esa institución también hubo víctimas, y algunas no quisieron disparar contra el pueblo, y lo pagaron caro.

Y en el barrio Carlos Marx, habrá una calle para los hermanitos Velásquez (Daryelis y Matías, de dos años y cinco meses). Y para sus papás y abuelos. Y nos acordaremos de que el ser humano se vuelve una bestia cuando esconde sus propios miedos y frustraciones bajo la codicia, la violencia y el poder, y se deja arrastrar por enfermos mentales.

Y en las Américas 1 habrá una calle para el niño Teylor Lorío, al que le cortó la vida una bala, mientras iba en brazos de su padre, cuando solo tenía 14 meses. Y habrá así cientos de calles en Managua y otras ciudades. La última, y de verdad lo espero, será la que lleve el nombre de Eddy Montes. Y en ella recordaremos que los regímenes son cobardes y disparan por la espalda.

Más tarde, pasará lo normal. Que tras varias generaciones, ya no se recordarán los detalles de quiénes fueron las personas que llevaron esos nombres. Pero siempre habrá un niño que preguntará curioso a una persona mayor: ¿Oiga, quién fue ese Álvaro Conrado que dice ahí?

Y le contarán aquello que aún se recuerde. Gracias a las preguntas de los niños, estaremos obligados a recordar el alto precio que muchos pagaron por la libertad que otros disfrutaríamos después.

Y seguiremos caminando por la calle de Nunca más.
El autor es periodista.
@jsanchomas

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