El Valencia entierra a un Barcelona en modo cadavérico

Aquel equipo hecho un trueno con una flamante delantera en la que funcionaban todo los montajes se ha diluido, el Barsa yace en el cementerio

Momento de la celebración del Valencia. LAPRENSA/AFP

Aquel equipo hecho un trueno con una flamante delantera en la que funcionaban todo los montajes se ha diluido, el Barsa yace en el cementerio. El Valencia pegó el tiro de gracia —le ganó 1-2 la Copa del Rey—, la herida que desatará una barrida interna. Se vislumbraba en el panorama el acta de defunción del Barcelona pero nadie se atrevía a sellarla. El olor a muerto saltaba a escena por las ausencias de Luis Suárez y Dembelé, pero ahí estaba Messi y si algo ha demostrado el argentino es que con él muchas veces basta. Sin embargo, al Barcelona no le alcanzó con Messi.

El Valencia tuvo paciencia, si de algo estaban conscientes es que el encuentro se desarrollaba en la jungla, donde gana no el más fuerte, sino el más inteligente. La pelota en el primer tiempo fue del Barcelona, pero el dominio del partido era de los dirigidos por Marcelino, que lograron un título en el centenario del conjunto. Primero avisó Rodrigo y Cillessen junto la llegada a tiempo de Piqué evitó el colapso tan temprano. Sin embargo, la eficacia en la salidas del Valencia y la buena estructuración improvisada mucha veces en la contra abrieron el marcador. Pase largo de Paulista a Gayá, cruzando todo el medio campo, el lateral miró a Gameiro (21′) y el francés como si hubiera explotado una bomba en su pierna derecha rompió las redes del portero holandés.

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El Barcelona estaba herido de muerte, era un equipo benigno sin la capacidad de hacer daño. La falta de un delantero que acompañara a Messi pasaba factura. La tropa de Valverde parecía ser un indio con flecha, pero sin punta. Al 32′, apareció Rodrigo marcando el segundo, un centro de Soler venciendo en una carrera de fuego a Jordi Alba. Habían tres defensores y solo un jugador del Valencia, ni Piqué ni Lenglet y menos Semedo, fue capaz de ver al delantero.

Resistencia de hierro

En la segunda parte era difícil que el Valencia continuara con ese ritmo frenético y desgastante del primer tiempo. Cambiaron muchos las cosas. Con la entrada de Malcom y Arturo Vidal el Barcelona cambió de color y empezaron a pellizcar la portería rival. Al 55′ ocurrió el “no gol” más impresionante del juego. Messi sobre el área dio una muestra de su magia con la pierna izquierda utilizándola en tres momentos consecutivos hasta disparar en forma de cachetada y, el esférico, se estrelló en el travesaño.

Parejo, capitán del Valencia, tuvo que salir por lesión. Una gran pérdida porque el mediocampista era el líder de la media cancha y el cerebro de cerrarle los espacios a Messi. La insistencia del Barcelona era tanta que el gol cayó al 72′. Centro de Malcom en tiro de esquina, cabezazo de Lenglet, rechazo de Doménech y Messi solo ante portería descontó. Pasó poco a poco el tiempo y la desesperación del Barsa propiciaba la ineficacia. Guedes perdonó en el tiempo de compensación fallando dos oportunidades de gol. La primera contra Cillessen y la segunda sin portero.

Aquel equipo hecho un trueno todavía vive en Anfield. Tenían la oportunidad de ganarlo todo y se ahogaron en la glotonería. Se acabó el tiempo de vino y rosas. La hemorragia apenas empieza.

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