Así fue la masacre orteguista del día de las madres

“La Madre de todas las marchas” terminó en una masacre. Dieciséis personas murieron el 30 de mayo de 2018 en Nicaragua y 88 más resultaron lesionadas. Fue el día de la mayor marcha. Y el más sangriento

Lo que inició como la manifestación más grande de los últimos 40 años, terminó en tragedia. Foto Jader Flores/ LA PRENSA

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El 30 de mayo de 2018 Yadira Córdoba decidió no ir a la marcha nacional que se iba a realizar en homenaje a las madres de las víctimas de la dictadura orteguista porque se sentía “mal”. Se despertó como todos los días temprano y comenzó las labores de su casa. En cambio, su hijo Orlando Aguirre Córdoba se despertó con toda energía que puede alcanzar en el cuerpo de un joven de 15 años.

Orlando tenía el permiso de doña Yadira para ir a la marcha del Día de las Madres. Le decían de cariño Orlandito. Su cuerpo delgado y bajo de estatura, sumado a su sonrisa y sus ojos infantiles, lo hacían ver más niño. A simple vista Orlando no parecía de 15 años. Su madre lo recuerda “radiante“ y con ganas de seguir aprendiendo a tocar la batería, instrumento que ejecutaba en la iglesia que visitaban.

Yadira Córdoba, con el retrato de su hijo Orlando Aguirre Córdoba, asesinado durante el ataque de la Policía Orteguista a la marcha del 30 de mayo de 2018. O. Navarrete/LA PRENSA
Yadira Córdoba, con el retrato de su hijo Orlando Aguirre Córdoba, asesinado durante el ataque de la Policía Orteguista a la marcha del 30 de mayo de 2018. O. Navarrete/LA PRENSA

Doña Yadira es lavandera. Ese 30 de mayo le tocó lavar varias docenas de ropa. Su hijo se despidió de ella y ya nunca volvió a verlo con vida. Ha pasado casi un año y se sigue lamentando que ese día al despedirse no le dio un beso y un abrazo.

La marcha más grande

Fue convocada con el nombre la “Madre de todas las marchas”, en homenaje a las llamadas “madres de abril”, mujeres que perdieron a sus hijos durante las protestas que estallaron el 18 de abril de 2018. El punto de salida fue la rotonda Jean Paul Genie. Cuando ya no se podía avanzar más en dirección al punto de partida y el reloj señalaba las 2:30 de la tarde, inició la “Madre de todas la marchas”, la que para muchos fue la manifestación más grande en la historia de Nicaragua al menos en los últimos 40 años.

Doña Guillermina Zapata sí fue a la marcha del 30 de mayo. Pese a que trabaja junto a su hijo Francisco Reyes Zapata, de 34 años, vendiendo ropa, llegaron por separado a la manifestación. Fue imposible encontrarse entre aquel mar de personas, banderas, vehículos y vendedores ambulantes.

Miles de nicaragüenses acompañaron a las madres de las víctimas tras la represión que perpetró la Policía Orteguista desde el 18 de abril de 2018. LA PRENSA/Archivo
Miles de nicaragüenses acompañaron a las madres de las víctimas tras la represión que perpetró la Policía Orteguista desde el 18 de abril de 2018. LA PRENSA/Archivo

“Me quedé en la rotonda de Metrocentro, sin imaginarme que a mi hijo ya me lo habían matado”, recordó Guillermina que avanzó en dirección opuesta hacia la rotonda Cristo Rey, cuando llegó comenzó a llamar a su otros hijos y “el tercero de mis varones me dio la mala noticia”.

Las imágenes de la muerte de Francisco Reyes Zapata son perturbadoras. Su cuerpo fue sacado de la zona del ataque en una motocicleta. Llevaba un enorme agujero en la cabeza, los ojos y la boca iban abiertos y alguien gritó “lo mataron” mientras trataban de llevarlo hasta una ambulancia.

Francisco llegó muerto al Hospital Bautista. En declaraciones para el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), doña Guillermina dijo que cuando llegó al hospital no había nada más que hacer, “solo reconocer a mi hijo, que ya era cadáver”.

Por la noche Guillermina Zapata recibió su cuerpo y dijo ante los medios de comunicación que el responsable de la muerte de su hijo fue Daniel Ortega, ya que “él está dando órdenes de matar”.

El padre de Francisco es oficial de policía. El día que mataron a su hijo Armando Reyes Rojas estaba de turno en otro punto de Managua. Armando miró el video de su hijo con el disparo en la cabeza, pero no logró identificarlo hasta que le dieron la mala noticia.

Encontró a su hijo en la morgue

En la lista oficial de la Policía Orteguista, se contabilizan seis personas muertas el 30 de mayo, una de las cuales no fue identificada. Fue hasta el 1 de junio que se supo que ese cuerpo era el de Daniel Reyes Rivera, estudiante de la carrera de Medicina Veterinaria, de 25 años.

Al otro lado de Managua, en la rotonda Hugo Chávez, al mismo tiempo se celebraba una “cantata a las madres“, el acto oficialista sería presidido por Daniel Ortega y Rosario Murillo. Por lo que las medidas de seguridad en toda Managua se elevaron.

Cándido Reyes trabajaba en la Corte Suprema de Justicia como conductor. El 30 de mayo fue obligado a asistir a la “cantata” oficialista por el Día de las Madres. A las 4:45 de la tarde ingresó la caravana de Daniel Ortega, rodeado de cientos de policías uniformados y otros de civil. Rosario Murillo y Ortega subieron al escenario y comenzaron su habitual discurso sobre amor y reconciliación.

Cándido Reyes, trabajador del Estado encontró a el cuerpo de su hijo en Medicina Legal. Había sido reportado desaparecido el 30 de mayo. Su cuerpo presentaba un impacto de bala. LA PRENSA/Archivo
Cándido Reyes, trabajador del Estado encontró a el cuerpo de su hijo en Medicina Legal. Había sido reportado desaparecido el 30 de mayo. Su cuerpo presentaba un impacto de bala. LA PRENSA/Archivo

Mientras Cándido participaba de esta manifestación “para cuidar su trabajo”, al otro lado de la ciudad su hijo era asesinado por policías y paramilitares con armamento de alto calibre.

“La peor desgracia de mi vida fue haber participado en la insurrección y defender a este gobierno desgraciado, para que hora estén asesinando a los jóvenes“, renegó Reyes afuera del portón del Instituto de Medicina Legal.

El ataque a la marcha

El 30 de mayo de 2018 la Policía y los paramilitares perpetraron uno de los ataques más grandes en contra de civiles. El cordón de seguridad que iba desde la Avenida Bolívar hasta el Estadio Nacional Dennis Martínez estaba compuesto principalmente de policías en motocicletas y agentes vestidos de civil y paramilitares.

Ese día los policías patrullaban constantemente la carretera, a como se hace cuando Daniel Ortega y Rosario Murillo salen de El Carmen. A las 5:00 de la tarde un grupo de manifestantes se desvió en dirección a la Universidad Centroamericana (UCA) y luego al portón principal de la Universidad Nacional de Ingeniería, fue en ese punto donde inició el ataque.

Las ráfagas de AK-47 se comenzaron a escuchar hasta la rotonda Rubén Darío, donde estalló el caos. Un grupo de manifestantes corrió en dirección a la Catedral de Managua, y fue donde se escucharon los primeros disparos desde el sector del Estadio Nacional. La mayoría de las personas corrió en dirección a la rotonda Cristo Rey, mientras que otros intentaron entrar a refugiarse en la Universidad Centroamericana.

Pero los disparos seguían y, según las autoridades de la UCA, en su recinto dieron refugio a unas cinco mil personas.
La masacre tuvo su punto fuerte en la Avenida Universitaria, antes de llegar al Estadio Nacional. Cientos de muchachos trataron de repeler a la Policía, que se acercaba peligrosamente a la UCA.

“Queríamos evitar que llegaran donde estaban las madres“, aseguró un joven que estuvo ese día lanzando morteros en contra de la Policía. “No nos dimos cuenta de los francotiradores hasta que comenzaron a caer los primeros chavalos“, aseguró el universitario, quien pidió omitir su nombre por razones de seguridad.

A las cinco de la tarde los manifestantes llegaron a la rotonda Rubén Darío y fue cuando se escucharon los primeros disparos. Foto Jader Flores/ LA PRENSA
A las cinco de la tarde los manifestantes llegaron a la rotonda Rubén Darío y fue cuando se escucharon los primeros disparos. Foto Jader Flores/ LA PRENSA

El periodista Marcos Medina logró grabar con su celular el momento en el que suenan los disparos en contra de la multitud. “¡Al suelo, están disparando!”, se escucha gritar al periodista, que realizaba una transmisión para Radio Corporación.

Los jóvenes habían levantado varias pequeñas barricadas de metro y medio y, cuando la Policía disparaba, se protegían detrás de ellas. Los disparos daban contra los adoquines y los partían, mientras todos estaban pecho a tierra.

Cuando pasó el cuerpo de Francisco Reyes con la mitad de su cabeza despedazada, los manifestantes comenzaron a llorar. Todos se agarraban la cabeza y no daban crédito a lo que estaban viendo.

Los jóvenes levantaron varias barricadas en la Avenida Universitaria para protegerse de los disparos con armas de guerra que la Policía realizó en contra de los manifestantes. Foto Uriel Molina /LA PRENSA
Los jóvenes levantaron varias barricadas en la Avenida Universitaria para protegerse de los disparos con armas de guerra que la Policía realizó en contra de los manifestantes. Foto Uriel Molina /LA PRENSA

“¡Nos están matando!”, “¡grabá esto!”, le gritaron al periodista de Radio Corporación, que pudo captar el momento en el que pasaba Francisco ya muerto y con los ojos abiertos.

Los heridos no paraban de salir de la zona del ataque. Todos volvían con heridas provocadas con armas de fuego. Entre esos heridos que solo se miraban pasar a bordo de las motos, estaba Orlando Aguirre Córdoba y Daniel Reyes Rivera.

Sin nada que celebrar

Se cumplirá un año del ataque a la “Madre de todas las marchas”. Doña Yadira Córdoba sigue dando entrevistas a los medios de comunicación y señala que no ha superado la muerte de su hijo. Ella recuerda los sueños de su hijo y cómo tocaba la batería, que le gustaba el futbol y que siempre andaba con una sonrisa.

El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) contabilizó 16 muertos y 88 lesionados ese día en toda Nicaragua. Solo en Managua hubo ese día siete muertos y 47 heridos, según el organismo.

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El 21 de diciembre de 2018 GIEI presentó su informe final sobre la situación de los derechos humanos en Nicaragua. En dicho informe se incluyó los casos de los jóvenes Francisco Zapata y Orlando Córdoba. En este documento se denuncia el uso de armas de guerra en contra de la población civil.

A doña Guillermina Zapata pasado el tiempo le cuesta más hablar de la muerte de su hijo. Para las madres de las víctimas el 30 de mayo no tiene “nada de celebración“. Según el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), desde que iniciaron las protestas en Nicaragua han sido asesinadas al menos 325 personas.

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