Zona de Strikes: Jonathan Loáisiga frustrado por las lesiones

Jonathan Loáisiga ha ido a la lista de lesionados cada año y empieza a sentirse frustrado por las implicaciones que esto tiene para estabilizar su carrera

Jonathan Loáisiga

Edgard Rodríguez C.

No hace falta ver el rostro de Jonathan Loáisiga para comprender su estado de frustración. Este año, cuando pretendía impulsarse con más fuerza para estabilizar su carrera y justo cuando los Yanquis están necesitados de brazos en su rotación, se ha vuelto a lastimar.

“Esto de lesionarse es un problema. No sé cuándo voy a tener un año sin lesiones”, señala el tirador pinolero, cuya última dificultad, una tensión en el manguito rotador, lo mandó a la lista de lesionados por al menos dos meses. Es su tercera vez en el «taller de reparaciones» en tres años.

Armado de una poderosa bola rápida que frecuentemente alcanza las 98 millas y una curva de enorme rotación y muchas revoluciones, Loáisiga ha sido considerado un lanzador de un gran porvenir, lo que unido a su temple y habilidad, encantó a los Yanquis de Nueva York.

Y cuando lo lanzaron al fuego, pudo caminar sobre las brasas sin quemarse. De entrada, dio la impresión de estar listo para las Grandes Ligas, a pesar de su escaso paso por las Menores, y aunque sí necesitaba ciertos ajustes, ha sido su falta de salud el mayor obstáculo para su establecimiento en las Mayores.

¿Por qué es tan proclive a lesionarse? Es difícil tener una explicación al respecto y menos al no dominar el tema. Sin embargo, el análisis folclórico tiende a señalar fallas en el proceso de adiestramiento, es decir, falta de una preparación seria, consistente y profesional. Tal vez lo sea.

Al menos a mí, me cuesta creer que por ahí sea el asunto. Un lanzador sin preparación no es capaz de lanzar con la fortaleza y precisión con que lo hace Loáisiga. Ahora si la preparación fuera la diferencia, ¿por qué se lastima Luis Severino, un ejemplo de trabajo serio durante el receso de temporada?

La lesión de Severino es también en el manguito rotador y todavía no hace un lanzamiento en esta temporada. Los problemas de salud son a veces inevitables e impredecibles y atacan en el momento menos apropiado, como le ha pasado a Jonathan, quien ahora ve los toros de largo.

No obstante, como en cualquier ámbito en la vida, la clave es no rendirse y volver a la lucha aún con más vigor, profesionalismo y determinación. Ojalá todo esto solo sea parte del proceso de construcción de Loáisiga, un joven con futuro y presente, pero asediado por las lesiones.

Sigue a Edgard Rodríguez en Twitter: @EdgardR

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