Carta a la madre nicaragüense

En la Nicaragua de tiempo presente, el Día de la Madre que se celebra hoy 30 de mayo dejó de tener la significación de alegría que antes poseía

Hoy que con infinita nostalgia las madres extrañan en la intimidad del hogar a sus amados hijos, les hago llegar esta carta. Ha sido escrita con el pensamiento de un provinciano, es el testimonio de un ciudadano somoteño que se une dolor y a la angustia que están sufriendo las madres por consecuencia de la represión institucionalizada que abate a nuestro pueblo, donde a la juventud la han convertido en el objeto central de tanto sacrificio, que no cesa y por el contrario toma más fuerza por la conducta irracional de un régimen autoritario, que se ha divorciado de la razón para refocilarse en el abuso del poder.

Con las armas homicidas la dictadura orteguista ha pretendido silenciar las voces de protesta de muchos jóvenes, que con la rebeldía de su espíritu libertario y sincero emplazan a un oprobioso sistema político que es la vergüenza de América, y representan a una sociedad que quiere acogerse en los brazos de la libertad, por la cual los hijos, los frutos de las entrañas de las madres adoloridas, ofrendaron la vida enarbolando sus ideales.

En la Nicaragua de tiempo presente, el Día de la Madre que se celebra hoy 30 de mayo dejó de tener la significación de alegría que antes poseía, ahora ese júbilo se ha eclipsado, se ha ahogado en dolor en los corazones heridos de las madres, en las penas que vierten de su estado de ánimo donde ni siquiera la esperanza puede calmarlas porque su dolor no permite evitarlas.

¿Qué pueden celebrar las madres en este 30 de mayo, si ya no cuentan con la dulce compañía de quienes ayer las colmaron de besos, y les dio sus sonrisas, para ratificarles su amor, si ahora a ellas nada más les queda el consuelo de llevarles a su última morada una flor, y ofrecer en sufragio de su alma un “Padre Nuestro” que lo ayude en su descanso eterno?

El dolor de una madres es el de muchas que también tienen el corazón invadido de hondos pesares, recordando aquella horrorosa masacre del 30 de mayo de 2018, mientras se realizaba la Marcha de las Madres, perpetrada por el régimen orteguista que teniendo con la absurda y criminal lealtad de la Policía aniquiló a muchos jóvenes, en una matanza que ha manchado de sangre las dramáticas páginas de la historia contemporánea.

Los males que está padeciendo Nicaragua tienen que llegar a su fin, nada permanece para siempre y el heroísmo de los que con su sacrificio y su martirio dieron su aporte al inevitable advenimiento de la libertad, la justicia y la democracia, quedará para siempre en una hermosa leyenda cuando las campanas del tiempo anuncien en la alborada la libertad definitiva que soñamos para todos los nicaragüenses.

El autor es periodista de Somoto,.

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