Cambio de rumbo en El Salvador

El FMLN estuvo diez años en el poder, con los gobiernos de Mauricio Funes y Salvador Sánchez Cerén. Funes es ahora fugitivo de la justicia salvadoreña por acusaciones de corrupción

Una mala consejera, Nicaragua

En El Salvador termina hoy el gobierno de Salvador Sánchez Cerén y su partido Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), y comienza el del presidente Nayib Bukele, postulado por el partido de centroderecha Gran Alianza para la Unidad Nacional (GANA).

El FMLN estuvo diez años en el poder, con los gobiernos de Mauricio Funes y Salvador Sánchez Cerén. Funes es ahora fugitivo de la justicia salvadoreña por acusaciones de corrupción y vive refugiado en Nicaragua bajo la protección de la dictadura de Daniel Ortega.

El Diario de Hoy, de El Salvador, ha despedido al gobierno de Sánchez Cerén y el FMLN, con un ácido comentario titulado “Efemelenistas se van del poder con imagen de nueva oligarquía y corrupción”. Según el periódico salvadoreño, la cúpula del partido FMLN se oligarquizó durante los 10 años que estuvo en el poder, “mientras la población ha tenido que enfrentar la inseguridad con su ola de homicidios y extorsiones, una dura situación económica con 22 nuevos impuestos y la incapacidad y la corrupción en el manejo de instituciones y servicios esenciales”.

Durante estos 10 años los dos gobiernos del FMLN fueron aliados incondicionales de la dictadura de Daniel Ortega, tanto en la OEA como en los demás foros internacionales. Pero esta situación cambia a partir de ahora, pues Bukele advirtió que El Salvador no respaldará más a las dictaduras de Venezuela y Nicaragua.

La complicidad recíproca entre el FSLN y el FMLN es de antigua data. Cuando los sandinistas tomaron el poder en Nicaragua, mediante la lucha armada que triunfó gracias al apoyo extranjero, de inmediato procedieron a respaldar a las guerrillas de El Salvador. “Si Nicaragua venció, El Salvador vencerá”, fue la consigna de guerra proclamada por los sandinistas para justificar su intervención en ese país centroamericano. Con ese fin el FSLN y el Partido Comunista de Cuba unificaron a todos los grupos revolucionarios salvadoreños y crearon en 1980 el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).

Los sandinistas enviaron armas, dinero y hasta combatientes para ayudar al FMLN a tomar el poder por medio de la lucha armada. Esa intervención provocó la hostilidad estadounidense hacia el régimen sandinista, que rechazó la oferta de Estados Unidos de que no intervendría en Nicaragua contra la revolución, a cambio de que los sandinistas tampoco lo hicieran en El Salvador.

Pero el FMLN no pudo tomar el poder mediante la lucha armada. En 1992 se vio obligado a firmar un acuerdo de paz con el gobierno y esperó hasta 2009 para ganar las elecciones, con la candidatura de Funes. Y ahora, después de 10 años y dos períodos presidenciales el FMLN tiene que regresar a la oposición, porque no pudo apoderarse del poder judicial y del sistema electoral, como lo hizo en Nicaragua el FSLN de Daniel Ortega.

Es que solo así, sin elecciones libres y con un poder judicial corrupto y sometido al Ejecutivo, es que los partidos autoritarios como el FSLN y el FMLN pueden atornillarse en el poder.

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