El desafío de la OEA en Medellín

La Asamblea General de la OEA ha sido convocada para el 26 de junio próximo en Medellín, Colombia, donde se va a considerar el caso de Nicaragua

Cuando el colombiano César Gaviria, siendo secretario general de la OEA en septiembre del 2001, anunció con bombos y platillos la aprobación por unanimidad de los 34 países, presentes en la Asamblea General, de la Carta Democrática Interamericana, debo manifestar que la noticia me llenó de grandes esperanzas en relación al futuro de Nicaragua. Porque la Carta es reiterativa de la obligación ineludible de nuestros gobiernos de respetar y defender nuestros derechos humanos, entre los cuales destacan las libertades fundamentales y el derecho a elegir a nuestros gobernantes en elecciones libres y justas.

La Asamblea General de la OEA ha sido convocada para el 26 de junio próximo en Medellín, Colombia, donde se va a considerar el caso de Nicaragua, pero preocupa que a pesar de los esfuerzos, dignos de todo encomio, del secretario general de la OEA, Luis Almagro, por mantener debidamente informados a los países sobre las graves violaciones a los Derechos Humanos en Nicaragua, todavía hay gobiernos que con su abstencionismo siguen alcahueteando a la dictadura que no solo ha violado una y otra vez la Carta sino que hasta se han burlado del Grupo de Trabajo organizado por la OEA y de sus bien intencionadas recomendaciones.

Señoras y señores cancilleres en la OEA: Los nicaragüenses demócratas esperamos contar en Medellín con la solidaridad efectiva de sus pueblos y gobiernos, en esta hora triste y dolorosa para el pueblo nicaragüense. Agradecemos sus discursos de condena al gobierno despótico de los Ortega-Murillo, que en su absurda pretensión de perpetuarse en el poder han producido alrededor de 500 muertos; centenares de presos políticos y desaparecidos; y miles en el ostracismo pasando amargas y duras penalidades. Sus discursos nos alientan a seguir luchando por la democracia, pero eso no basta. Si no se presiona firmemente a la dictadura Ortega-Murillo, aplicando el artículo 21 de la Carta, prácticamente no se estará haciendo nada, porque se ha demostrado fehacientemente que ellos prometen y prometen pero nunca cumplen, ya que lo hacen únicamente en función de ganar tiempo en busca de vientos más favorables, que les permita consolidar su dictadura. ¿O es que acaso habrá que esperar 500 muertos más para que actúen nuestros honorables representantes en los organismos internacionales?

Los pueblos y gobiernos democráticos occidentales estarán con los ojos puestos sobre Medellín desde el 26 de junio próximo, y la historia nos dirá si los representantes en la Asamblea General votaron por el fortalecimiento de las democracias en las Américas o por el apalancamiento de las nefastas dictaduras que solo han llenado de sangre, dolor y lágrimas a la mayoría de nuestras nacionalidades.

El autor es periodista y secretario general de la Asociación de Nicaragüenses en el Extranjero (ANE).

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