La Diosa de la Libertad

La hermosa estatua de Tiananmen fue derribada por los poderosos tanques de guerra que la dictadura lanzó contra el pueblo, pero quedó en la memoria histórica como símbolo de la aspiración del pueblo chino a la libertad

Una mala consejera, Nicaragua

Esta semana se ha conmemorado el 30 aniversario de la matanza de Tiananmen, la gran plaza de la capital de China comunista, donde el Ejército ametralló y masacró a una enorme cantidad de personas, estudiantes en su mayoría, que en ese sitio emblemático y en muchos otros lugares del país se manifestaban públicamente demandando libertad y democracia.

Como siempre ocurre en estos casos, nunca se supo la cantidad exacta de personas que murieron y las que resultaron heridas en aquella masacre. 10 mil soldados chinos fueron encargados de ejecutar la matanza que dejó entre 800 muertos, según reportó la CIA de Estados Unidos en aquella ocasión, y alrededor de 2,600 de acuerdo con información no oficial de la Cruz Roja China.

En aquellos mismos días de junio de 1989 en Nicaragua también se luchaba por la libertad, Las fuerzas contrarrevolucionarias lo hacían en la guerra contra la dictadura sandinista y los partidos de oposición pacífica preparándose para las elecciones libres y adelantadas, que por presiones de los presidentes centroamericanos y la comunidad internacional en general debían celebrarse en febrero del siguiente año.

Dos meses antes, el 11 de abril de 1989, los representantes de la Contra y de los 14 partidos políticos que formaron la Unión Nacional Opositora (UNO) para participar en las elecciones, habían acordado en Guatemala “aceptar el reto político electoral con el objetivo de derrocar a los sandinistas”. Y tres meses después, la UNO escogió a doña Violeta Barrios de Chamorro como su candidata para derrotar a Daniel Ortega en la contienda presidencial, mientras la alianza opositora se preparaba para ganar la mayoría en la Asamblea Nacional.

Eran tiempos de grandes cambios democráticos en el mundo. El totalitarismo comunista se derrumbaba en la Unión Soviética y sus satélites de Europa. La dictadura procomunista de los comandantes sandinistas se encaminaba, sin ellos saberlo, hacia su debacle electoral. Hasta en la milenaria China, de la que siempre se ha dicho que por su tradición histórica y cultura a la gente no le interesa la libertad ni la democracia, multitudes de personas se alzaron a la lucha para liberarse de la esclavitud comunista, pero fueron aplastados por la despiadada represión.

Relata la revista británica Time que antes de la matanza de Tiananmen, “los manifestantes erigieron en la plaza una ‘Diosa de la Democracia’, que se parecía en parte a la Estatua de la Libertad” de Nueva York. Pero los estudiantes que construyeron la estatua de 30 metros, que llamaron Diosa de la Libertad, dijeron que su modelo fue el majestuoso Monumento del Obrero y la Campesina en Moscú.

La hermosa estatua de Tiananmen fue derribada por los poderosos tanques de guerra que la dictadura lanzó contra el pueblo, pero quedó en la memoria histórica como símbolo de la aspiración del pueblo chino a la libertad. La misma libertad por la que luchaba el pueblo de Nicaragua en aquel entonces; y por la que está luchando de nuevo, ahora, 30 años después.

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