Cierre de bares y restaurantes. Así ha acabado la crisis política con los tiempos de gloria de la zona hippos en Managua

Desde inicios de este mes se comenzó a retirar el emblema del bar y restaurante Hippos y se clausuró el restaurante Marea Alta. La Cámara Nicaragüense de Restaurantes y Similares teme mayor número de cierre de locales a nivel nacional por profundización de la crisis

Restaurante Hippos cierra operaciones en la zona Hippos debido a la crisis sociopolitica que vive Nicaragua desde el 18 de abril de 2018. Oscar Navarrete/ LA PRENSA.

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La zona hippos también conocida como zona rosa de Managua ya no es la misma desde la crisis que vive Nicaragua. Las luces, las mesas llenas y la música ya no forman parte del entorno, ahora se ven lugares lleno de sillas vacías, sin música, locales cerrados y meseros sentados en la entrada a la espera de clientes.

La zona rosa era una de los puntos más populares de Managua, donde se encontraba una gran variedad de restaurantes, de comida nacional e internacional. El ambiente llamaba a la clase media, que luego de la jornada laboral en los múltiples edificios de oficinas aledaños, se refugiaba en una de las zonas más exclusivas de la capital.

Los negocios de la zona rosa también se beneficiaban del auge turístico que por años gozó Nicaragua antes del 18 de abril de 2018. De los hoteles que se levantan a lo largo y ancho sobre la Carretera a Masaya, salían por las noches oleada de turistas que llegaban a Nicaragua en busca de negocios y que ahora cada día vienen menos.

Ahora la zona rosa luce más triste y apagada. Desde la crisis sociopolítica, causada por la represión estatal, los turistas se retiraron, el desempleo a golpeado duro a la clase media, lo que ha provocado que el consumo en los bares y restaurantes se venga al suelo. De esos estrago, la zona rosa no ha escapado.

El cierre de dos negocios emblemáticos en la zona rosa, es el reflejo claro de esta agonía. Desde hace varias semanas se comenzó a retirar el emblema del bar y restaurante Hippos y se clausuró el conocido restaurante Marea Alta. LA PRENSA constató que junto a esos populares locales, también otros bares han cesado sus operaciones por la crisis económica, que ha provocado que el Producto Interno Bruto caiga 3.8 por ciento y se encamine a un declive del 5.5 por ciento este año.

Este Diario intentó comunicarse con los dueños del restaurante Marea Alta en Los Robles, pero el teléfono del local sale fuera de servicio.

El resto de bares y restaurantes que están en la zona siguen operando, aunque ya no logran llenar el lugar como antes y otras han reducido operaciones principalmente durante la semana, según dijeron fuentes  LA PRENSA, que prefieren no ser citadas.

“Las ventas están bajísimas, los clientes se han ido retirando, sabemos de algunos que se han ido del país, ya no es como antes,  viene poca gente, solo el viernes y sábado es que se llena”, dijo un trabajador que prefirió fuera omitido su nombre.

De hecho la Cámara Nicaragüense de Restaurantes y Similares (Canires) admite que  muchos restaurantes se han mantenido abiertos a pesar que están perdiendo, “por lo que creemos se estarán registrando más cierre de establecimientos”, tomando en cuenta que operar con pérdidas es insostenible.

Y es que las ventas del sector de restaurantes y similares se mantiene entre un 20 y 50 por ciento por debajo del ritmo en 2017, es decir antes de la crisis, en una economía que se espera este año sume otros entre 66,000 y 98,000 desempleados, lo que golpeará aún más los servicios que ofrecen estos negocios, según advierte la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides).

De esta manera, el sector sumará otro año con números en rojo. En el 2018, la actividad de restaurantes y hoteles cayó 20.2 por ciento,  según el Informe Anual 2018 del Banco Central.  La crisis diezmó al menos el 32 por ciento de los 2,500 restaurantes, es decir unos ochocientos locales.

“Varios restaurantes han tenido que cerrar sus establecimientos porque han registrado pérdidas desde que inició la crisis y el nivel de endeudamiento en que se encuentran es muy elevado”, señaló con preocupación Canires.

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Este año la situación será más difícil

Lucy Valenti, presidenta de la Cámara Nacional de Turismo de Nicaragua (Canatur) manifestó que este año la situación será más dura para estos negocios.

“La gran mayoría de los bares y restaurantes están sintiendo la reducción en ventas, producto de la reducción de consumo interno y la disminución del turismo, ver el cierre de locales en la zona hippos  confirma lo que había dicho, cuando dimos a conocer los resultados del último estudio que hicimos, que este año iba a haber una reducción del 10 por ciento adicional en las ventas y por ende va haber más cierre de locales», afirmó.

Y añade: «El año pasado tuvimos el colchoncito de enero a mediado de abril que fue muy bueno y este año no lo tenemos”. Fue Semana Santa, una de las mejores temporadas del turismo nicaragüense, que sirvió de soporte para la industria sin chimenea, debido a que para suerte del sector esta se celebró semanas antes del estallido de la crisis política.

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El informe de Coyuntura de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) revela que este año las personas y las empresas se adaptaran a una “nueva realidad”, pero eso no significa que habrá una recuperación, porque “los productos de consumo interno, es decir, aquellos bienes y servicios que se comercializan en el mercado local, continúan siendo los más afectados por la crisis”.

Por ejemplo mayo, que es uno de los meses con mayor movimiento en el sector de restaurantes, las ventas cayeron entre 30 y 50 por ciento comparado con el 2017, según Canires, que precisó que no se conoce de apertura de nuevos bares y restaurantes en el contexto de crisis.

“Algunos restaurantes nuevos que están abriendo lo están haciendo en locales que ya están equipados, por lo tanto la inversión es mínima y estos están probando suerte”,señala Canires.

Impacto de la reforma tributaria comienza a sentirse

A esto hay que agregar que el sector está comenzado a sentir el impacto de la reforma tributaria, advierte Valenti.

“La crisis sociopolítica más todas la medida que ha tomado el gobierno, la reforma fiscal, la reforma del seguro social, ha tenido un efecto negativo fuerte, lo que ha a obligado a muchas empresas a cerrar”, agregó.

No obstante, los negocios que no han cerrado han tenido que reducir sus ganancias para evitar subir precios que impacten negativamente los volúmenes de ventas y servicios, que aún sigue en demanda.

El régimen aplicó el 28 de febrero una reforma fiscal con la que busca recaudar más de 317 millones de dólares, para lo cual aumentó el pago por adelantando de los impuestos, quitó exoneraciones y aumentó la carga impositiva a productos estrellas de los bares y restaurantes: los cigarrillos y licores.

Además de la zona rosa, también la crisis política ha hecho estragos en otros sitios emblemáticos, como el Salvador Allende, según publicó LA PRENSA en febrero de este año.

 

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