Isabel Allende y los círculos de la vida

Isabel Allende siempre ha sido muy resuelta y con ese acento suave con que los chilenos arrastran la cadencia de sus palabras, no se corta a la hora de reivindicar el feminismo por el que luchó en su juventud

Isabel Allende, Chile

Pocos días antes de que comenzara la Feria del Libro en el parque del Retiro en Madrid la autora chilena Isabel Allende llegaba a la capital española para promocionar su última novela, Largo pétalo de mar.

Coincidiendo con su visita, tuve la oportunidad de reunirme con una buena amiga, la periodista española Sonsoles Ónega, también novelista y presentadora de un exitoso magazine de actualidad en la cadena Telecinco. Sonsoles iba a entrevistar a Allende y charlamos de esta mujer de 76 años que, desafiando a los detractores “puristas” y a más de un esnob, es la autora que más libros vende en español con novelas que desde que salen a la venta se colocan en la lista de los bestsellers.

En el 2010 Random House me pidió que presentara a la afamada escritora en el Museo del Barrio, en Nueva York, con motivo de la publicación de La isla bajo el mar, una historia ambientada en el Santo Domingo del siglo XVIII donde no faltaban los ingredientes que para Allende son fundamentales: un contexto his11tórico en el que se desarrolla una apasionada historia de amor con una protagonista de fuerte carácter y dispuesta a vencer las más espinosas adversidades. Ante un público entregado de más de 500 personas, bastó una conversación distendida para que se metiera en el bolsillo a sus lectores incondicionales.

Allende ha vivido intensamente y sus experiencias vitales, con sus luces y sus sombras, se han entremezclado en sus libros con las historias que ha elaborado en el transcurso de su prolífica carrera. Su propia vida es en sí una novela llena de aventuras, desventuras, y la constante del amor como brújula y motor de su corazón. En víspera de que Sonsoles entrevistara a Allende en la señorial Casa de América, hablamos de lo arbitrarios que han sido los comentarios (casi siempre por parte de hombres consagrados en el olimpo literario) que la han encasillado como una escritora de segunda “para mujeres”. Una suerte de emuladora del realismo mágico que cimentó Gabriel García Márquez. Críticas, por otra parte que, a Allende, con más de cincuenta millones de ejemplares vendidos, le traen sin cuidado. Lo importante para ella es cumplir con el ritual de empezar sus libros cada ocho de enero en la intimidad de su estudio en las afueras de San Francisco, donde desde hace años vive cerca de su hijo, sus nietos, sus afectos más cercanos. A los medios que la han entrevistado a su paso por Madrid les habló de su último amor, un “gringo” llamado Roger con quien se casará en breve. Dice Allende que a ella los amores le suelen durar unos veinte años y que esta relación con casi toda seguridad será la última si no le da la ventolera de la ruptura.

Isabel Allende siempre ha sido muy resuelta y con ese acento suave con que los chilenos arrastran la cadencia de sus palabras, no se corta a la hora de reivindicar el feminismo por el que luchó en su juventud. Lo suyo es un estado natural de joie de vivre que no se apagó ni con el golpe más duro que ha sufrido, a raíz de la muerte de su hija Paula cuando esta tenía 28 años. De aquella experiencia desgarradora escribió Paula, su obra más íntima. Cuando Sonsoles le preguntó cómo se podía vivir con esa pérdida, Allende le respondió que en ningún momento ha pretendido desprenderse de ese dolor porque forma parte del tejido de su existencia.

Con una nueva novela que sin duda será un éxito, Allende, menuda y vivaz como una hada del bosque, prepara su tercera boda. Para ella “no hay amor sin riesgo”. En Largo pétalo del mar los dos protagonistas, supervivientes de la guerra civil española, emprenden otra etapa en Chile y sus destinos se encuentran y desencuentran. Hablando sobre sus personajes, manifiesta, “Si uno vive lo suficiente, todos los círculos se cierran”. Isabel Allende sabe bien de lo que habla y de lo que escribe. El mapa de su vida es prueba de ello. [©FIRMAS PRESS]

La autora es periodista.
Twitter: @ginamontaner

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