Autoamnistía y liberación

La liberación de los presos políticos se da por un acuerdo entre la Alianza Cívica y la dictadura, acuerdo refrendado y validado por la presión internacional

cansancio, Nicaragua

La liberación de los presos políticos se da por un acuerdo entre la Alianza Cívica y la dictadura, acuerdo refrendado y validado por la presión internacional, aunque el gobierno haga un vano intento en hacer creer que es por un acto magnánimo de su parte promulgando una amnistía unilateral que en realidad los presos políticos no necesitaban porque no habían cometido delito.

Todos sabemos que a quienes en vano trata de cobijar la amnistía es a los que apretaron el gatillo de armas de guerra contra el pueblo y a quienes dieron la orden, contra los cuales no se ha iniciado ningún proceso administrativo ni se iniciará bajo este régimen. Digo en vano porque los delitos de lesa humanidad no prescriben, aunque quizás el régimen cifra sus esperanzas en que Nicaragua no es signataria de la Convención de Roma que estipula este principio universal. Por otro lado, la ley de amnistía contiene dos artículos venenosos que han sido fustigados porque dejan a los prisioneros en libertad condicional, es decir, a merced de la interpretación del gobierno según su conveniencia, en dependencia de las circunstancias.

En el segundo articulo se “exceptúan aquellos delitos regulados por Tratados Internacionales que Nicaragua sea Estado parte”; es una arma de doble filo: por un lado, el gobierno podría excluir de su beneficio a los acusados de “terrorismo”, ya que Nicaragua es parte de un tratado internacional contra el terrorismo; pero de acuerdo al abogado penalista Elton Ortega “la amnistía le sirve a Ortega mientras sea gobierno, una vez fuera del poder, no le sirve porque los delitos de lesa humanidad cometidos por funcionarios del gobierno y sus agentes no pueden ser amnistiados y la misma ley lo contempla en su artículo dos”. Una persona víctima de tortura, por ejemplo, podría recurrir en el futuro ante los tribunales locales e internacionales en busca de justicia. El segundo condiciona la libertad de los reos a la “no repetición”, o sea que “las personas beneficiadas deben abstenerse de perpetrar nuevos hechos que incurran en conductas repetitivas generadoras de los delitos aquí contemplados”. Una “conducta generadora de los delitos” podría ser volver a manifestarse contra el gobierno y ondear la bandera azul y blanco, lo que ocasionó que muchos reos fueran detenidos. La Ley 996 se publicó en La Gaceta y todos los presos políticos han sido liberados lo cual debe ser motivo de celebración nacional porque fueron encarcelados y muchos torturados, injustamente. Aplaudo la valentía y decisión con que estos héroes han salido. La Alianza Cívica debe retomar las negociaciones con el objetivo único de crear las condiciones para unas elecciones libres, observadas, competitivas y anticipadas, con el aval de la comunidad internacional para remover a Ortega del poder cívicamente y que Nicaragua vuelva a ser República, una república donde reine una paz duradera, basada en la justicia.

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