Cómo luchar contra dictadura de Ortega propone libro que ofrece lecciones de Sandino, Carlos Fonseca y Pedro Joaquín Chamorro sobre democracia y libertad

“Estos tres héroes nicaragüenses —Sandino, Carlos y Pedro Joaquín —están dando una idea como solucionar la crisis sociopolítica de Nicaragua en estos momentos”, sostiene el escritor y sociólogo Carlos Castro Jo

Escritor y sociólogo nicaragüense, Carlos Castro Jo, LAPRENSA/Archivo/Arnulfo Agüero

“La democracia en el pensamiento de Sandino, Chamorro y Fonseca”, con un epílogo sobre Daniel Ortega, de anama Ediciones, fue recientemente publicado por el escritor Carlos Castro Jo, doctor en sociología y catedrático en Clark College, Vancouver, en Washington.

En su reflexión final Castro Jo, reconoce que sus personajes estudiados, Sandino, Carlos Fonseca y Pedro Joaquín ofrece lecciones históricas sobre el camino a seguir; asimismo cuenta con un epílogo donde se analiza el modelo pro cubano y “totalitario” seguido de Ortega, últimamente convertido en “empresa familiar”.

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“Estos tres héroes nicaragüenses —Sandino, Carlos y Pedro Joaquín —están dando una idea como solucionar la crisis sociopolítica de Nicaragua en estos momentos”, sostiene Castro Jo.

Recuerda que como dirigentes marcaron la historia de Nicaragua, dejaron lecciones de democracia y “sabían que régimen debía instaurarse en Nicaragua”. Asimismo instó aprender de ellos y del pasado para hacer una nueva Nicaragua “democrática, republicana, progresista”.

LA PRENSA/Jader Flores

Soberanía vista desde las elecciones limpias y observadas

En su meticuloso estudio Castro Jo, señala que el concepto integral de soberanía nacional que tenía el general Augusto C. Sandino, es la del pueblo soberano ejerciendo su voto en elecciones libres y honestas.

“Si hay fuerzas interventoras —estadounidenses o comunistas — el no pueblo deja de ser soberano; y si hay un dictador o rey, tampoco lo es, sostenía Sandino en su pensamiento liberal, nacionalista”, comenta Castro Jo.

“Para eso son las elecciones para que el pueblo soberano, decida quién lo va a gobernar” reitera el profesor, ya que Sandino creía como los liberales clásicos y republicanos que el “pueblo es el soberano”.

LA PRENSA/Archivo

Si bien Sandino enfrentó las fuerzas de ocupación estadounidenses, también rechazó las imposiciones tácticas expansionistas del frente único de la Internacional Comunista, a la que se acogió el salvadoreño Farabundo Martí, a quien Sandino cuestionó.

“Ellos querían que Sandino se subordinara a la Internacional Comunista, y él no estaba de acuerdos, lo dice en sus discusiones con el Partido Comunista de México, que no era peón de nadie”, refiere el estudioso.

Además de este concepto que sostenía Sandino más pleno de soberanía, Castro Jo señala que Sandino también expresó claramente sus ideas sobre la separación de poderes, el respeto real de la Constitución de la República, así de la rendición de cuentas y libertad de expresión, para demostrar su transparencia y su apertura de pensamiento.

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Además señala que  para que el presidente pueda gobernar con transparencias y rendirle cuentas al pueblo en libertad, es vital “la separación de poderes para que no solo una persona decida el futuro de la nación”, solo así “el pueblo sea libre y soberano” reflexiona Castro Jo., son en partes las ideas claves que suscribió Sandino.

Por otro lado el escritor cuestiona que sobre el ideario de Sandino “solo han tomado citas fuera de contexto y sin estudiar todo su pensamiento”, por lo que su libro trata de rescatar al Sandino que tenía una filosofía política y no al Sandino de citas y de consignas.

También comentó que en la guerra de Sandino contra las fuerzas interventoras en los años treinta del siglo pasado, hubo lo que él llamó “atrocidades”, “errores” y que “habían excusas”,  tanto de parte de sus gentes como de marinos norteamericanos, porque no debieron de haberse cometido, reconoció.    

Carlos Fonseca Amador, jefe de la Revolución Sandinista. LA PRENSA/Reproducción/ Oscar Navarrete

Programa de Carlos Fonseca propuso modelo de libertad y derechos humanos

Carlos Fonseca Amador es otro de sus héroes tratados en su libro, al que ve como un hombre que no dogmático que buscaba estructurar una teoría revolucionaria nicaragüense que incluyera a todos los sectores progresistas del país.

Castro Jo refiere que desde que escribió “Un nicaragüense en Moscú”, Fonseca dijo que defendía a la URSS, pero no iba implantar en Nicaragua su modelo político. Se va a Cuba, y es influenciado un poquito por la revolución.

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Esto — agrega Castro Jo — lo hace regresar a Sandino y encauzar la lucha en lo nacional. Es decir que retomó la lucha de Sandino pero que va  más allá del marxismo dogmático y trabajó en un programa histórico donde no existe un partido único, donde se habla de la libertad de prensa, derechos humanos y la propiedad privada.

“Fonseca muere y el programa que se implemente no es el histórico sino el de los sandinistas mas dogmáticos” que tomaron el poder en los años ochenta (…) y retomaron el modelo de Fidel Castro que no es demócrata y que se quedó en el poder hasta el final, es lo mismo que Daniel Ortega tiene en mente quedarse hasta el final”, apunta.

Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, Mártir de las Libertades Públicas. LA PRENSA/ARCHIVO

Sobre Pedro Joaquín Chamorro Cardenal —Castro Jo — dice que este promulgó su concepto de la “revolución de la honradez”, criticó la ortodoxia del comunismo autoritario y retomó conceptos manejados por Sandino como la separación de poderes y el nacionalismo.

Pensamientos que delinean el perfil de Pedro Joaquín como “republicano y socialcristiano”. Además “creía que la revolución en Nicaragua debe comenzar con un cambio de conciencia”, por un “somocismo sin Somoza” que hiciera posible una república democrática.

Pero lamentablemente no ocurrió así. La dictadura siguió en el poder y surgió lo que el avizoró como una “dictadura comunista” con una juventud radicalizada y que al llegar al poder se formó la Dirección Nacional, y hubo caos y conflictos de liderazgo.

Dictadura del FSLN “es un somocismo sin Somoza”

Cuando perdió el poder la dictadura de Somoza, el frente sandinista educado en el somocismo, llegó a “tomarse casas, carros y darse la gran vida”, anota el escritor. Además pretendieron implementar el modelo cubano, pero por la presión de Estados Unidos convocaron a elecciones en 1984.

El FSLN gana pero no logra legitimidad y la guerra continúa. En los noventa, creyendo que va a ganar, se lanza a elecciones limpias y con presencia de observadores internacionales, pero pierde y deciden “gobernar desde abajo”.

“Nuevas elecciones limpias, competitivas con observación electoral resolvería la crisis política y económica”, reflexiona el escritor sería un camino saludable para el país.

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Pero gente como Ortega tiene una visión de lo que era la revolución de los ochenta; pero con la caída del bloque soviético se dividen y surge una tendencia socialdemócrata que habla de libertad de prensa, respeto de la propiedad privada y democracia, recuerda Castro Jo.

Otros dicen que este proceso lo destruyó Estados Unidos y hay que “gobernar desde abajo y hay que seguir haciendo una revolución”; otros como Henry Ruiz y Mónica Balto daño levantan la bandera del “rescate” del sandinismo histórico.

El modelo de Ortega es «familiar y totalitarista»

“Y el otro es un movimiento de fanáticos que rinden culto a Ortega y cualquiera que no esté con esta visión debe salirse o lo vamos a sacar. Así lograron controlar al frente, tanto que ahora no es un partido, sus dueños pueden correr a la gente del Estado, del trabajo como si fueran empleadores. Realmente es una empresa familiar y se la quieren pasar a los hijos”, explica es el modelo orteguista.

Su autoritarismo  quedó en evidencia en las elecciones internas del frente en el primer congreso en 1991 y el segundo en 1994, cuando convocó a votar por lista o plancha controlada por Ortega.

Esta medida antidemocrática no dio paso a surgimiento de gente nueva y el partido perdió la oportunidad de renacer porque “quedaron los mismos causantes de la debacle de los ochenta”, comenta el escritor.

Otra evidencia antidemocrática fue el  pacto con Alemán, en esta Ortega demostró su debilidad al no poder conseguir el voto mayoritario de los nicaragüenses, “porque se conformó con ganar el poder con un tercio del electorado y cuando uno gana con la minoría no se tiene la capacidad de transformar la sociedad”, refiere en su análisis.

Sobre el modelo de Ortega sostiene explicó que este en vez de mantener la separación de los poderes, mantiene el control centralizado, en vez de elecciones libres eliminó las personerías jurídicas de los partidos realmente opositores, así a los observadores: y en vez de respetar la libertad de movilización y prensa, las reprime.

“Esa es la visión que ellos tienen de controlar todo, es un modelo totalitario de gobierno; y al tratar de controlar todo destruyen estas instituciones que podrían ayudar a que Nicaragua crezca”, sostiene Castro Jo.

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Además recordó  ideas de Sandino que siguen vigentes. Desde el comienzo de su lucha Sandino se refirió a este modelo autoritario: “Ese modelo a lo que lleva es a una guerra civil”, rememora Castro Jo, parte de las palabras del guerrillero que defendía las elecciones limpias y observadas como acción de soberanía nacional.

Desde que asumió el poder en 2007, Ortega ha venido concentrando, tanto el poder político, electoral, judicial, de las fuerzas armadas (Ejército y, Policía); y se ha rodeado de familiares y fanáticos en busca de lealtad y servilismo, más que en capacidad técnica y ética profesional.

“Eso no es bueno para Nicaragua y es el problema que existe ahorita” reflexiona Castro Jo, por lo que es necesario un cambio de autoridades y esto será solo es posible con elecciones transparentes y observadas por el mundo, y respeto a las instituciones y las libertades.

Carlos Castro Jo, LAPRENSA/Archivo/Arnulfo Agüero

Al cierre de esta entrevista Castro Jo compartió estas ideas:

  • Sandino rendía cuentas y daba entrevistas porque creía que el pueblo es el soberano.
  • En un sistema democrático, los líderes y los presidentes son servidores públicos y deben rendirle cuentas al pueblo.
  • La presidencia no le pertenece a una persona, por eso él estaba en contra del caudillismo.
  • Chamorro Cardenal y Fonseca estaban de acuerdo con ese principio.

El libro “La democracia en el pensamiento de Sandino, Chamorro y Fonseca”, se encuentra en las librerías de Híspame, Literato, Centro Nicaragüense de Escritores y en anima Ediciones. Y más adelante en Amazon. 

Sobre el autor

Carlos Castró Jo, escritor de Bluefields (Nicaragua), cuenta con un doctorado en sociología y es catedrático en Clark Collage, Vancouver, en Washington.

Ha publicado: “Al margen invisible” (2001) “Insomnios y soliloquios” (2009) “Tambor del pueblo” (2013)”Entre memes y silfos” (2018), “El pirata Morgan y otros cuentos” (2015).

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