Orteguistas atacan la catedral de León, donde se realizaba un homenaje al monaguillo asesinado

Al finalizar la misa, los orteguistas, que habían montado una tarima afuera de la catedral hicieron sonar "el comandante se queda" e iniciaron a lanzar piedras hacia el interior del templo

Paramilitares afuera de la catedral de León. LA PRENSA/R. Fonseca

Acuerpados por la Policía Orteguistas una turba sandinista atacó este sábado 15 de junio con piedras y botellas la Catedral de León, donde feligreses y ex presos políticos participaban en una misa en homenaje a Sandor Dolmus, el monaguillo asesinado hace un año en un ataque paramilitar y policial en esa ciudad.

Al finalizar la misa, que fue presidida por el obispo Bosco Vivas, un grupo de simpatizantes orteguistas aumentó el hostigamiento y atacaron con piedras, tiradoras y botellas la Catedral, dejando varios heridos, algunos de los cuales se desmayaron ante el terror desatado por las turbas.

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Una mujer herida por una pedrada. LA PRENSA/R. Fonseca

Desde horas antes de que comenzara la misa, la cual estaba convocada para las 3:00 de la tarde, los orteguistas habían montado una tarima afuera del templo, desde donde hicieron sonar la canción «el comandante se queda».

Además, decenas de camionetas cargadas con agentes policiales y antimotines de la Policía Orteguista se tomaron la zona, pero se quedaron solo como espectadores cuando las turbas comenzaron a agredir a los feligreses.

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Producto del ataque, una señora que participaba de la misa se desmayó asustada por la brutal agresión orteguista, siendo atendida por Chester Navarrete, el paramédico y reo político excarcelado de Masaya.

Durante el ataque, las puertas de la iglesia fueron cerradas para evitar que las turbas ingresaran. “No están respetando el dolor de la madre de Sandor Dolmus”, dijo el preso político liberado Nahiroby Olivas.

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Los fanáticos orteguistas mantuvieron rodeada la Catedral y desde afuera insultaban a los feligreses, algunos de los cuales exigían en el interior del templo justicia para Dolmus.

En un intento por detener a la agresiva turba, que incluía a hombres que tenían cubierto el rostro con cascos de motocicletas, propio de los paramilitares, monseñor Vivas salió a mediar con la Policía, para que se permitiera a los feligreses salir del lugar.

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El jefe de la Policía de la ciudad de León, Fidel Domínguez, aseguró a Vivas que fueron los feligreses quienes comenzaron a atacar a los que estaban afuera de la Catedral, pese a que hay videos donde se observa con claridad que los simpatizantes orteguistas desde las puertas principales del templo agredían con piedras y gritaban: “Daniel, amigo, el pueblo está contigo”.

Domínguez pidió a Vivas que los feligreses desalojaran la Catedral y que a cambio les darían resguardo, pero las personas que permanecían en el interior de la iglesia se oponían a abandonar el lugar porque no confiaban en la promesa del jefe policial, porque estos acuerparon a las turbas en lugar de alejarlas del sitio.

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No obstante, Vivas se unió al pedido de la Policía e insistía a los feligreses retirarse de la Catedral, ofreciendo acompañarlos junto con agentes policiales, sin embargo el primer grupo que salió del lugar, en el cual iban ex reos políticos, fue atacado por orteguistas.

Mientras Domínguez pedía que se retiraran de la Iglesia, el ex reo político Nahiroby Olivas le dijo: “Si usted se compromete a que no van a secuestrar a nadie, nosotros salimos, de lo contrario nos quedamos aquí”.

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Por su parte, Byron Estrada le manifestó al jefe policial de León: “Nosotros solo estábamos en una ceremonia religiosa y ellos (fanáticos orteguistas) vinieron a tirarnos piedras. ¿Por qué no hicieron nada cuando nos atacaron?”, pregunta que no respondió el orteguista.

Paramilitares afuera de la catedral de León. LA PRENSA/R. Fonseca

“Esta es la paz y la libertad que profesa el régimen. Lo que dicen por la boca no lo demuestran con las manos”, dijo en su cuenta de Twitter la Alianza Cívica sobre la agresión en la Catedral de León.

Monseñor Bosco Vivas es uno de los pocos obispos de la Conferencia Episcopal que se ha negado a condenar tajantemente las violaciones de los derechos humanos contra los nicaragüenses por parte de la dictadura, que ha asesinado a más de 300 nicaragüenses desde el estallido de la crisis sociopolítica.

La iglesia tuvo que ser evacuada gradualmente hasta pasadas las seis de la tarde en medio del asedio de las turbas.

Los feligreses, visiblemente atemorizados y cuyos grupos incluían niños, fueron acompañados por Vivas hasta llegar a lugares seguros, lejos de los simpatizantes sandinistas.

Mientras los feligreses eran sacados del templo y llevados a varias cuadras del sitio, las turbas los asediaban y los grababan con sus celulares.

Vivas recuerda a Sandor

Durante la homilía el obispo Bosco Vivas dijo: “A mí me hace falta Sandor, verlo aquí cerca del altar”. El monaguillo, de 15 años, fue asesinado el 14 de junio de 2018 de un disparo en el pecho propinado por paramilitares. Él murió en el Hospital Escuela Oscar Danilo Rosales Argüello (Heodra), hasta donde fue trasladado.

La madre del monaguillo, Ivania Dolmus dijo: “No puede ser que ni nos dejen ni venir a la iglesia, todos tenemos derechos. Él (Daniel Ortega) dice que todo está bien, pero nada está normal en Nicaragua”.

La Policía Orteguista llegó desde horas tempranas a la Catedral de León, donde las turbas instalaron una tarima para sonar canciones del régimen.
LAPRENSA/R. FONSECA

Agregó que la dictadura “mandó a poner tarimas y parlantes porque sabía que era la misa de mi hijo, era para tratar de callarnos”.

CIDH urge al Estado cumplir

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) urgió al Estado de Nicaragua garantizar la integridad de los manifestantes, tras conocer sobre el ataque en la Catedral de León, donde la Policía Orteguista no actuó para frenar la agresión contra los feligreses que participaban en una misa en honor a Sandor Dolmus, asesinado por el régimen hace un año.

“Al menos un centenar de personas estaría atrapado en la Catedral. La CIDH urge una vez más al Estado de Nicaragua a garantizar la integridad de los manifestantes. La libertad religiosa, el derecho a la protesta y a la memoria deben ser protegidos por el Estado”, recordó el organismo de derechos humanos.

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