Libertad de culto en Nicaragua está bajo ataque por el régimen orteguista, aseguran teólogo y sociólogo

"Eso es lo que hace la señora (Rosario) Murillo, habla de amor, pero en la realidad, escupe odio y veneno en sus declaraciones y en sus acciones", expresó el especialista Humberto Belli.

Los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo. Tomada de El 19 Digital

Para un teólogo y un sociólogo, los ataques de militantes sandinistas a la Iglesia católica, a los feligreses, es un ataque directo a la libertad de culto en Nicaragua y además, responsabilizan directamente de esta obra violenta a la dictadora, Rosario Murillo, acciones que consideran diabólicas y de blasfemia contra Dios.

«Eso es lo que hace la señora Murillo, habla de amor, pero en la realidad, escupe odio y veneno en sus declaraciones y en sus acciones. Para mi que allí (en Murillo) hay una presencia diabólica en esa utilización de los símbolos religiosos, para justificar acciones que son del demonio, como son el odio y la agresividad», afirmó Belli, al analizar los ataques y el asedio a los templos por parte de militantes del partido de gobierno.

Humberto Belli.
Humberto Belli, sociólogo y exministro de Educación

«Esto no es nuevo.  El gobierno, la señora Murillo y los principales líderes del sandinismo han estado sistemáticamente promoviendo el odio. Promueven un doble discurso. Hacen llamado al amor, llamados a Cristo, llamados al Señor y al mismo tiempo a sus militantes les presentan una caricatura de la oposición como personas siniestras, golpistas, asesinos, que son agentes de la CIA,  y con ese pensamiento los militantes manifiestan su odio y la violencia que los caracteriza. Entonces, si hay una siembra sistemática de odio contra la oposición», aseguró Bello, exministro de Educación.

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El también sociólogo argumentó que la represión del gobierno ahora contra los templos, es porque, el orteguismo le tiene temor toda congregación de personas dado que le temen a las manifestaciones de rechazo al régimen,

«Hay una paranoia de parte del gobierno que tienen pánico de cualquier congregación de gente y como las iglesias con frecuencia celebran a los caídos y como son lugares donde sectores de la oposición se sienten más al abrigo de los ataques, entonces, el gobierno ha decidido en su paranoia cercar los templos y evitar cualquier cosa que pueda evolucionar hacia una manifestación,porque ellos le tienen pánico a las manifestaciones», indica Belli.

Belli precisó que ese «círculo de hierro» que el gobierno orteguista ha impuesto a los templos es una agresión y un claro mensaje de su política represiva.

«Esto es un síntoma de que el gobierno está bajo una agenda muy represiva y esto es incompatible con los compromisos contraídos con la Alianza Cívica. Es incompatible con la posibilidad de llegar a un tipo de elecciones (anticipadas), las cuales requieren una atmósfera de libertad; entonces, estamos bajo un endurecimiento de la dictadura que se está manifestando en el asedio a los templos», sostiene Belli.

Ex sacerdote: «Estamos ante una etapa de barbarie»

Por su parte, el ex sacerdote Edgard Parrales, catalogó la actual situación de asedio y ataque a la Iglesia católico «como una etapa de barbarie».

«Aún en los tiempos bárbaros, los que perseguían a los adversarios,  los perseguían hasta los templos y no entraban, Imagínate que eran los tiempos de los bárbaros, pero respetaban a la Iglesia. Incluso, si un criminal era perseguido y entraba a la Iglesia, las autoridades no entraban y se paraban en la puerta de la Iglesia, porque el templo era un lugar de asilo y de respeto. Lo que está sucediendo en Nicaragua no tiene precedentes, es una barbarie total y por supuesto es un asedio, una persecución a la libertad de culto», expresó Parrales.

Parrales considero amoral a quienes dirigen la represión contra los feligreses y las estructuras de la Iglesia católica. «Con esto demuestran que no tienen ningún ápice de valor ético, de sentido moral.  Son personas totalmente amorales y no solamente lo que lo están haciendo. Ellos lo hacen porque tienen instrucciones, la inmoralidad viene desde arriba. Por ejemplo, las turbas que asediaron y agredieron en catedral de León no llegaron espontáneamente; son turbas entrenadas y dirigidas por activistas del partido de gobierno», aseguró el ex sacerdote.

La blasfemia de Rosario Murillo

Parrales le recordó a Rosario Murillo no tomar el nombre de Dios en vano para cometer en su nombre aberraciones. «El cristianismo se demuestra con hechos. Esta señora hace lo contrario a lo que dicen los mandamientos. El primero de los mandamientos, dice amaras a Dios sobre todas las cosas, el segundo dice; no tomar el nombre de Dios en vano y ¿cuándo tomamos el nombre de Dios en vano? Cuando lo utilizamos como escudo, como mampara, para ocultar nuestras maldades y queremos aparentar bondad, aparentar amor, paz,concordia. Eso que hace la señora (Rosario Murillo) es usar el nombre de Dios en vano y eso es un delito contra el Espíritu Santo. Eso es blasfemia», afirmó el exsacerdote.

 

 

 

 

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