La represión no deja respirar

Pensaba que tras la liberación de los más connotados presos políticos el régimen iba a relajar la represión y dejarnos respirar en libertad

cansancio, Nicaragua

La libertad de expresión es el derecho más elemental del ser humano, solo después del derecho a la vida y la respiración. Es tan natural como vivir, por eso cuando algo es insoportable decimos “ya no podemos ni respirar aquí”, como el pobre Alvarito Conrado que cuando expiraba dijo: “Me duele respirar”.

Pensaba que tras la liberación de los más connotados presos políticos el régimen iba a relajar la represión y dejarnos respirar en libertad. Pero todo lo contrario; como los presos salieron con mayor espíritu combativo y determinación de ser libres, la dictadura hizo gala de lo único que sabe hacer: reprimir con su policía partidaria y sus fuerzas parapoliciales.

Es así que hemos visto un panorama represivo extremo, que no habíamos visto antes: ir a una misa para honrar la memoria de los caídos es un acto de protesta y por lo tanto debe ser reprimido a pedradas contra los feligreses, como ocurrió el sábado en la profanación de la Catedral de León y el domingo en la Catedral de Managua. ¿Cuántos eventos más que todavía están por verse debemos presenciar atónitos?

Muchos reos políticos emblemáticos fueron liberados condicionalmente, pero mientras tanto otros fueron encarcelados y cuando termina el plazo de los 90 días para su liberación, según las listas de la Alianza Cívica, hay todavía 89 que no han sido excarcelados. “Régimen libera, pero sigue secuestrando”, tituló LA PRENSA.

Otro suceso inaudito de la saña represiva es el acoso contra la exprisionera Irlanda Jerez, que al salir de la cárcel no pudo regresar a su casa que fue tomada por parapoliciales armados a la vista y paciencia de este organismo represivo. Y como si fuera poco, el vehículo del matrimonio que le dio raid desde la cárcel La Esperanza fue incautado inexplicablemente por la Policía del régimen.

Y en una foto que seguramente dará la vuelta al mundo, el joven Leonardo Rivas Guevara, exatrincherado de la UNAN Managua, muestra su espalda marcada —como si fuera un fierro de ganado— con las siglas FSLN, tras ser secuestrado y torturado varios días por parapolicías de ese partido, tan nefasto en la historia de Nicaragua. Rivas estuvo exiliado en Costa Rica, pero regresó a Nicaragua recientemente por falta de empleo.

Algún día, Dios mediante, podremos respirar en paz, en libertad. Mientras ese día llega, no podemos más que preguntarnos ¿cómo quiere que llegue ese día la dictadura? Solo hay dos caminos y Nicaragua ha recorrido ambos caminos en el pasado. El que más conviene a todos, incluso a Ortega, como dice el editorial de LA PRENSA del lunes, es adelantar las elecciones, siempre y cuando sean libres, inclusivas, limpias y supervigiladas y con plenas garantías previas de todos los derechos ciudadanos, para respirar sin represión.

El autor es periodista, exministro y exdiputado.

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