Sobre la responsabilidad

Con certeza ha escuchado la frase: “todos somos responsables de la seguridad”. Generalmente, mientras no ocurra un accidente catastrófico, todos estaríamos de acuerdo con ella. No obstante, hay que tener mucho cuidado, porque si ciertamente existe una responsabilidad general de cada uno, como la de reportar las situaciones inseguras o riesgos inherentes en determinado proceso, […]

Con certeza ha escuchado la frase: “todos somos responsables de la seguridad”. Generalmente, mientras no ocurra un accidente catastrófico, todos estaríamos de acuerdo con ella. No obstante, hay que tener mucho cuidado, porque si ciertamente existe una responsabilidad general de cada uno, como la de reportar las situaciones inseguras o riesgos inherentes en determinado proceso, equipo, maquinaria, condición o procedimiento, no es cierto que usted en su tramo de control va a ser responsable de aspectos sobre los cuales no tiene autoridad jerárquica, presupuestaria o de recursos para solucionarlos.

Esto se explica mejor en la frase de Philippe Paquet: “cuando todos son responsables, nadie es responsable”. Esto es importante entenderlo muy bien, puesto que con frecuencia en las empresas se adoptan ciertos eslóganes y frases rimbombantes que le lucirían más a un equipo de fútbol que a una organización de alta confiabilidad operativa.

Recuerdo una de ellas en una enorme planta que conocí: “la seguridad es tan fuerte como el más distraído de nosotros”. Sí, claro que sí, pero desde una perspectiva simplista, no desde una visión profesional, técnica o incluso legal.

Lea:De la ética organizacional

Hace unos meses, recuerdo que, durante una formación para una importante empresa, cité esta admonición, de que hay que tener cuidado con los plurales en los temas de seguridad. El personal reportaba una situación de una estructura con riesgo de colapsar, en la cual se requería necesariamente ingresar con alguna frecuencia, pero que la supervisión y la gerencia local de la planta —no la gerencia general de la empresa—, se empeñaban en decirle a los colaboradores que ingresaran con cuidado, que recordaran que “la seguridad es responsabilidad de todos”; cuando allí lo único que podían hacer era entrar y salir lo más rápido posible, lo cual resultaba, desde cualquier punto de vista, una temeridad.

¿Cómo se pretende externalizar en el personal la responsabilidad de la seguridad de una estructura que requería ser corregida, reconstituida, fortalecida, para lo cual se requerían recursos monetarios sustantivos? ¿Con qué argumento se le dice al personal que “la seguridad es responsabilidad de todos”?

La gerencia general —o los propietarios de la empresa— a tenor de cualquier legislación laboral que se repute como tal, señala como obligaciones de la administración no solamente los análisis de los riesgos del proceso productivo, sino que los de corregir las deficiencias encontradas en las operaciones o en los sistemas de seguridad.

Cómo se le puede pedir a alguien que tome acciones personales para disminuir el riesgo de una operación, cuando la estructura en que esta se realiza: su diseño, su conceptualización ingenieril, sus mecanismos de seguridad, entre otros, están totalmente fallidos y que requieren urgentemente de una intervención gerencial para corregirla. Esto es una posición ingenua o desconocedora de las responsabilidades operacionales, legales y éticas de una organización.

Lea también: Trabajos en Caliente

No se debe argumentar como una porrista de un equipo o como un animador de karaoke o de fiesta taurina, que “la seguridad es responsabilidad de todos”, cuando se sabe que las acciones correctivas requeridas exigen presupuesto adecuado, personal a cargo, apropiación de recursos, ejecución enérgica, y entonces se pretende suplantar con disque medidas de protección personal, aquellos riesgos que traspasan ese umbral prudencial, siempre muy limitado, que puede poner en práctica un individuo. Absurdo.

Recuerdo que aquel ejecutivo, cuando expliqué en detalle lo de estas generalizaciones peligrosas, me respondió más bien que esa frase de Phillippe Paquet a él le sonaba como “solo un juego de palabras”. No obstante, su propia afirmación estaba a contravía de las conclusiones evidentes de numerosos accidentes industriales emblemáticos, cuyas lecciones aprendidas continuamente abordan la necesidad de fortalecer la seguridad de procesos (process safety), que involucran presupuesto, competencias profesionales, experticia, alineamiento con las mejores prácticas de la industria, así como una visión gerencial superior para ir más allá de esas medidas tradicionales de seguridad personal: “agárrese del pasamanos al bajar la escalera”, “póngale cinta adhesiva a los cables”, “maneje con cuidado”, etc.

La administración de la seguridad de procesos implica ir más allá de ese pequeño mundo de juguete que degrada la prevención verdadera, que la miniaturiza con planteamientos difusos sobre una muy discutible responsabilidad colectiva, que sí suele ser un juego de palabras, para evadir la responsabilidad gerencial.

direccion@cambiocultural.net

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: