Carlos Estrella y su lucha por superarse a él mismo

Carlos Estrella llegó a 100 victorias y ahora se encamina hacia los 1000 ponches, lo que lo convertiría apenas en el octavo lanzador nica con ambas proezas

El héroe deportivo más apreciado pareciera ser el que procede de los tropiezos repetidos o el que sobrevive a sus propias contradicciones. Solo así podría explicarse el entusiasmo que generó entre sus compañeros y vecinos Carlos Estrella, cargado en hombros y rodeado de cariño, tras haber alcanzado la victoria 100 de su carrera en el beisbol nacional.

Estrella se presentó como una máquina de tirar strikes ante el San Fernando este miércoles, mientras le daba forma a su histórico triunfo 4-1, con un trabajo de cuatro hits y una carrera a lo largo de 6.1 episodios, con cuatro ponches y ninguna base. Del resto se encargó Juan Bermúdez, quien sacó los restantes dos outs y se adjudicó un partido salvado.

Después del último out, sus compañeros levantaron a Estrella y los fanáticos que llegaron al estadio a respaldarlo, se unieron a una caravana que los vecinos de su municipio, Potosí, le tenían preparada, tras la conclusión del doble juego. Así que hizo una entrada triunfal a su pueblo, que ha aplaudido sus éxitos, pero también ha cuestionado sus inconsistencias fuera del montículo.

Este lanzador, que se ha convertido en el número 19 de 100 victorias y que trata de llegar a los 1000 ponches (tiene 944), es también un muchacho que ha batallado con la disciplina, que ha sido suspendido y ha sufrido accidentes que parecían acabar su carrera. Sin embargo, sobreponiéndose a él mismo, batalla por ofrecer su mejor versión.

Aquí un diálogo con Estrella

Una gran presentación para una gran victoria…

«Sí, creo que lo hice bastante bien. Me sentí un poco ansioso, quería que ya iniciara el juego y dar por superado el triunfo 100. La verdad le agradezco mucho a Dios y a mi familia que siempre me ha apoyado, especialmente a mi mamá».

¿Y ahora qué podría venir?

«Me gustaría poder alcanzar a Martín Bojorge (153 victorias), sé que es largo el recorrido, pero voy a tratar. Se ve como una misión imposible, pero para Dios no hay nada que no se pueda lograr. Por lo menos voy a avanzar hasta donde pueda».

¿En serio creés que podás acercarte a Bojorge?

«Mi brazo está bien, a pesar de mis descuidos, de mi accidente, yo me siento bien. No tengo problemas y creo que aún puedo seguir unos varios años más para ver hasta dónde llego. Al menos tengo esa motivación para seguir trabajando».

¿Qué provocó el cambio este año?

«Estoy entrenando fuerte y me estoy encomendando a Dios. Me estoy portando mejor. Mi forma de vida ha cambiado, creo que he madurado poco a poco. A veces me porto mal, pero trato de escuchar más y tomar en cuenta los consejos, sobre todos los de mi mamá, que aunque no está aquí, yo la siento cerca».

Lució muy controlado en el box

Tu control fue excelente ante el San Fernando…

«Cuando comencé a lanzar, era como se dice en el beisbol un saco de bolas, era descontrolado, sin embargo, he aprendido a tener localización en la zona de strikes debido a las prácticas. Hay gente que ya trae esa habilidad, pero otros tenemos que trabajar para conseguirla».

¿Jamás dudaste en ganar este juego?

«Nunca, siempre pensé que lo haría. Yo siempre he sido muy positivo y tengo mucha fe en la ayuda de Dios. Tal vez me asusté un poco con los batazos de Renato Morales que es el mejor bateador de ese equipo, pero pudo salir adelante prácticamente sin problemas».

Este era el tercer intento por llegar a 100…

«Sí, cuando perdí (3-1) ante León como que asimilé la derrota porque no lancé bien desde un inicio, aunque luego me enderecé. Pero cuando se nos escapó la ventaja 5-1 en Masaya, me sentí muy molesto, pero luego recapacité y le pedí disculpas a mis compañeros y a los coaches».

Ahora lo lograste ante tu gente…

«Resultó mejor así porque lo hice en Rivas y estaba gran parte de mi familia y amigos en el estadio. Así que salió mejor así. Y creo que, ya superada esta meta, voy a seguir tratando de lograr más victorias y de llegar a 1000 ponches (tiene 944 hasta este momento)».

Era un shortstop en sus inicios

Carlos Estrella cumplió 36 años el mes pasado y ya es un veterano del montículo, pero en sus inicios era un shortstop con buen defensa, brazo fuerte y bateo agresivo. Y por sugerencia de su padrastro Víctor Avellán, fue convertido en lanzador.

“Él (Avellán) me entrenaba como short y decía que mi brazo era fuerte. Luego me midieron la velocidad y lanzaba a 89 millas a los 16 años, así que me convertí en lanzador y gracias a Dios fue una buena decisión, aunque siempre me gustó batear».

Estrella se une a Julio Espinoza (155) y Martín Bojorge (153) como los únicos lanzadores nacidos en Rivas que han llegado a 100 triunfos, algo que no lograron incluso legendarias figuras sureñas como Adolfo Álvarez, Eloy Morales y Leoncio Martínez.

“Cada quien tiene su oportunidad. Ellos fueron tremendos lanzadores, pero no llegaron a 100 victorias. Sé que fueron buenos, especialmente Álvarez, que es mi coach de picheo y quien siempre me está aconsejando, al igual que el mánager Rodolfo Moraga.

A sus 36 años, Estrella lucha por superarse a él mismo y dejar huellas que no puedan ser devoradas fácilmente por el tiempo. Por ahora, tiene 100 triunfos y trata de llegar a 1000 ponches. Cuando los consiga, será apenas el octavo lanzador en conseguir ambas proezas en el beisbol nacional.

 

 

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