Nito Cortizo

Se me puso la piel de gallina cuando oí el discurso de Nito, donde lo que más me gustó es que no le importaba como había llegado a ser presidente, sino como saldrá después de 5 años de su mandato

El domingo 4 de mayo, estaba viendo las últimas noticias de CNN, cuando salté de la cama al escuchar que Laurentino Cortizo (Nito) estaba punteando en las elecciones para presidente de Panamá. ¡Un Déjà Vu pasó por mi mente pues me acordaba que Nito Cortizo había sido mi compañero de colegio en el Pedagógico de Diriamba, hacía casi 50 años!

Al día siguiente, me puse a chatear con algunos de los compañeros con quienes aún mantengo contacto, después de casi medio siglo. En el transcurso de la semana había contactado a Carlos Bolaños, a Kiko Báez, a Álvaro Reyes y luego por arte de magia habíamos incorporado al chat de WhatsApp a casi la mayoría de lo 90 alumnos que nos bachilleramos en Diriamba en 1969.

Casi de inmediato me puse en contacto con la secretaria particular de Nito, quien amablemente me dijo que el presidente electo estaba enterado de nuestro entusiasmo por asistir a la toma de la posesión en la ciudad de Panamá. Nito de inmediato le dio instrucciones a su hermana, Dorinda Cortizo, que coordinara nuestra visita.

Cuando se acercaba la fecha del 1ro de julio, habíamos formado un grupo de 4 compañeros que tenían la posibilidad y el deseo de acompañar a Nito en su investidura. Pedro Pablo Guerrero, un célebre médico que hace trasplantes de médula y tiene su clínica en Diriomo; Roberto Ramírez Plata, ingenioso escritor y agente de bienes y raíces que radica en Miami; Paulino Gutiérrez, un talentoso agricultor que tiene una fábrica de fertilizantes en Tampa, Florida y yo que vivo en México.

Ya en Panamá, asistimos a la ceremonia de toma de gobierno en el Centro de Convenciones de Atlapa. Se me puso la piel de gallina cuando oí el discurso de Nito, donde lo que más me gustó es que no le importaba como había llegado a ser presidente, sino como saldrá después de 5 años de su mandato. Su mayor deseo sería trabajar por su patria y al final poder caminar por las calles con la frente en alto. Que la década pasada había sido perdida por la corrupción y el mal manejo de los dos gobiernos anteriores. Que Panamá, a pesar de ser bendecido con generosos recursos estaba en una recesión profunda producto del mal gobierno. Los políticos anteriores le habían robado al pueblo las medicinas, los hospitales y hasta la comida por su avaricia desmedida. Nito prometió al pueblo de Panamá gobernar con honradez y no robar, y salir del poder después de terminar su mandato.

También notamos que en el sitio donde se sentaron los dignatarios solo reconocí al rey Felipe VI de España, al presidente Duque de Colombia, a Evo Morales de Bolivia. Me sorprendió la ausencia de los presidentes de los países vecinos, ni Daniel Ortega ni Andrés Manuel López Obrador, ninguno de los dos presidentes de Venezuela, ni Maduro ni Guaidó. Nadie de los Estados Unidos. Fue entonces que me acordé de una magnífica cita en el libro de mi amigo Roberto Ramírez Plata: “De dos peligros debe cuidarse el hombre nuevo: de la derecha que es diestra y de la izquierda que es siniestra”, Mario Benedetti.

Luego en una ceremonia privada en el Palacio de las Garzas, donde Nito juramentaba a su gabinete, todos impecables luciendo sendas corbatas color plata, nos contaba la historia de que cuando estaba en campaña en un pueblo remoto, un campesino le dijo: “Si llega a ser presidente, por favor no se clave en la silla. No sé lo que pasa a los políticos, que una vez que se sientan en esa silla dorada, no se quieren bajar. Por eso, le dijo el campesino, le voy a regalar este taburete”.

Nito con una gran sonrisa nos enseñó el taburete.

El autor fue viceministro de Fomento, Industria y Comercio en el gobierno de don Enrique Bolaños.