Periodista Sergio León: «La bala que mató a Ángel Gahona era para mí»

El periodista Sergio León cuenta por primera vez que al periodista Ángel Gahona lo habrían matado por equivocación, porque a quien querían matar era a él. La Policía no le perdona que en el pasado investigó vínculos con el narcotráfico. Tampoco lo perdona el orteguismo

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Apenas comenzaban las protestas contra la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Era el 21 de abril de 2018 y en Bluefields se organizó una protesta que después se dieron cuenta fue infiltrada por orteguistas. “Movámonos de aquí con toda la gente”, dijo uno de los organizadores. Y se trasladaron del parque hacia el barrio Beholdeen.

Entre aquel gentío se encontraba el periodista Sergio León, muy conocido como Bam Bam, con 30 años de experiencia en el periodismo y dueño de la radio La Costeñísima, de gran audiencia en Bluefields. Sosteniendo un teléfono celular de manera vertical, el reportero transmitía en Facebook la protesta y avanzaba en sintonía con los manifestantes.

Sergio León no se quedó en el punto final de la marcha. Se encontró con otra periodista, Yolidia Navas, hoy en el exilio, quien le dijo: “Andate para la casa, tengo un mal presentimiento”. Y Sergio León le contestó: “Ok”, porque él también presintió que algo malo iba a ocurrir. “Yo sentía un presentimiento feo en el pecho”, dice ahora el periodista.

Navas casi le exigió a León que se alejara de la zona de la protesta. Cortaron camino y llegaron a la casa que era del papá de Navas, donde está la farmacia Navas, y ahí ella insistió: “Prometeme que no vas a ir al parque”. “No voy a ir”, se comprometió él.

León se despidió de Navas y avanzó por las calles de Bluefields, subió las escaleras del edificio donde funciona La Costeñísima, que está en un segundo piso, entró, se sentó en su escritorio, mientras escuchaba que personal de la radio veía un Facebook Live que realizaba la periodista Jesileth Henríquez y a los cinco minutos ahí estaba la noticia: “Mataron a Ángel, cayó Ángel, mataron a Ángel”.

Casi de inmediato, principalmente a través de un video que circuló en las redes sociales, muchos nicaragüenses fueron testigos de cómo el periodista blufileño Ángel Gahona fue asesinado de un disparo en la cabeza cuando, de la misma manera que momentos antes lo había hecho Sergio León, grababa unos daños en la Alcaldía producto de las protestas. Se oyó un disparo y Gahona cayó al suelo.

Sergio León tiene cerca de 30 años de ejercer el periodismo y desde abril de 2018 ha sufrido un intenso asedio de parte del orteguismo. LA PRENSA/ ÓSCAR NAVARRETE

¿Un objetivo equivocado?

Tras el asesinato de Gahona, Sergio León habría de recordar las investigaciones que realizó en el año 2003, cuando reveló cómo oficiales de la Policía Nacional trabajaban de la mano con el narcotráfico y producto de ello fueron dados de baja deshonrosa todos los policías que trabajaban en el área antidrogas en Bluefields.

Y dos años después, en 2005, otra investigación de Sergio León hizo que la Policía diera de baja al jefe antinarcóticos que estaba asignado a Corn Island.

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Esos episodios los tuvo que recordar porque, cuando escuchó sentado en su escritorio que habían matado a Gahona, el periodista se fue al hospital para verificar el hecho.

Acababa de llegar al centro médico cuando Sergio León recibió una llamada de una amiga.

—¿Cómo estás? —le preguntó.

—Bien.

—¿Cómo estás?

—Bien.

—¿Qué cómo estás?

—Pues estoy bien.

—¿Estás seguro que estás bien?

—Síííí, estoy bien.

—Te voy a hacer una videollamada, quiero ver que estás bien.

—Dale pues.

En la videollamada la amiga explica: “Es que llamaron a la Policía y dijeron: ‘Ya cayó Bam Bam’”.

Es la primera vez que Sergio León cuenta en público que la bala que mató al periodista Ángel Gahona probablemente era para él.

“Yo interpreto que el disparador no me conocía a mí y se equivocó y mató a Ángel. Esa bala era para mí. Temprano, cuando yo estaba grabando, Ángel no estaba, y yo estaba grabando toda la protesta de esta forma con el celular (de manera vertical y sosteniéndolo con ambas manos, igual que como lo hacía Gahona cuando lo mataron). Yo pasé grabando de esta manera toda la protesta. Y él (Gahona) subió las gradas de la Alcaldía grabando de esta manera y yo ya no estaba. Él era negricillo y yo también. Eso fue bastante duro, no fue un accidente”, explica Sergio León.

El periodista agrega: “La Policía no me perdona que le hayan movido los cimientos a nivel nacional con su vínculo con las drogas”.

Después de las investigaciones de León fue que sicarios mataron a cuatro policías en la delegación de Bluefields, y poco después el propio jefe de la Policía, en ese entonces, el primer comisionado Edwin Cordero, admitiría que la Policía pagaba con drogas a los informantes de la institución del orden, recuerda el propio Sergio León.

Los jóvenes Glen Slate y Brandon Lovo fueron acusados por la muerte de Gahona. LA PRENSA/ CORTESÍA

“En este sistema no habrá justicia”

Las autoridades orteguistas apresaron y juzgaron a dos jóvenes por el asesinato del periodista Ángel Gahona, Brandon Lovo y Glen Slate, pero Sergio León asegura que esos muchachos no son los criminales.

Para el periodista, inclusive, hubo algo de racismo en la falsa acusación contra Lovo y Slate, porque son negros también.

“Nosotros sabemos quién disparó y quiénes son las personas que estaban alrededor del que disparó. El disparador ya no está en Bluefields, se lo llevaron. También sabemos que con este sistema no habrá justicia. Hay testigos que vieron al disparador. Es blanco. Es mestizo. El disparador es un policía mestizo. No es autóctono de acá. Estaba asignado acá”, afirma León.

La acusación de traidor

Allá por 1990, Sergio León quería estudiar periodismo pero se dio cuenta de que ni su familia ni él tenían los medios económicos para que él saliera de Bluefields a estudiar periodismo en Managua.

Para esa época él se había iniciado en el mundo de los medios de comunicación como locutor en una radio. Pero descubrió que en la Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe Nicaragüense (Uraccan) podía estudiar Sociología casi gratis, pagando 300 córdobas en el semestre, y se matriculó. Sin embargo, él quería ser periodista y se quedó practicando el periodismo de manera empírica.

Desde los años ochenta, Sergio León era militante del Frente Sandinista (FSLN), incluso, fue miembro del Ejército Popular Sandinista (EPS), donde cultivó amistades con muchos militares importantes asignados a la región del Atlántico.

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Para 1994 decidió abandonar el FSLN y comenzaron a decirle de todo, que era agente de la CIA, que lo financiaba el imperio y que era un traidor. Desde entonces comenzó a conocer lo que significa que el FSLN le ponga el ojo a alguien para tratar de destruirlo.

“En aquel entonces eso te pesaba en la conciencia (que le dijeran traidor). Pero yo sabía que nada de eso era cierto y que no tenía nada que ver en nada de lo que me señalaban. Mi verdad era lo que yo miraba, lo que yo observaba, no cabía en mi conciencia”, expresa el periodista.

En la actualidad a Sergio León le están diciendo lo mismo nuevamente. “El problema es que ellos (los del FSLN) creen que nadie más puede pensar, nadie más puede tener principios, iniciativa, y es ahí donde se equivocan. Piensan que si alguien actúa es porque te están pagando. No. Es porque estamos cansados, porque no nos parece lo que está pasando”, señala.

Sergio León también vivió en carne propia, como periodista, la fuerte polarización que existió entre los sandinistas y los no sandinistas durante la década de los noventa y a partir de ahí le surgió la idea de fundar una radio que no fuera excluyente, que fuera “para todos”.

Se asoció con unos amigos en 2001 y fundaron la Sociedad Radio La Costeñísima. Y, como solo él era periodista, lo dejaron a cargo de la misma.

Desde radio La Costeñísima, el periodista Sergio León ha sido crítico del orteguismo. La radio la fundó en 2001. LA PRENSA/ ÓSCAR NAVARRETE

La radio ha tenido éxito y, según el propio Sergio León, la última encuesta sobre medios de comunicación que se hizo hace dos años ubica a radio La Costeñísima con un 62 por ciento de audiencia, en primer lugar de preferencia, y la radio del segundo lugar quedó con un lejano 18 por ciento de preferencia.

Desde la radio, Sergio León ha denunciado los desmanes de los gobiernos de turno. Entre 2003 y 2005, cuando realizó las investigaciones sobre los nexos de policías con el narcotráfico, cuando también laboraba como corresponsal en Bluefields del Diario LA PRENSA, Sergio León se vio perseguido y tuvo que viajar a Managua, apoyado por el periódico y su jefe de Redacción, Eduardo Enríquez, para denunciar el acoso ante las autoridades estatales.

Cuando Daniel Ortega regresa al poder en 2007, las cosas continuaron serenas pero todo se descompuso a partir de abril del 2018.

Comenzamos a publicar lo que ocurría en el país y también comenzó el asedio”, explica León, quien asegura que militares orteguistas en retiro se reunían todos los días en fincas en las afueras de Bluefields. “Allí planeaban matarme y quemar La Costeñísima”, indica.

Como León había cultivado buenas amistades entre los militares durante su época en el Ejército, cada vez que los exmilitares se reunían y luego bajaban a Bluefields, uno de ellos lo llamaba y le revelaba todos los planes que había contra él. “Me decían, tené cuidado, esto y esto se abordó, fulano, fulano y fulano fueron los que hablaron y propusieron esto”.

El dolor de Sergio León fue mayor cuando se enteró que entre los exmilitares que planeaban matarlo había amigos. “Había personas muy cercanas a mí y ellos no eran lo que me decían. Le reclamé a uno y me decía es mentira. Y yo le decía que prefería a un partido a que me mataran a mí”, revela Sergio León.

El periodista también se encaró con el secretario político del FSLN en Bluefields, Johnny Hodgson, y se quejó de los planes para matarlo a él. “Eso no es decisión del FSLN”, le respondió Hodgson.

Sergio León lo único que podía hacer era denunciarlo en su radio. “He aprendido que la mejor defensa que tiene el ciudadano, que tiene el periodista, es la denuncia”, dice.

El asedio

Desde que iniciaron las protestas de abril de 2018, Sergio León ha vivido bajo asedio. Ha recibido llamadas y mensajes de texto con amenazas de muerte. No solo él, también sus hijos. A su hija de 22 años de edad le llegaron también mensajes y le han ponchado las llantas del vehículo.

Un vulcanizador les explicó que la ponchadura de las llantas solo podía haber sido provocada, porque el hoyo estaba a los lados de las mismas y no como si haya sido algún objeto que se incrustó al pasarle la llanta.

Por ese motivo, Sergio León decidió sacar del país a sus hijos mayores, una mujer y un varón. Uno de ellos ya regresó, pero el otro sigue fuera.

Y los problemas con las autoridades policiales no han cesado. En una ocasión, Sergio León vio que andaban en Bluefields tres patrullas policiales cargadas de antimotines y, como en ese momento no era normal que se viera eso en las calles de esa ciudad, él los siguió para tomar imágenes, pero lo emboscaron y lo sacaron del carro.

Cuando vieron que era él, llamaron al jefe de Tránsito que andaba en una de las patrullas.

Le dijeron que era prohibido estar grabando a los policías, pero él les refutó que era periodista y le dijo al jefe de Tránsito que él lo sabía muy bien.

Entonces el jefe de Tránsito le comenzó a pedir papeles, licencia, circulación, seguro y también el extintor.
Como no hallaba cómo “fregarlo”, le pidió la inspección mecánica.

Para ese momento Sergio León andaba un vehículo que había sido comprado dos meses antes y andaba la certificación de la casa comercial donde había sido adquirido. El jefe policial no lo aceptó y se lo llevó escoltado.

Para Sergio León, el orteguismo lo quiere lejos de Bluefields, pero, para él, esa es su casa, no va a salir de ahí. “La gente me dice ‘te van a joder, mejor andate’”, dice.

La bala que mató a Gahona aún la siente como que era para él, pero prefiere mantenerse en pie de lucha detrás de un micrófono, o ante una cámara, porque ahora también trabaja en televisión.

Sabe de los riesgos que corre, pero su palabra final es: “Yo nací aquí (en Bluefields), aquí me voy a morir”.

Radio La Costeñísima ha sido blanco de pintas por parte de orteguistas que buscan intimidar a Sergio León. LA PRENSA/ ARCHIVO

La radio La Costeñísima

Sergio León le da gracias a Dios de que los orteguistas no han cumplido sus amenazas de matarlo a él y de quemar su radio, La Costeñísima.

En la actualidad, la radio tiene unos 10 empleados, entre periodistas, locutores y personal administrativo. Cada uno de ellos es jefe de familia y son personas honradas, explica Sergio León.

El periodista explica que mantener una radio en estos momentos es muy difícil y que las instituciones del Estado son las que se han encargado de hacerle la vida imposible a La Costeñísima, especialmente las que cobran tributo como la Dirección General de Ingresos (DGI).

“Yo le digo a mis compañeros, podemos atrasar el salario, pero cumplamos con la DGI, no les demos motivos a ninguno de los tributos”, dice León.

En el caso del pago de agua y luz, La Costeñísima solo tenía hasta hace poco el pago de un mes pendiente, lo cual es un gran éxito, porque otras radios, a las que no les pasa nada si no han pagado, deben hasta 300 mil córdobas.

“Cuesta sobrevivir, es difícil, pero no nos plegamos al poder político, porque no decimos ‘sí señor’, porque actuamos a los intereses del pueblo y lo que dicta nuestra conciencia”, finaliza Sergio León.

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