Un día con Dennis Martínez: firma autógrafos, motiva a jóvenes y no pierde el baile latino

Han pasado más de 20 años desde que Martínez lanzara con los Indios de Cleveland, pero todavía tiene muchos admiradores

Dennis MartÍnez atendió a los medios previo al juego de Futuras Estrellas. LAPRENSA/ GERMAN GARCÍA

Llegué a Cleveland para mirar y estar cerca de las estrellas sin necesidad de ir al espacio, con la expectativa de comerme el mundo, algo normal cuando se tienen 24 años. El día empezó desde las 8:00 a.m., cuando logré comunicarme con El Presidente. Dennis Martínez tuvo la cortesía de invitarme al primer contacto que tendría en el Hotel Westin con los jugadores mientras se realizaba el “Brunch”, que es un desayuno tardío que se realiza entre 9:00 y 11:00 de la mañana.

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había mucho que decir, más que dejar esa primera sensación de confianza en los jugadores. Tanto el equipo de la Liga Nacional como de la Liga Americana estaban en el mismo salón. El primero en dirigirse a ellos fue el otro mánager, Jim Thome, quien utilizó una libreta para guiar sus palabras. Perdió ese importante contacto visual, algo que Martínez no desaprovechó. “Mis palabras vienen desde arriba. Les abrí mi corazón y les expuse la importancia de jugar con pasión”. Minutos más tarde Jerry Manuel, quien ha sido mánager de Grandes Ligas felicitó a Martínez por sus palabras.

Dennis Martínez en su oficina como entrenador de las Futuras Estrellas. LAPRENSA/ GERMAN GARCÍA

Se escucha en el fondo del salón una voz: “Dímelo papá”, es Carlos Baerga y más allá de su experiencia como jugador de Grandes Ligas que fue, su ánimo y alegría para contagiar a los demás es clave. “Los latinos le damos una sensación y un giro diferente a las cosas”, señaló Martínez sobre Baerga.

Han pasado más de 20 años desde que Martínez lanzara con los Indios de Cleveland, pero todavía tiene muchos admiradores. En las afueras del hotel estaban unas 100 personas esperando la salida del equipo del All Star Future Game para dirigirse al Progressive Field. Cuando le tocó pasar a Dennis muchos fanáticos aplaudieron y otros le pedían autógrafos. Para haber estado tres años con Cleveland su recuerdo persiste sorprendentemente.

Lamenta la situación del país

Aunque todavía no había retirado mi acreditación, solamente tuve que decir que iba con El Presidente para sentarme junto a él en el bus que trasladaba al equipo. “Me siento muy halagado que la gente se acuerde de mí y recibir el trato que estoy teniendo”, menciona mientras nos dirigimos al estadio. “No te imaginás como me gustaría ver a Nicaragua evolucionada. Mucho tiempo atrás decía que no me interesaba la política y no hablaba de eso, sin embargo, con todo lo que está sucediendo uno no puede hacerse el ciego y de donde pueda ser útil y colaborar lo voy a intentar”, mencionó.

Dennis Martínez mostró orgullo la bandera de Nicaragua en su uniforme. LAPRENSA/ GERMAN GARCÍA

Ya el rostro de alegría previo había desaparecido. Se miraba a un Martínez con mucha pena y lamento por lo sucedido. “Lo más difícil que veo en todo esto es que tenemos a una sociedad dividida y será complicado cultivar el perdón”. Se termina la conversación en el autobús e ir a su lado para el estadio hace que nadie te pregunte por la acreditación.

Vuelve a ser un niño

En la oficina de Mánager, Dennis se deja caer sobre el asiento cercano al escritorio, con una satisfacción como si dijera: “Me lo merezco”. Recibe a varios visitantes entre ellos dirigentes de los Indios de Cleveland y otros coaches de su equipo. Impone mucho respeto sin decir una palabra. Revisa su closet y se cambia el saco y el pantalón formal que vestía por una camisa roja que dice National y tiene la bandera de Nicaragua a su izquierda, un poco debajo del corazón. La toma con su mano y dice: “Esto es lo que represento jodido”. Se va frente al espejo y hace los gestos como si fuera a lanzar desde el montículo y da unos pases de bailarín. No puede ocultar su emoción. “Luz Marina (su esposa) siempre me dice que parezco niño como actuó cuando me pongo el uniforme de baseball y voy a participar de un evento”.

Es tiempo de recibir a la prensa en general y todos tocan primero la oficina del mánager. Después de contar algunas anécdotas sobre la bola ensalivada y responder muchas preguntas, les dice: “No se olviden de mencionar a mi país”. Sale al campo durante la práctica de bateo y se va detrás de una malla a ver cómo se desenvuelven algunos jugadores. ”Ya me han hablado mucho de ellos y los he estudiado, ahora es tiempo de verlos”.

Dennis Martínez revisando el calentamiento de sus jugadores. LAPRENSA/ GERMAN GARCÍA

El estadio Progressive Field cada vez más se está llenando, Dennis Martínez le dice a su amigo Ken Griffey Jr., que su familia quiere tomarse una foto con él, el otrora estrella del beisbol lo sigue y se va a las gradas solo para satisfacer el deseo de la familia de El Presidente. El tiempo corre y es el momento de hablarles a los jugadores directamente antes de salir al campo.

Sin duda que Martínez está viviendo su momento y con su nombre está siendo embajador del país. Ya firmó autógrafos, motivó a jóvenes y bailó un poco, solo le resta ganar el partido: “Lo importante no es ganar, pero si se logra bienvenido sea”, concluye. Y Yo ya tengo mi credencial, hay que dejar respirar al Presidente.

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