Policía Orteguista asedia a pobladores que participaron en una misa en Jinotepe a un año de la masacre

Mientras los feligreses salían de la iglesia San Antonio y se manifestaban, agentes antidisturbios de la Policía llegaron en tres patrullas para asediarlos

Pobladores de Carazo recordaron este lunes a las víctimas que dejó la Operación Limpieza hace un año en ese departamento con un misa en la iglesia San Antonio, en Jinotepe. Mientras los feligreses salían del templo y se manifestaban, agentes antidisturbios de la Policía Orteguista (PO) llegaron al lugar para asediarlos.

«Sapos», «Viva Nicaragua Libre», «Asesinos» eran algunas de las frases que usaban los pobladores contra los agentes que se encontraban cerca del lugar. En la misa también participaron exreos políticos, quienes tuvieron que retirarse del lugar ante el asedio.

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La mamá de Josué Mojica, asesinado hace un año en Diriamba, aseguró que «de ellos se espera todo, pero nosotros tenemos derechos como ellos, nosotros somos nicaragüenses. Tenemos derecho a protestar. Fueron nuestros hijos que fueron asesinados», en referencia al asedio de la Policía Orteguista. El jefe de la Policía de Jinotepe, Comisionado Mayor Pedro Argueta, se presentó al lugar.

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Carazo, Policía, Jinotepe
Familiares de las víctimas del ataque asistieron a la iglesia San Antonio. LA PRENSA/Maynor García

Eva Ruth Campos, madre de José Manuel Narváez Campos, asesinado también por policías y parapolicías, fue quien se vio más afectada en la eucaristía que presidió el sacerdote Gonzalo Rodríguez. 

“Primeramente quiero darle gracias a Dios, porque nos dio la oportunidad de estar aquí, de conmemorarlos y homenajearlos, gracias a todos los participantes. Aquí no nos detiene nadie; seguimos adelante, fueron nuestros hijos, parte de nuestras vidas lo que nos arrebataron”, lamentó Campos, quien habita en Jinotepe.

Campos aseguró además que de su hijo recuerda que pareciera que «fue hoy mismo que sucedió esto. Para mí no pasa el tiempo y quiero sobre todo que se haga justicia, porque nosotras las madres no tenemos paz, hasta que se haga justicia”, agregó.

Madre de joven asesinado sufre desmayo

Por su parte, Alejandro César Ochoa Rosales, padre del estudiante de secundaria Alejandro Carlos Ochoa, asesinado por las fuerzas represoras del régimen, espera que los paramilitares entreguen las armas que se les fue asignada.

Ochoa es talabartero y, al concluir la misa, entregó unas pulseras de cuero azul y blanco con las iniciales de su hijo asesinado. Alejandro tenía 17 años cuando lo asesinaron y además estaba asistiendo a clases de cocina para convertirse en un chef profesional. Su madre, después del acto religioso, sufrió un desmayo.

Las madres de las víctimas de la represión del 8 de julio en Carazo. LA PRENSA/MYNOR GARCÍA

En la eucaristía el padre Gonzalo Rodríguez de la fe y del poder de la oración. “Si el bien, la verdad, la sinceridad y la justicia están de parte de ustedes y nosotros, son frutos que vienen y que brotan de la casa de Dios, Dios se manifiesta de esa manera”, dijo el clérigo, quien lamentó lo ocurrido.

Destacó que el derecho a culto en Nicaragua no se está respetando, pero también señaló que “a veces somos muy apasionados y eso a veces no es conveniente, pero basta con tener una actitud bien firme y fuerte y defender lo que hay que defender, en este caso la justicia, la verdad y la paz”. 

Asimismo manifestó que “uno tiene que ser muy prudente, muy sobrio. Lo importante es tener la certeza de lo que se defiende es la verdad y ante eso, no es necesario gritar”.

Orteguistas auguran «paz»

Un simpatizante del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) se detuvo en el lugar y le aseguró a los pobladores que el país «quiere paz». El fanático defendió a la dictadura de Daniel Ortega alegando que ha trabajado por los pobres y les pidió a los manifestantes que dejaran en paz al municipio.

«Uno tiene que ser muy prudente, muy sobrio. Lo importante es tener la certeza de lo que se defiende es la verdad y ante eso, no es necesario gritar», dijo por su parte Gonzalo Rodríguez, el párroco de la iglesia San Antonio, quien aseguró que el culto a la religión no se respeta.

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El ataque a Carazo ocurrió el pasado 8 de julio de 2018 cuando el régimen ordenó la Operación Limpieza en los municipios de Jinotepe, Diriamba y Dolores contra los pobladores que levantaron tranques en esas ciudades. Más de 20 muertos y varios secuestrados dejó ese ataque.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) recordó a los manifestantes asesinado por las fuerzas del régimen en Carazo. La CIDH recordó además que entre las víctimas mortales estaban dos policías.

«La CIDH recuerda al Estado de Nicaragua su obligación de investigar, sancionar y juzgar a los responsables de violaciones a los derechos humanos ocurridas el 8 de julio de 2018 en el departamento de Carazo, reparar a víctimas y sus familiares», expresó el organismo.

Por su parte, el senador estadounidense, Marco Rubio, condenó el asedio policial contra la actividad religiosa en conmemoración de las víctimas de la «Operación Limpieza» en Carazo. «Las fuerzas de seguridad del régimen de Ortega están amenazando nuevamente al clero católico en Nicaragua. Al igual que la dictadura en Venezuela , Ortega opta por amenazas directas», aseguró Rubio en su cuenta de Twitter. 

«Los Estados Unidos y el mundo libre deben responsabilizar a Ortega por cualquier daño al clero de Nicaragua y otros civiles», agregó el senador.