Los retos de la Alianza Cívica

Hasta hoy los miembros de la Alianza en el diálogo, han demostrado prudencia, perseverancia, firmeza y lo más importante, lealtad con la causa que representan

El editorial de LA PRENSA del pasado ocho de julio titulado Otra mediación de la OEA, señaló entre otras cosas que la Alianza Cívica debió acoger de inmediato la resolución de la OEA, pues es la Alianza, no el dictador, quien busca la solución democrática de la crisis mediante elecciones libres, limpias, anticipadas y vigiladas internacionalmente y la resolución de la OEA apunta en esa misma dirección y requiere del inequívoco apoyo interno para tener posibilidad de eficacia, afirmaba. Este amigable llamado de atención, me animó a escribir este artículo con el único propósito de invitar a la reflexión a los representantes de la Alianza en el diálogo nacional y a cualquier otro que aspire a reemplazarlos.

Entre las múltiples acepciones que se le atribuyen a la política, la más aceptada es que es el arte de lo posible y si los nicaragüenses optamos por la lucha pacífica y el diálogo para reencontrarnos con la democracia perdida, debemos aferrarnos como náufrago a una tabla, ante cualquier resolución de la OEA que apoye nuestra causa.

Hasta hoy los miembros de la Alianza en el diálogo, han demostrado prudencia, perseverancia, firmeza y lo más importante, lealtad con la causa que representan. Si el camino recorrido les ha sido difícil, el que les falta por recorrer les será más, pues no solo continuarán enfrentando al régimen, sino que también a los que creen tener más méritos para estar en sus zapatos y por qué no decirlo, a los que se dicen opositores pero que en realidad son agentes encubiertos del gobierno.

Por ello están obligados a redoblar esfuerzos, tiempo y energía, para salir a buscar esos cuatro votos que se dice faltan para conseguir la aprobación de la Carta Democrática. No para castigar al pueblo, sino para que el régimen termine de comprender que su intransigencia le será fatal en todo sentido en el mediano plazo. Si los miembros de la Alianza en el diálogo nacional, aspiran a seguir manteniendo el apoyo que hasta ahora le ha demostrado nuestro pueblo, es necesario que continúen haciendo bien lo que han hecho bien, que sean más ágiles en la información al pueblo sobre sus actuaciones, insistir en la excarcelación total de nuestros presos políticos, no ceder en la necesidad de elecciones supervisadas por organismos internacionales y, lo más importante, si el régimen continúa ignorándolos trasladen las demandas que el pueblo continúa reclamando a los países y organismos internacionales que apoyan nuestra causa y no cesen en las denuncias de las violaciones a nuestros derechos humanos por parte del régimen.

Para finalizar, la mejor manera de saber si lo están haciendo bien, será cuando los politiqueros de siempre incrementen sus ataques contra los miembros de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia.

El autor es analista político.