Denuncian que asesinatos de campesinos en zonas fronterizas con Honduras son ejecuciones selectivas

El padre José Iván Centeno dice que hay mucha gente del campo que están apareciendo muertas de forma extraña. Centeno es ha sido víctima de amenazas y ataques de violentos simpatizantes del gobierno, por denunciar las injusticias que se cometen

José Iván Centeno, párroco de la iglesia Nuestra Señora de Fátima del municipio de Wiwillí, zona del departamento de Nueva Segovia. LA PRENSA/W. ARAGÓN

El padre José Iván Centeno, párroco de la iglesia Nuestra Señora de Fátima del municipio de Wiwilí, departamento de Nueva Segovia, denunció que los asesinatos de campesinos en zonas fronterizas con Honduras, en las últimas semanas, parecen ejecuciones selectivas.

Lo más grave, dijo el religioso, es que estos crímenes no son investigados por las instancias competentes del gobierno.

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“Las víctimas son gente que anduvo en las manifestaciones (en contra del gobierno) y que ha sido seleccionada por quienes cometen las ejecuciones. Entonces decimos que están venadeando (matando) a la gente, porque son ejecuciones bien planificadas por hombres con algún tipo de experiencia en estas cosas. No se están dando detenciones, sino ejecuciones”, indicó el párroco.

Esta reacción obedece al último atentado que se dio contra el autoconvocado José Alejandro Martínez Vásquez, de 27 años, preso político excarcelado del régimen orteguista, que fue baleado en Wiwilí, Nueva Segovia, el jueves pasado y ahora está en cuidados intensivos del Hospital Lenín Fonseca.

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“Mi hermano está como traumado, se le sube y baja la presión, y la médico nos explicó que aún corre el riesgo de que le dé un shock medular, que lo puede dejar vegetal. Su estado sigue siendo delicado, aunque ya habla un poco”, aseguró una de las hermanas del excarcelado político baleado.

Varias ejecuciones

El sacerdote Centeno señaló que la iglesia que él dirige conoció que en las últimas semanas ejecutaron a tres campesinos, personas no identificadas hasta el momento y que han sido denunciadas por familiares de las víctimas como simpatizantes o militantes del régimen orteguista.

“Lo lamentable es que no se conoce que autoridad competente esté o haya investigado estos crímenes”, agregó el religioso.

Mientras, Tomás Martínez, tío de José Alejandro Martínez, asegura que en el último mes han conocido de diez campesinos asesinados en las zonas más alejadas de Wiwilí-Jinotega y Wiwilí-Nueva Segovia, en comunidades como Plan de Grama, Wamblan, El Refugio, La Palanca, entre otros, donde la gente no denuncia por miedo.

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“Aparecen muertos por balas en los caminos, en las trochas y nadie dice nada, porque donde tenés que denunciar son los mismos ejecutores”, dijo Martínez.

Según el padre Centeno, lo más triste de estas ejecuciones es que las autoridades de la Policía las califican como “delitos comunes, las relacionan a pasadas de cuentas por conflictos de propiedad o a actividades delictivas. Esto no se investiga, esto más bien se tapa, se esconde, y esto duele y hace mucho daño a la gente, porque no hay justicia”, expuso.

El párroco agregó que hay muchas denuncias de gente del campo que está apareciendo muerta de forma extraña (perforados sus cuerpos por balas) en zonas aledañas a Wiwilí y Jinotega, y que han sido atribuidas a grupos delincuenciales, “pero en realidad son gente que ha tenido que ver directamente en las protestas y esto hace sospechar que son ejecuciones selectivas”.

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El padre José Iván Centeno señaló que él ha sido víctima de amenazas y ataques de violentos simpatizantes del partido de gobierno, por denunciar las injusticias que se cometen en su zona.

“En este último mes, hemos conocido de tres personas que aparecieron fallecidas, dos en la zona de Trojes, Honduras, vecina de la zona de mi parroquia, y una que la mataron en la zona de Plan de Grama, ha generado que aquí en Wiwilí, Nueva Segovia, se dé mucha zozobra entre las familias que se sienten asediadas y han tenido que salir de sus comunidades y emigrar por esta sensación de miedo y terror”, expuso.

Respecto al atentado contra el joven autoconvocado, su tío Tomás Martínez explicó que la PO más bien anda diciendo que fue por pasada de cuenta, por asuntos de drogas.

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“Nosotros ya sabemos que la Policía no hará nada para buscar al paramilitar que casi lo mata, al pegarle cinco disparos a quemarropa, pero que no ensucie la imagen del chavalo diciendo que es por droga, ya sabemos que es parte de sus falsedades querer atribuirlo a delincuencia común”, dijo Martínez.

Dictadura siembra terror

El sacerdote José Iván Centeno, párroco de la iglesia Nuestra Señora de Fátima, en el municipio de Wiwilí, departamento de Nueva Segovia, manifestó que por las ejecuciones de gente del campo de estos territorios donde la mayoría de la población es de tendencia liberal, y por ende opositora al régimen actual, existe una total exclusión estatal a ser tomados en cuenta en los beneficios sociales y que generan resentimientos en las poblaciones.

Además se agudiza la pobreza y la migración hacia Honduras o a lo interno de las montañas, en la zona. Tomás Martínez, lugareño de Wiwilí, expresó que ya no se puede vivir tranquilo en esa zona y reclama a las autoridades nacionales y a organismos internacionales no darle largas a las soluciones. “Entre más días pasan, más muertes hay. Es una tensión terrible, caminás con el pelo chirizo”, dijo el afectado

 

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