El día después, a la hora cero

Sabemos que aún nos están apuntando, que aprietan el gatillo y que estamos secuestrados. Pero no. No es locura pensar en el día siguiente. Es otra manera de combatir el presente.

Pensemos ya en ese día, a esa hora. Preparémonos, porque vendrá antes de lo esperado. El país no puede perder otra década. Imaginemos que ya pasaron las noches de incertidumbre y hasta la fiesta por el fin del régimen de Ortega-Murillo, que acabará como acaba esta década. Y pongámonos manos a la obra, a construirlo entre todos, desde dentro y desde fuera. Sí. Sabemos que aún nos están apuntando, que aprietan el gatillo y que estamos secuestrados. Pero no. No es locura pensar en el día siguiente. Es otra manera de combatir el presente.

Y ese día, la tarea será enorme. Será un gobierno sin liderazgos férreos, ni mesías, ni ostentación ni propaganda. Será una extraña normalidad, frágil aún, que requerirá por tanto el esfuerzo de todos para construirla.

La primera mañana del día primero. ¿Qué asunto debería tratar la nueva presidenta o presidente con su equipo y con los diferentes sectores?

Hay prioridades obvias que no admiten demora. Encima de la mesa: la justicia; la siempre difícil reparación a las víctimas; la economía; la refundación del Estado para que los servicios públicos vuelvan a ser públicos y no propiedad de un partido ni de una familia. Devolvernos a la sinceridad y al diálogo, al trabajo solidario. Más allá de gestos simbólicos y promesas vanas.

Pero el primer asunto será la educación. Si se admitiera votación para elegir el primer tema a discutir, yo votaría por la Educación. Estamos cansados de escuchar el mantra políticamente correcto de que “la educación es lo primero”, “la base del desarrollo y el futuro de los pueblos”. Esa mañana tocará demostrarlo dándole la prioridad. Sin que ello menoscabe la prioridad de otros asuntos, en especial con las víctimas en peor situación.

Por ello, dedicaré algunos artículos breves a resumir lo que algunos expertos aconsejan en diferentes sectores, como el de la Justicia, la Salud, la Economía, la Ciencia y la cultura, la Cooperación Internacional, o la Seguridad. Y por supuesto estarán abiertos a sugerencias, ideas y preguntas a los expertos que buscaré de cada rama. Se tratarán de esbozos con objetivos realistas y adaptados a una economía maltrecha y una sociedad fracturada y doliente.

Necesitamos vislumbrar ese nuevo país, aunque solo sea a pequeñas luces del final del túnel. Darnos calor con esa imagen. Y evadirnos un poco de este secuestro bajo la punta de fusiles de fanáticos y desesperados, que pasará pronto. El nuevo tiempo nos traerá desafíos que deberemos responder con la solidez de quien ha pensado en ellos mucho tiempo. Imaginémoslo desde ahora, desde esta oscuridad, para que al salir no nos ciegue la luz y lo desconocido. Yo sueño con que en el primer día del nuevo gobierno, se empiece hablando de Educación. Y lo veremos.

El autor es periodista y escritor.
@jsanchomas