Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela y por mandato constitucional presidente encargado de la República, ha sido fuertemente criticado por el sector más duro de la oposición, debido a que aceptó dialogar en Noruega y Barbados con representantes del régimen usurpador de Nicolás Maduro.
Ese diálogo ha sido promovido y mediado por el gobierno de Noruega y Guaidó aceptó participar, ya fuese por diplomacia o porque no descarta una posible salida negociada de la dictadura. Sin embargo, según los opositores venezolanos más radicales los diálogos políticos solo han servido para darle tiempo a la dictadura y oxigenarla políticamente.
Pero no es por los diálogos anteriores que la dictadura se sostiene hasta ahora, sino porque, al igual que Daniel Ortega en Nicaragua, se apoya en el terror que imponen a la población sus poderosas y despiadadas fuerzas represivas.
Lo cierto es que el diálogo y los acuerdos políticos serían la vía más apropiada para salir de la dictadura, también en Venezuela, donde la oposición ha utilizado prácticamente todas las formas de lucha para tratar de forzar el cambio democrático, desde un intento de golpe de Estado en abril de 2002 hasta huelgas generales y grandes movilizaciones populares, e inclusive sublevaciones en los cuerpos militares.
Guaidó ha planteado como estrategia para poner fin a la dictadura, primero el cese de la usurpación de Maduro; segundo integrar un gobierno provisional; y tercero realizar elecciones libres. Pero al parecer el gobierno noruego ha hecho una propuesta intermedia que pone como primordial la celebración de elecciones auténticas, con nuevas autoridades electorales. Guaidó por su parte pediría a la comunidad internacional dejar en suspenso las sanciones contra el régimen de Maduro.
Las conversaciones en Noruega y Barbados han creado una nueva gran expectativa en Venezuela, cuya población está agotada, en la absoluta ruina económica y urgida de una solución de la crisis a corto plazo.
La nueva expectativa se ha creado a partir de que la Asamblea Nacional anunció una sesión en la calle para el martes 23 de julio, en la que se harán “importantes anuncios con respecto a la lucha en pro del cambio de gobierno”. Al mismo tiempo, Guaidó dijo en un mensaje de Twitter que “juntos, con el poder de la fuerza ciudadana y el ejercicio del Parlamento nacional, avanzaremos a una próxima etapa en nuestra lucha”. Y en declaraciones a los periodistas, el líder democrático aseguró que el país se aproxima a una solución real que pasa por los tres puntos que planteó cuando asumió las competencias ejecutivas establecidas en la Constitución, que comienzan por el cese de la usurpación.
El pueblo venezolano ha sufrido últimamente dos grandes frustraciones, el 23 de febrero y el 30 de abril de este año, con las operaciones fracasadas para introducir la ayuda humanitaria y la sublevación militar contra Maduro. Ojalá que ahora no ocurra una nueva frustración, pues la apertura hacia el cambio democrático, pacífico y electoral en Venezuela, tendría en Nicaragua un poderoso impacto positivo.