AK 47

En abril del 2018 el pueblo nicaragüense, en una forma sorpresiva, espontánea, y extraordinariamente masiva, se levantó con sus manos contra los Ortega Murillo

oficiales, paz

El AK 47 es el rifle de asalto soviético creado en 1948. Es también la base del poder de Ortega. Sin él caería en minutos. Solo él le permite mantener sujeto a un pueblo que lo adversa. Otros gobiernos descansan en la aceptación de sus ciudadanos y en la legitimidad que les confieren el apego a las leyes. No así el nicaragüense.

Imaginemos qué pasaría si Ortega careciera de estos fusiles; si los nicaragüenses de todos los bandos políticos se encontrasen en la calle desarmados, con solo el poder de sus puños. En pocas horas las fuerzas del orteguismo serían abrumadas por las masas de estudiantes, obreros, campesinos y ciudadanos opuestos a la dictadura; sencillamente porque la inmensa mayoría del pueblo los aborrece, como lo demostró elocuentemente la insurrección del año pasado.

En abril del 2018 el pueblo nicaragüense, en una forma sorpresiva, espontánea, y extraordinariamente masiva, se levantó con sus manos contra los Ortega Murillo. Tan inmenso fue este alzamiento popular que las fuerzas represivas del régimen no pudieron contenerlo. La policía se vio totalmente rebasada. Las principales ciudades y pueblos del país quedaron en manos de los autoconvocados o de la oposición, mientras los orteguistas se escondían. Es bueno recordarlos para el récord:

Managua (barrios orientales), Ciudad Sandino, Mateare, Tipitapa, Ticuantepe. San Rafael del Sur, Jinotepe, Diriamba, San Marcos, El Rosario. Granada, Diriá, Nandaime, Rivas, Ometepe (Altagracia y Moyogalpa), Masaya, Monimbó, Catarina, La Concepción, Niquinohomo. León, La Paz Centro, Nagarote, Telica. Estelí, Condega, La Trinidad, Juigalpa, La Libertad, Acoyapa, Santo Tomás, San Pedro de Lóvago, Boaco, San Lorenzo, Teustepe, Camoapa, San José de los Remates, Bonanza, Mulukukú, Cruz de Río Grande, Bluefields, Matagalpa, Sébaco, Matiguás, Río Blanco, Waslala, Jinotega, El Cuá, Pantasma, Wiwilí, Madriz, Somoto, Palacagüina, San Juan de Limay, San Lucas, Jalapa, El Jícaro, Quilalí, San Fernando, Dipilto, Santa María, Chinandega, El Viejo, Chichigalpa, San Carlos, El Castillo, San Miguelito, El Almendro, Nueva Guinea.

Por unas semanas Ortega perdió el poder. Decidió entonces recuperarlo haciendo uso masivo de AK 47, repartidos entre sus improvisados paramilitares, a fin de matar, herir y disolver a quienes lo desafiaban con piedras y morteros artesanales —sin importar que las víctimas fueran centenares de muertos y millares de heridos. Fue, en realidad, algo sin precedentes. Ni doña Violeta, ni Alemán, ni don Enrique, gobernaron por el poder de las armas. Es a Ortega a quien corresponde ese triste distintivo. Por eso ha llenado calles y rotondas de agentes armados. Le teme al pueblo y sabe que su única base de sustentación son los AK 47. La gran pregunta es: ¿Qué tan durable será un dictador tan huérfano de apoyo popular, que solo puede sostenerse por el poder de matar?

El autor es sociólogo. Fue ministro de Educación.

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