Excarcelados realizan ferias de artesanías como medio de subsistencia económica

Al ser apresados, los reos perdieron sus empleos y desde que salieron de prisión la mayoría no ha logrado encontrar algo estable que garantice un sustento para ellos y sus familias

Varios excarcelados políticos realizaron este domingo 21 de julio una feria «azul y blanco», en la ciudad de Masaya. LA PRENSA/O. Navarrete

Apenas fue liberado el sábado 20 de julio a eso de las 10 de la mañana, tras pasar casi 40 horas recluido en las celdas de El Chipote nuevo, pero el excarcelado político Edwin Altamirano logró llegar y participar de la feria «azul y blanco» que se realizó este domingo en Masaya. Se tuvo que desvelar preparando la mercadería que iba a vender pero asegura que no podía faltar, ya que esas ventas son la alternativa que ha encontrado para llevar el sustento a su familia.

Casos como el de Altamirano hay muchos. La mañana de este domingo al menos 16 presos políticos liberados, y ahora artesanos, se reunieron en el atrio de la iglesia San Juan Bautista, Masaya, para vender parte de lo que aprendieron a elaborar en los meses que estuvieron en la prisión.

Llaveros con formas de tiradoras y morteros, retrateras, tazas, pulseras, bolsos, ropa e incluso calzado son algunos de los artículos que se vendieron en la cuarta edición de esta feria y la segunda que se realiza en Masaya.

Tazas, llaveros, pulseras, aretes, retrateras y muñecas entre otras eran algunos productos que se podían encontrar en la feria. LA PRENSA/O. Navarrete

Al ser apresados, los reos perdieron sus empleos y desde que salieron de prisión la mayoría no ha logrado encontrar algo estable que garantice un sustento para ellos y sus familias. En el caso de Altamirano, desde marzo de este año, cuando fue excarcelado, se ha dedicado a la elaboración y venta de artesanías.

Puede interesarle: Estos son los traumas mentales que ha provocado la crisis en Nicaragua

Estas ferias surgieron como una iniciativa de la Unión de los Presos Políticos en Nicaragua (UPPN), ante la necesidad que tienen las víctimas de la represión orteguista de generar ingresos y poder subsistir. «Empezamos seis artesanos, de los excarcelados. En la segunda edición ya habíamos 14 y ahora tenemos 30», cuenta Ana Cecilia Hooker, coordinadora del comité de feria y miembro de la UPPN.

En las iglesias católicas

Durante los meses más violentos de la represión en Nicaragua las iglesias católicas se convirtieron en refugio de los manifestantes ante los ataques policiales y paramilitares. Ahora son los atrios de estos templos los que sirven de escenarios para estas ferias.

«Son los lugares más seguros que hemos encontrado, nosotros no tenemos permiso para hacer ferias en la calle. A los locales privados les da mucho miedo, hemos gestionado y preguntado, pero ha sido difícil esa parte», explica la coordinadora del Comité de Feria.

Lea además: Católicos peregrinan hacia el Santuario del Divino Niño, en Matagalpa

Una de las dificultades de la realización de estas actividades en distintos puntos del país es la movilización de los excarcelados políticos y el traslado de las artesanías. Deben hacerlo con algún nivel de precaución ya que tienen temor de volver a ser encarcelados.

La mayoría de los productos son elaborados con los colores de la Patria, azul y blanco. LA PRENSA/O. Navarrete

Luis Enrique Cuevas Poveda llegó a Masaya desde León. Él estuvo detenido seis meses por la dictadura orteguista por vender banderas azul y blanco. Esta es la segunda vez que participa de las ferias y en una pequeña mesa plástica muestra desde aretes, pulseras, llaveros y hasta tazas con temas alusivos a la rebelión de abril.

Además de la oportunidad que estas ferias representan para el sustento económico de los presos liberados, estas actividades también funcionan para «mantener vivo el espíritu de lucha cívica y pacífica» en el pueblo, señala Ana Cecilia Hooker.

Lea también: Feroz represión orteguista llega a sexta etapa cargada de ejecuciones

En esta concentración ciudadana no solo se ofertan artesanías a cambio de dinero. También se comparte solidaridad, apoyo, abrazos y palabras de ánimo. Después de las prohibición de las protestas ciudadanas por parte del régimen, estos son espacios en los que se puede avivar la esperanza y aprovechar para gritar uno que otro: «Viva Nicaragua», al son de música folclórica nacional, aunque en la otra acera estén patrullas de la Policía Orteguista infundiendo miedo.

Aunque no se registraron mayores incidentes, al menos dos patrullas de la Policía Orteguista se mantuvieron cerca del lugar. LA PRENSA/O. Navarrete

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: